ERP. La demora en la determinación de los resultados electorales regionales introduce incertidumbre en un proceso que debería avanzar con transparencia, celeridad y garantías para todos los participantes. La situación adquiere especial relevancia en aquellas regiones donde ningún candidato a gobernador superó el 30 % de los votos y, por tanto, corresponde una segunda vuelta electoral. Lo que debería ser una etapa de definiciones se convierte en un periodo de espera que reduce el tiempo disponible para el debate de propuestas y la confrontación democrática de los planes de gobierno.
Esta situación no puede desligarse de las modificaciones introducidas por el Congreso anterior al marco electoral, cuyas consecuencias merecen una evaluación seria. Las reglas electorales deben contribuir a la legitimidad de los resultados y a la estabilidad democrática, no convertirse en un factor que complique innecesariamente la proclamación de los candidatos que deberán disputar una segunda vuelta. Es momento de revisar con responsabilidad aquello que no está funcionando y evitar que estos problemas se repitan en futuros procesos.
En la región Piura, Reynaldo Hilbck Guzmán, de Alianza para el Progreso, tiene asegurada, según los resultados conocidos, su condición de ganador de la primera vuelta. Sin embargo, su contendor todavía no está definido con certeza. Guillermo La Torre Gómez, de Podemos Perú, y Santiago Paz López, del Partido Democrático Somos Perú, se mantienen en la disputa por el segundo lugar, mientras se espera la consolidación oficial de los resultados. La definición no es un asunto menor: de ella depende la configuración definitiva de una segunda vuelta que debe permitir a los piuranos elegir entre dos alternativas claramente expuestas.
Mientras aguarda a su rival, Hilbck Guzmán tiene la oportunidad de preparar una propuesta que vaya más allá de las promesas electorales. El desafío consiste en plantear cómo sacar a Piura del rezago que evidencia en materia de competitividad regional frente a departamentos que, aun contando con menor territorio, población o recursos, han conseguido mejores indicadores. Como hemos sostenido en este medio, la discusión debe centrarse en las razones de ese retraso y, sobre todo, en las decisiones que permitan revertirlo.
Hilbck representa una visión de desarrollo estrechamente vinculada con la agroexportación y la actividad agrícola, ámbito con el que mantiene vínculos familiares y de experiencia. Esa aproximación puede constituir una ventaja para comprender las posibilidades productivas de la región y aprovechar sus ventajas comparativas. Sin embargo, el reto de gobernar exige convertir esa visión en políticas públicas concretas, capaces de generar empleo, mejorar los ingresos, fortalecer la infraestructura y distribuir de manera más equitativa los beneficios del crecimiento.
En cualquier caso, Piura no puede reducirse a una sola actividad económica ni a una mirada concentrada en su capital. La región es litoral, costa y sierra, y cuenta también con espacios de transición ecológica en sus zonas orientales. Esa diversidad geográfica representa una enorme oportunidad productiva que debe ser aprovechada de manera integral. A ello se suma una importante disponibilidad de recursos hídricos, cuya gestión sigue siendo un asunto estratégico para la agricultura, el consumo humano, la seguridad alimentaria y la prevención de los impactos de los fenómenos climáticos. El agua no puede continuar siendo un recurso expuesto a la improvisación, el desperdicio y la falta de planificación.
Por su parte, Guillermo La Torre Gómez, natural de Huancabamba, representa una opción que podría incorporar una mirada más cercana a las necesidades de la sierra piurana, históricamente postergada frente a la concentración de decisiones e inversiones en la costa y, particularmente, en la capital regional. Su origen y trayectoria pueden contribuir a poner sobre la mesa las demandas de las provincias altoandinas, aunque será su plan de gobierno el que deba demostrar la viabilidad de sus propuestas.
Algo similar ocurre con Santiago Paz López, natural del distrito de Santo Domingo, en la provincia de Morropón, cuya experiencia vinculada con la asociatividad productiva constituye un antecedente relevante. Su trayectoria permite plantear una discusión sobre las posibilidades de fortalecer la organización de los productores, mejorar su acceso a los mercados y generar mayor valor agregado a partir de los recursos regionales.
Los tres perfiles representan experiencias distintas y pueden ofrecer perspectivas complementarias sobre el futuro de Piura. La segunda vuelta no debe convertirse en una prolongación de la confrontación electoral ni limitarse a la búsqueda de adhesiones políticas. Debe ser, ante todo, una oportunidad para discutir propuestas, contrastar capacidades y establecer compromisos verificables frente a los principales problemas de la región.
Piura necesita una visión de desarrollo que articule costa y sierra, agricultura y agroindustria, infraestructura y servicios básicos, aprovechamiento responsable del agua, seguridad ciudadana y generación de empleo. También requiere una gestión pública eficiente, con prioridades claras, proyectos técnicamente viables y mecanismos de fiscalización ciudadana.
La demora en definir a los contendores no debe restarle trascendencia a esta etapa decisiva. Por el contrario, una vez proclamados oficialmente los resultados, los candidatos deberán aprovechar el tiempo disponible para presentar sus propuestas con claridad y responsabilidad. La ciudadanía merece conocer no solo qué ofrecen, sino cómo lo harán, con qué recursos y bajo qué compromisos.
Que la segunda vuelta electoral sea, finalmente, una oportunidad para reimpulsar a Piura por la senda del desarrollo integral. La región tiene territorio, población, recursos y potencial productivo suficientes para aspirar a mejores condiciones de vida. Lo que necesita es liderazgo, planificación y una gestión capaz de convertir esas fortalezas en bienestar para todos los piuranos.
Diario El Regional de Piura

