ERP. El 15 de setiembre se celebra, el Día Internacional de la Democracia, por acuerdo del 8 de noviembre de 2007, cuando la Organización de Naciones Unidas (ONU), consideró su celebración desde el año siguiente, instituyendo una fecha para reflexionar sobre los procesos democráticos que se protagonizan en cada una de las sociedades, en todo el globo terráqueo.
Por Miguel Arturo Seminario Ojeda
Responsable del Museo Electoral y de la Democracia de la DNE del Jurado Nacional de Elecciones
Desde la Declaración Universal de Derechos Humanos, aprobada por la Asamblea General en 1948, donde se consideró a la democracia como una pieza fundamental, con respecto a “la voluntad del pueblo” y como “la base de la autoridad del Gobierno”, los ciudadanos y ciudadanas del mundo han reflexionado sobre lo que significa vivir en democracia, en el siglo XX y en lo que va del XXI, o siglo del conocimiento, en medio de la edad universal que se vive, acercando a la información a los muchos millones de seres humanos en la tierra..
Con esa declaración de la ONU, las naciones quedaron en libertad para formar su propio sistema democrático, fundado en la mayor participación, igualdad, seguridad y desarrollo humano, a partir de una relación orientada al bienestar de las personas, sin distingo de raza, credo, ideología, oriundez, idioma, y cualquier otro indicador que oponga de manera irreconciliable a una sociedad.
Considerando los cuatro valores, la ONU promovió desde el 2008, la celebración del Día Internacional de la Democracia, asociando el concepto de democracia con los objetivos que se proponen los hombres y mujeres en la sociedad del conocimiento, en la sociedad del nuevo milenio, en la que la paz aparece como un valor, y en la que se considera, la educación, la participación de los jóvenes y las voces de todas las sociedades, que inspiran su comportamiento en valores como igualdad, libertad, respeto, tolerancia, e inclusión.
Democráticamente se ha buscado en los tiempos recientes, que la sociedad civil no esté ajena en este proceso, que es parte de la nueva dinámica social, ahora, se trata de involucrarla en la formación de un nuevo modelo democrático propio de esta época, que enfrenta diversos retos sociales, donde los ciudadanos, desde la práctica de la democracia directa demandan mayores respuestas de sus gobiernos, y a través de la democracia representativa, con el voto correspondiente, ejercen sus derechos, de acuerdo con los sistemas electorales de su sociedad, como se ha visto en el Perú, en los últimos procesos electorales, donde muchas veces se toma en cuenta la licencia social, para implementar obras materiales.

Campaña política femenina 1956
La vocación democrática entre los peruanos
El Perú es un país con vocación democrática, experiencia que se ha venido fortaleciendo constantemente en más de dos siglos de su práctica, este camino ha estado lleno de luces y de sombras, y transitar por él, y la tarea de fortalecerlo, ha comprometido la voluntad de las peruanas y de los peruanos, que a veces han protagonizado una larga lucha, como el logro de la ciudadanía por parte de las mujeres.
Ica y todo el sur no han estado ausentes en este protagonismo, y muchos iqueños/as y sureñas/os aparecen con nombre propio en este tránsito reflexivo en el que figuras como Domingo Elías Carbajo, primer candidato civil a la presidencia de la República; Carlos Pedemonte y Talavera, Presidente del primer Congreso Constituyente; Abraham Valdelomar, diputado por Ica en 1919, en el Congreso Regional de Ayacucho; Raúl Porras Barrenechea, senador por Lima. Todos ellos tienen presencia más allá de lo local y lo regional.
Sobre esta faceta de la historia nacional, el Museo Electoral y de la Democracia del Jurado Nacional de Elecciones, permite hacer un viaje imaginario por el camino de la democracia en el Perú, desde 1812, cuando se promulga la Constitución de Cádiz, que iguala en derechos ciudadanos a los españoles peninsulares, a los americanos.
