ERP. Cientos de piuranos se unieron a la marcha convocada por los familiares y amigos de Xiomara Huertas Santiago, la joven universitaria de 18 años hallada maniatada y enterrada en el corral de la vivienda de su tía, en el distrito de La Arena, en la región de Piura.
Los participantes de la marcha se movilizaron con pancartas, globos blancos y morado por las principales calles de la ciudad de Piura, tras concentrarse en la plaza Tres Culturas, en un acto de indignación colectiva frente a un crimen que ha conmocionado a toda la región.
A la movilización se sumaron los familiares de Xiomara, entre ellos su madre, Milagros Santiago, quien entre lágrimas exigió justicia: “Pido a la ministra de la Mujer que se ponga en mi lugar como madre. A la presidenta le digo que mi hija no murió, a mi hija la mataron. Nosotros, aunque seamos un pueblo humilde y no tengamos fama, también merecemos justicia. Lo que pido es cadena perpetua para él”, expresó con la voz entrecortada.
Durante la marcha, también se escucharon consignas exigiendo al Poder Judicial y al Ministerio Público que se dicte prisión preventiva contra el principal sospechoso, Jorge Silva Álvarez, tío político de la víctima.
Por su parte, el tío de la joven, Julio César Mechato, pidió la máxima sanción: “Ha habido tortura, secuestro y feminicidio. Eso debe evaluarlo la Fiscalía para que solicite cadena perpetua. Confiamos en que la jueza de Catacaos actúe con firmeza”, señaló.
El dolor también se hizo sentir entre los compañeros de Xiomara en la Universidad Nacional de Piura (UNP). Natali Preciado, su amiga de aula, recordó con nostalgia a la estudiante: “Siempre estaba alegre, ha dejado un vacío enorme en el salón. Nunca mostró tristeza ni problemas. Era una chica encantadora, llena de vida y bromas”, expresó.
Mientras tanto, este domingo 31 de agosto se cumplen los siete días de detención preliminar contra Jorge Silva Álvarez. La Fiscalía deberá definir si solicita prisión preventiva, mientras el imputado mantiene silencio sobre lo ocurrido con Xiomara.
El caso sigue bajo investigación y la ciudadanía de Piura se mantiene vigilante, clamando porque el crimen no quede impune.