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El presidente La Mar y su amistad con el General José de San Martín

Miguel Arturo Seminario Ojeda
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ERP. (Por Miguel Arturo Seminario Ojeda) Para muchos quizá, la presencia del general San Martín terminó en el Perú con su retiro, después de renunciar a su cargo, y dejar instalado el Primer Congreso Constituyente de nuestra patria. Sin embargo, hay una serie de hechos significativos que acercan a este genio de la libertad de América, al Perú, como cuando tomó noticia de la elección de Presidente José de la Mar.

José Domingo de La Mar y Cortázar nació en Cuenca, el 12 de mayo de 1778, y falleció en Cartago, Costa Rica, el 11 de octubre de 1830. Este militar y político que nació en Ecuador, sirvió y rindió lealtad al Perú, llegando a ser su Presidente Constitucional, desde el 9 de junio de 1827. También entre 1822 a 1823, fue Jefe de una Junta Gubernativa, en las dos ocasiones fue elegido por el Congreso de la República; y no falta quienes lo consideren como el primer Presidente Constitucional del Perú.

Como varios de los héroes americanos de la independencia, al comienzo de la gesta heroica, fue realista, y finalmente escuchó el llamado de la patria y se enroló en las filas de la libertad. La Mar y San Martín habían combatido en el ejército realista, defendiendo la independencia de España, cuando los franceses invadieron su territorio. 

La experiencia que pasaron juntos en el viejo mundo, y amistad que se profesaron fue decisiva, cuando San Martín ya estaba en el Perú, mientras La Mar seguía siendo realista. Fue el mismo San Martín quien lo persuadió para que ingrese al ejército patriota y combata por la libertad del continente en el que había nacido.

La Mar era criollo, fue hijo del vizcaíno Marcos La Mar Migura, administrador de las Cajas Reales de Guayaquil y de Cuenca, y de la dama guayaquileña Josefa Paula Cortázar y Lavayen; La Mar tuvo mucho amor por el Perú, pese a haber pasado varios años de su vida en Guayaquil, tierra de su madre, y luego en España, donde estudió y se formó como militar.

El escritor piurano Francisco vegas Seminario trata de parte de la vida de La Mar en su famosa novela, “Cuando los mariscales combatían”, asociándolo en amores con la piurana Panchita Otoya, quien tiempo después después conservaría sus restos en su casa por varios años, hasta que fueron trasladados a la Capital de la República, para ser sepultados en el cementerio general de Lima, hoy Cementerio Museo Presbítero Maestro.

Cuando Fernando VII retomó el poder, premió a La Mar por sus servicios, ascendiéndole en 1815 a la clase de brigadier, lo nombró caballero de la Orden de San Hermenegildo, y lo envió a Lima como Subinspector General del Virreinato del Perú, circunstancia que lo acercó finalmente a su antiguo amigo, el general José de San Martín. En la época bolivariana, lo encontramos peleando en Ayacucho, batalla en la que se logró la independencia del Perú. Previamente estaría en la Campaña a Puertos Intermedios contra los realistas.

Después de ser protagonista de hechos asociados a la independencia del Perú se alejó del país. Encontrándose en el extranjero, y tras la convocatoria hecha a Congreso Constituyente por el gobernante Santa Cruz, por entonces Presidente del Consejo de Gobierno; a propuesta de Francisco Javier de Luna Pizarro, La Mar fue elegido Presidente Constitucional de la República, el 9 de junio de 1827, iniciando su gobierno, dentro del cual se protagonizó la guerra con la Gran Colombia.

Enterado de la elección el general San Martín, que residía en Bruselas, envió saludos y felicitaciones al electo, y ofreció sus servicios, en caso de que se amenazara la independencia del Perú. San Martín y La Mar eran casi contemporáneos, pero el Libertador del Perú vivió mucho más.

Diario El Regional de Piura

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