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Mar, May

ERP. Desde que con un equívoco y extraviado criterio se eliminó de cuajo el curso de Historia del Periodismo se despojó de memoria a los jóvenes estudiantes de Comunicación Social. Hoy la mayor parte de ellos desconoce -con ignorancia sospechosa- el origen de la imprenta en occidente (1440) y el propio Perú (1580) gracias a la aventura del impresor italiano Antonio Ricardo.

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ERP. Cada 12 de octubre de todos los años, los americanos del norte, centro y sur, rememoran la llegada de Cristóbal Colón a estas tierras, no con los fastos como se hacía antes de 1992, pero no deja de rememorarse, porque fue un día como ese, en 1492, que se marcó el hito del encuentro de dos mundos que hasta entonces se desconocían mutuamente.

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ERP. Cuando fuimos invitados por el profesor Arturo Aquino Rivas para dar una conferencia en Marcavelica, sobre La Capullana de ese lugar, Ana Sisnaqué Cospa, se consideró simultáneamente, compartir con los estudiantes de las instituciones educativas José Ildefonso Coloma, Rosa Cardó de Guarderas, y Andrés Avelino Cáceres, talleres sobre “Aprendiendo a Vivir en Democracia”, y conferencias sobre “Las batallas de la Independencia”.

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ERP. Nos hacen falta árboles porque en el extravío del falso desarrollo urbano nos entusiasma el gris del cemento a la sustancia vegetal que simboliza la vida. Los ayer espacios urbanos verdes se han cubierto de cemento impunemente. Nuestra Plaza de Armas no escapa a esta ilusión de progreso. La vieja Plaza de Armas de Piura con sus enhiestos tamarindos y algarrobos ha dado paso a una lánguida y decorativa plazoleta con contados signos de vida vegetal.

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ERP. Aunque la presencia inca fue tardía en la costa piurana, eso no nos aleja totalmente de las tradiciones y del modelo socioeconómico que impusieron los incas en todo el Tahuantinsuyo; primero fue la incorporación de la sierra, y gradualmente la costa, con mitimaes que llegaron desde diferentes puntos del imperio, cuya presencia se refleja en la toponimia que vino desde lugares lejanos.

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ERP. Mi padre vivía en la certeza del servicio perenne a la patria. A estremecerse de emoción cantando el Himno Nacional cada 28 de julio. Las fiestas patrias eran el júbilo de los sentimientos nacionales, los desfiles, el civismo pletórico. Y la degustación obligada de los sabrosos platos nacionales. Empezando por el cebiche, las jaleas y las parihuelas en familia. En los rincones vianderos su majestad el pavo acompañado de lechón o res. Su majestad la papa a la huancaína con queso fresco y la cancha de maíz muela de caballo.

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