Cómo el Perú puede convertir un tumbito en un tsunami
ERP. Hace exactamente una semana, un vecino en la calle de atrás, si el sonido no nos engaña, organizó una fiesta o algo que se le parece. Digo, si contratas una sonoteca a todo volumen con un animador con una vocación frustrada de cantante (tampoco lo hace mal), y evidentemente está motivando a una concurrencia con una variopinta selección musical por cinco horas, evidentemente estás en una fiesta… salvo que sea un ‘casting’ de animadores de sonoteca.

