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Dom, Ago

El feminicidio de Xiomara y el machismo que aún nos queda

Miguel Godos Curay
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ERP. En Piura la violencia contra la mujer es de origen remoto pero está a la vuelta de la esquina. Durante la colonia los señores de los feudos adquirían negritas para el trabajo doméstico o para nanas de leche. No estaban exentas de abusos y excesos repudiables.

Por: Miguel Godos Curay

Periodista

La educación para las niñas fue un esfuerzo pionero de religiosas y normalistas que tuvieron que soportar la agresiva resistencia de muchos padres y hasta los caporales de las haciendas. Hemos alcanzado algunos logros pero aún hay que vencer la mezquina pretensión de funcionarios perversos para quienes una cara bonita es botín del que manda. El chantaje en todas sus formas. La deshonestidad desembozada.

El asesinato de la joven universitaria Xiomara Alejandra Huertas Santiago (18), victimada salvajemente en su entorno familiar próximo no debe quedar impune. Reportada como desaparecida movilizó al vecindario en su búsqueda. Posteriormente se produjo el hallazgo del cuerpo maniatado y enterrado en el corral de la casa de su tío y presunto asesino. Según el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables en lo que del año se han registrado 79 feminicidios en el Perú y 04 en Piura. Las denuncias de violencia contra la mujer superan ya las 5,540. Sería advertencia de una ola de agresión en el seno del hogar.

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La violencia lesiona la dignidad de la persona 

Según las estadísticas del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables el año 2022 se reportaron 8 casos de tentativas de feminicidio, en el 2023: 9 casos, en el 2024: 9 casos. Las secuelas de violencia obligan a las víctimas a hospitalización por la gravedad de las lesiones. Sin embargo, la violencia psicológica crece explosivamente. Los casos de desaparición denunciados ante las autoridades policiales suman más de 9 en especial de jovencitas. Otra papa caliente es el embarazo adolescente de menores de 14 años. La situación se agrava por la resistencia en los hogares al sostenimiento de una nueva familia sin la posibilidad de una subsistencia digna y decorosa.

Preocupante es en Piura la trata de personas convertida en próspero e impune negocio favorecido por centenares de jovencitas migrantes que merodean a vista y paciencia de los vecinos establecimientos hoteleros en diversos sectores de la ciudad. Los casos Bello Horizonte, avenida Gulman, 18 de Mayo son las cerezas de la torta. La displicencia de las autoridades sectoriales del Mincetur, Municipalidades, Salud y Policía Nacional no enfrenta aún este problema cuyas aristas delincuenciales comprometen a pandillas promotoras del meretricio, a establecimientos hoteleros sin registros que favorecen el negocio carnal. “Cuando manda el billete nadie se mete” sostienen irritados vecinos atemorizados en la tierra de nadie. El VIH está también a la orden del día.

El 50.2% de piuranas sufre violencia psicológica 

A nivel nacional, la región Piura ocupa el puesto número 13 en violencia contra la mujer, mientras que el 50.2 por ciento de las piuranas sufren alguna forma de violencia psicológica, ya sea propiciada por su pareja, intrafamiliar, el espacio laboral, la escuela y la propia universidad según el registro del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables.

A este cuadro desolador habría que puntualizar que el piurano es tradicionalmente machista, se nutre de la posesión excluyente de la mujer. Las hijas recién nacidas son chancletas. El espacio de la mujer casada se constriñe al trabajo del hogar junto a su prole. Las pocas posibilidades de socialización fuera del hogar se trasladan a los grupos parroquiales y grupos evangélicos cristianos. Antes predominaban las familias numerosas hoy se prefiere tener los hijos que se pueden mantener.

Casos de incesto advierten agresión a menores

A pesar de los pesares aún el estupro es una institución perversa del machismo en los pueblos apartados. Los casos de incesto son también preocupantes en algunos asentamientos humanos y poblados apartados de la sierra. De los ocho casos reportados las menores tenían menos de quince años. En el mundo rural y campesino es visible la marginación social que aún impide a muchas niñas concurrir a las escuelas. Otro es el caso de padres irresponsables que entregan a sus hijas bajo la falsa promesa de brindarles buena educación que acaba en la esclavitud del trabajo doméstico, mal pagado y en condiciones inhumanas. Pese a todo existe hoy una actitud diferente frente al maltrato y el abuso.