200 años después
A más de 200 años de este camino, recordemos que, en 1821, el General José de San Martín proclama la independencia nacional el 28 de julio de ese año, respetuoso de la voluntad popular, no la impone, eran los pueblos los que así lo decidieron, enviándole copia de las declaraciones que hicieron los ayuntamientos, que eran la síntesis de la voluntad popular. Ese mismo año, a finales convoca a elecciones, y al año siguiente, en 1822 se instaló el primer Congreso Constituyente con la participación de representantes de todo el Perú libre, que, tras largos y encendidos debates, promulgó en 1823 la primera Constitución del Estado, que establece el Congreso unicameral e implantó el sufragio directo y secreto.
La experiencia de vivir en democracia, no es una novedad para los peruanos, ya que esta experiencia se asocia a lo mandado por la Constitución de Cádiz de 1812, y a las elecciones previas que se vivieron en los años precedentes, con experiencia de los hispanoamericanos, dentro de los que se considera a los iqueños, y a todos los sureños.
En 1850 se da la primera transmisión democrática en el Perú, al elegirse como presidente constitucional al General José Rufino Echenique, y desde ese año se manifestó una preocupación por la educación cívica y ciudadana en el gobierno de Ramón Castilla, al publicarse el “Diccionario para el pueblo” y la “Cartilla del pueblo sobre principios democráticos”, tanto como el “Catecismo patriótico”, posteriormente, tratando de fortalecer la conciencia cívica de los ciudadanos, porque las ciudadanas aún no tenían presencia.
Capítulo especial dentro de la historia de la democracia en el Perú, es la elección del primer presidente civil del Perú, don Manuel Pardo y Lavalle, primero en llegar en esa condición a la casa de gobierno, pese a que en procesos anteriores, también participaron civiles, sin alcanzar su objetivo; unos años después, y militando en el mismo Partido Civil, fundado por Pardo, se eligió en 1876, a Miguel Grau como diputado por Paita.
Un hito singular en el camino de fortalecimiento de la democracia, fue cuando en 1931 se crea el Jurado Nacional de Elecciones, institución garante de la voluntad popular. A partir de entonces, el voto sería secreto y obligatorio para los varones alfabetos mayores de 21 años. El Estatuto de 1931 excluyó a los analfabetos, en un país donde urgía capacitar a los iletrados mayores de edad, para su participación en la vida ciudadana.
Como consecuencia de la motivación del JNE, en 1936, los partidos políticos impulsan una intensa educación cívica y piden que se les respete, así como promueven un reconocimiento de los derechos civiles y políticos de la mujer, en igualdad de condiciones que el varón, sin embargo, esta lucha que se había iniciado desde la segunda mitad del siglo XIX, terminaría dos décadas después. Ese año se firmó el primer pacto ético entre los políticos aspirantes a la Presidencia de la República.
Recién el 7 de setiembre de 1955, de promulga la Ley del voto femenino. La participación de la mujer en los procesos electorales modifica completamente el mapa electoral peruano. Y yendo por ese camino de fortalecimiento de la democracia, el 21 de diciembre, de ese año, el JNE acordó la inscripción de los ciegos, aunque sin participación en el proceso eleccionario.
En el siglo XXI, mediante la Ley N°28480, del 29 de marzo de 2005, se establece que los miembros de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional tienen derecho al voto y a la participación ciudadana, y al año siguiente, militares y policías sufragaron en las Elecciones Políticas Generales y las Elecciones Municipales Regionales.
Actualmente valores como los mencionados, de, Libertad, Igualdad, Tolerancia, Respeto, Inclusión, y otros, se han constituido en elementos fundamentales de una nueva democracia, donde los jóvenes tienen presencia en los concejos municipales, por citar un gran logro, mientras la lucha de la mujer no terminó en 1955, temas como la paridad la alternancia continuarían en el siglo XXI.
Diario El Regional de Piura

