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Sáb, Oct

Un lamento sobre antiguas ferias regionales en Piura

Miguel Arturo Seminario Ojeda
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senor chocan querecotilloERP/M.Seminario. La sabiduría popular nos dice que "cualquier tiempo pasado fue mejor", hasta donde esto sigue teniendo vigencia, no lo sé, pero lo cierto es que el sabor y el color de las cosas, ya no es el mismo, como lo constaté el año pasado y este, visitando los lugares donde se hacía grandes ferias en Piura. Hoy ya nada es igual, todo se ha ido llenando de nuevos matices, preguntándome a cada instante, si es la aparición de nuevas tecnologías, lo que ha contribuido a matar a las ferias en Piura, y a otras condenándolas a desaparecer.

Cuando hemos consultado el acervo documental del Archivo Regional de Piura, y del Archivo General de la Nación de Lima, nos dimos a veces con la sorpresa de hallar descripciones sobre la dinámica de antiguas ferias regionales, que eran parte del movimiento económico de la Piura virreinal y republicana del siglo XIX, como consecuencia de una práctica asociada a las novedades del Perú virreinal, desde que las costumbres hispanas ingresaron a las américas.

La práctica de hacer ferias es muy antigua en el mundo europeo medieval, en esas ocasiones los comerciantes se agrupaban en espacios determinados, a los que llegaban estableciendo seguro un cronograma previo, los comerciantes ofrecían diversas especies a los clientes, que en esas épocas no podían desplazarse de un espacio a otro, con la facilidad que lo hacemos en el siglo XXI. Las ferias eran la ocasión para adquirir productos en el mismo espacio donde vivían los compradores, sin tener que trasladarse a otro sitio, en medio de las inclemencias del tiempo, y el peligro de los salteadores de caminos; que diferencia con este tiempo, donde todo lo que queremos lo podemos obtener por compras usando internet.

Algunas de las ferias que se consolidaron en la Piura virreinal, y que se continuaron en la en la época republicana, fueron las de Chipillico, Las Lomas, Tambogrande, Querecotillo, Suyo y Sullana, algunas de ellas ya perecieron, y solo una de las nombradas se mantiene viva, y otra se resiste a caer, quien sabe cuales son las causas reales de su desaparición, pero intentaremos darnos una respuesta.

En el informe prefectural de 1895, la feria de Chipillico se describe y analiza como una de las más grandes de Piura, por entonces, Chipillico, pueblo fundado en 1783 por el obispo Martínez Compañón, había crecido bastante, y no solo comerciantes peruanos participaban en esta congregación de comerciantes, en la feria que coincidía en setiembre con la celebración del Señor de la Misericordia, patrono de Chipillico la feria fue decayendo cuando el movimiento comercial se desplazó fuera de Chipillico, después de la construcción de San Lorenzo, etapa en la que el auge de Las Lomas y Tambogrande se hacía más notorio.

Recordaba la Sra. Gerónima García Panta de Ruiz, que en su natal Chipillico las ferias eran mayores que las de Tambogrande y Las Lomas, y que las niñas disfrutaban del espectáculo, igual referencia pude tomar de los recuerdos que sobre el particular hacía la señora Maruja Valdiviezo de Martínez y sus hermanas, así como de Donatila García de Jimenez y de su mamá. Chipillico, como lo decía el prefecto informante, tenía todas las condiciones para ser distrito, y además, en sus contornos había oro, en ese proyecto, Las Lomas quedaría dentro de la jurisdicción distrital anunciada, y no como ocurrió después, que Chipillico es parte de la extensión geográfica del distrito de Las Lomas, donde de su feria en el pueblo capital del distrito queda poco y nada, porque no tuvo la fuerza de la Fería de Chipillico.

Una feria que se resiste a desaparecer es la Feria de Suyo, donde cada 20 de enero San Sebastián sale en procesión, cargado por suyeños y neosuyeños que han adoptado al Santo Chabaco como su patrono, aquí los recuerdos de Otoniel Ojeda Morales, y de su hermano Waldemar, resultaban suficientes para recrear el escenario ferial, por eso Waldemar, nunca dejó de regresar a Suyo, y deseaba estar en la feria hasta que falleció con más de 90 años bien vividos. Un referente importante de esa feria es mi tía Rosa Elisa Ojeda de Valdiviezo Ferreyra, cuya niñez y adolescencia discurrieron disfrutando de esa congregación de personas y de comerciantes, a los que concurrían los vecinos de Macará, para vender e intercambiar productos a menor y mayor escala. Ya ni los bailes de ahora se organizan como los de antes, recuerda Liliana Ojeda de Vera, otra suyeña de fuertes raíces, que cada 20 de enero regresa a Suyo para participar en esta Feria, que es de las pocas sobrevivientes en Piura, diríamos nosotros, en base a esta apreciación, que actualmente las ferias tienen otro sabor y otro color.