Piura recuerda con generosidad al Padre Alberto Gallo, párroco de la Catedral que acogía semanalmente en la iglesia a muchas trabajadoras del hogar para el aprendizaje de costura, cocina y repostería al mismo tiempo instrucción para la defensa de sus derechos laborales. Por supuesto la iniciativa del Cura Gallo escaldaba en su conciencia a algunas feligresas maltratantes. Su magisterio dejó muchos frutos en esta ciudad de enredaderas y muchos prejuicios. Pese a que el Ministerio de Trabajo promueve el trato laboral justo y equitativo con acceso a la seguridad social, un horario y trato justo. Aún queda mucho por hacer. Muchas jovencitas que trabajan hoy en los grifos -hasta ayer oficio privativo de varones- lo que mayor temen es la agresión delincuencial.

La mujer trabajadora activa la economía regional

Centenares de mujeres trabajan en los mercados y servicios de transporte urbano iniciando su jornada muy temprano. Son un vigoroso resorte de la economía regional. Sin embargo, urge promover el buen trato. Los más deliciosos platos de la cocina piurana son fruto de su sazón. Otras son tejedoras de sombreros en Narihualá y diligentes chicheras pendientes de sus tabernas en Catacaos, La Arena y Belisario. Oficio milenario ligado a la tierra y a la faena agrícola.

La producción de chicha es un rito gozoso que preserva la tradición. Grande es también el esfuerzo de las obreras municipales que limpian el rostro de la ciudad. Otras venden diarios a lo largo de la avenida Grau. En el esplendor de la cumbia también hay memorables intérpretes como Edita e Irma Guerrero que hicieron de esos emocionados sanjuanitos letras de cumbias. Tienen su espacio y su lugar en el corazón del pueblo

Memorial de Natacha 

No es casual que en el habla urbana se discrimine con desprecio a las cholas, a las negras y a las serranas. Por la década de 1970 se llamaba a las trabajadoras del hogar “Natachas” en alusión a la telenovela peruana emitida por Panamericana Televisión. Natacha Cervantes, una pollerona provinciana, al quedarse huérfana, gracias al padre Florencio consigue trabajo en Lima en casa de la familia Pereira. Raúl Pereira, no de los hijos queda prendado del trato humano espontáneo de Natacha. La telenovela obtuvo elevados raitings hasta el final y popularizó a Gustavo Rojo y Ofelia Lazo en los roles principales. La canción que popularizó la serie fue una creación de Raúl Vásquez que la interpretó junto a la Peña Ferrando en todo el Perú. El guion exitoso fue escrito por el argentino Abel Santa Cruz.

Educación una puerta de la juventud piurana

Es gracias a la educación que muchas jóvenes profesionales tienen acceso a los estudios universitarios y a una profesión liberal. Sin embargo, es necesario un mayor esfuerzo en favor de los derechos de la mujer. En los últimos reductos de la descascarada burguesía de la hacienda aún persisten estos distingos. Sin embargo, la lucha contra el mal trato a la mujer se mantiene en pie. Las mujeres profesionales en los campos del derecho, economía, ingeniería y la medicina. Las que forman parte del cuerpo policial y las Fuerzas Armadas tienen la buena fama de su integridad a toda prueba lo que es una buena señal. En general en el mundo universitario las mujeres obtienen mejores calificaciones que sus pares varones en los cursos de ciencias. Sus elecciones profesionales son muy precisas: educación, enfermería, obstetricia, medicina, ingeniería, educación, comunicación y derecho. Hoy tienen voz propia y demandan y exigen respeto. Se puede afirmar categóricamente que los logros en la formación profesional de la mujer vislumbran un porvenir diferente en donde se revalore la vida y el respeto a los derechos humanos elementales.

Es de advertir que la Piura del siglo XVI era gobernada por las señoras Capullanas, llamadas así por su traje parecido al “capuz” o albornoz morisco con el que se vestían. Tenían mando y autoridad en sus curacazgos. Según los cronistas Reynaldo de Lizárraga y Martín de Murua era tal su poder que podían elegir al marido de su preferencia y arrinconaban al aborrecido que lagrimaba con tristeza. Las señoras Capullanas aparecen en muchos documentos sobre herencias y sucesiones durante el siglo XVII exigiendo se reconozcan sus derechos.

Diario El Regional de Piura
 

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