Una lección a vísperas del bicentenario
ERP. El mismo estilo sibilino, delincuencial y atroz, empleado por el siniestro secuaz de Fujimori para mantener el endeble Estado. La otra cara de un gobierno administrador del despilfarro. Así muerden a su antojo los dineros del erario, festinando contratos onerosos tramitados por la burocracia pusilánime del Ministerio de Cultura. Nuevamente al oído la sentenciosa premisa “la mujer del César no sólo debe ser honrada sino parecerlo”.