A la feria de Tambogrande de noviembre, no le podemos decir que está agónica, podemos entender su decadencia no por falta de interés, sino porque a esta feria, como a la de Sullana, les ha tocado enfrentar la "invasión" de un comercio agresivo, que poco a poco hizo desaparecer la ansiedad de su celebración para adquirir productos, porque ahora están al alcance de quien pueda y quiera comprarlos, todos los días del año. El comercio intenso de Gamarra y de centros de producción de textiles al por mayor, han inundado el Perú, y los lugares de antiguas ferias de Piura no son la excepción. Las ferias de ahora en Tambogrande son diferentes, nos dirán continuamente Felícita de Lozano, las hermanas Hidalgo, Sergio Jimenez y otros tambograndinos.

La feria que si vive, y con mucha fuerza, es la bicentenaria feria del Señor de Chocan de Querecotillo, que se desarrolla en la villa del mismo nombre. El culto al Señor de Chocán, tan arraigado entre los querecotillanos, sullaneros, y sus miles de devotos en todo el país, se pierde en el siglo XVIII, al respecto nos recordaba la Sra. Maruja Calderón de Figueroa Checa, recientemente fallecida con más de 90 años, que al ser desarmables los dedos de la imagen, la caída de uno de huesos, conservado por su papá Pedro Miguel Calderón Gallo, hizo posible que la reconstrucción de la imagen después del incendio que destruyó la original, se hiciera en un color fidedigno con respecto a la imagen original.

La Feria en Homenaje al Señor de la Buena Muerte de Chocán de este año ya se está celebrando desde hace unos días, es grandioso, se mantiene la novena con gran concurrencia de fieles, el día central es el 2 de febrero y ninguna otra fecha festiva en Querecotillo congrega la cantidad de gente que se ve alrededor de esta celebración que cubre de magia y de misticismo a Querecotillo. En el transcurso de la semana pregunté por los comerciantes, y me informaron que ya estaban llegando, incluso los vendedores de bocadillos de Ayabaca. Yo recuerdo esta feria de niño, en la década del 60, la plaza principal llena de ranchos, de comerciantes, de juegos, y de la gente dando vueltas alrededor de la plaza, las mujeres luciendo sus vestidos y zapatos nuevos, y los hombres lo más relucientes posible. No faltaban los graciosos juegos de tómbolas, quinas, las rifas, la venta de gofios, y todo tipo de golosinas regionales, así como sánguches que ahora han sido reemplazados por los helados, la parrillada, el pollo a la brasa y las hamburguesas, hay cambios notorios, pero la tradición se mantiene, amoldándose a la modernidad.

La Feria del Señor de Chocan resulta emblemática en Querecotillano, para ellos la feria opaca cualquier celebración, y todo se debe al Señor de la Buena Muerte de Chocán, el santo patrono que mantiene unidos a los querecotillanos donde quiera que se encuentren, a esta feria si le auguramos larga vida, y seguro que las autoridades locales, que tienen que ver con la organización del culto y de la feria, son conscientes que esta bendita imagen, también ha hecho el milagros de mantener la integración entre todos los querecotillanos, como lo hace en octubre de cada año, en la sierra piurana, el Señor Cautivo de Ayabaca.

No ha sido la suerte de la Feria del Señor de la Buena Muerte de Chocán la que ha corrido la Feria de Reyes de Sullana, que desde hace varios años ya no se organiza, desapareció, no se si por falta de previsión, o porque ya no era necesaria, o porque la tradición no le interesa a las autoridades. Esta feria tenía raíces bicentenarias, igual que la de Querecotillo, su patrono, el Señor de la Agonía, era el centro del fervor en esta festividad de los primeros días de enero de cada año, pero poco a poco, el culto estaba siendo desplazado por otros, producto de la novedad y de los tiempos, además por llamarse Feria de Reyes, todo empezó a girar alrededor de los Reyes Magos, hasta que al fin el pueblo de Sullana se ha reencontrado nuevamente con su santo patrono, que ahora ocupa un lugar especial en el altar de la iglesia de la Santísima Trinidad, con una celebración cuyo celo se debe a la cofradía del Señor de la Agonía, que integran entre otras respetadas personas, Frank Távara Gamio y César Antonio Leigh Arias.

La actual imagen del santo patrono de los sullaneros fue regalada al pueblo de Sullana, por la Sra. Ana María Hougthon de Bel, y es el santo patrono al que debemos invocar siempre los sullaneros, sin que esto signifique desmerecer la santidad de las otras imágenes del santoral, o hacer menos a otros cultos católicos, pero por una cuestión de identidad local y regional, la ciudadanía, y todo el pueblo de Sullana, tiene que conocer su relación con el culto hacia esta imagen, verdadero patrón de Sullana que ahora difundimos en este artículo gracias a las tomas fotográficas que nos proporcionó la Caja de Sullana.

Miguel Arturo Seminario Ojeda/Presidente honorario de la Asociación Cultural Tallán.

Foto: Internet.

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