ERP. La inauguración y bendición de la estatua de Santa Rosa de Lima y del mosaico mariano en los Jardines Vaticanos, realizada este sábado 31 de enero, constituye un signo elocuente de la fe del pueblo peruano ofrecida a la Iglesia universal. Las obras fueron bendecidas por el Papa León XIV y son fruto del diálogo y la comunión entre la Santa Sede, la Conferencia Episcopal Peruana y la Embajada del Perú ante la Santa Sede.
Ambas expresiones artísticas se integran armoniosamente a un espacio que acoge la memoria viva de la fe de los pueblos, resaltando la identidad espiritual y cultural del Perú en el corazón del Vaticano.
La estatua de Santa Rosa de Lima, primera santa del Nuevo Mundo, fue elaborada íntegramente con materiales peruanos por la Familia de Artesanos Don Bosco, comunidad de jóvenes artistas andinos formados en el arte y la espiritualidad salesiana. La obra fue realizada por el joven escultor Edwin Morales, quien utilizó travertino blanco de Huancayo para representar uno de los momentos místicos más significativos de la santa: la visión del Niño Jesús ofreciéndole un anillo y flores como signo de su unión espiritual.

La escultura está cargada de profundo simbolismo. El ancla evoca la esperanza y la protección de Lima frente a los ataques piratas de 1615; el rosario recuerda su pertenencia a la Tercera Orden Dominicana; y la rosa hace alusión al nombre que asumió definitivamente en su camino de santidad.
Junto a la imagen de la santa limeña, el mosaico mariano expresa la riqueza y diversidad de la devoción a la Virgen María en el Perú. Concebido por el artista Lenin Álvarez y elaborado por ocho jóvenes artesanos en un periodo de seis meses, el mosaico reúne diversas advocaciones marianas surgidas a lo largo de la historia de la evangelización del país.
En la composición destacan la Virgen de la Puerta en la parte superior, la Virgen Inmaculada en el centro, la Virgen de la Candelaria a la izquierda y, a la derecha, las imágenes de la Virgen de la Merced, la Virgen del Carmen, la Virgen de Chapi, la Virgen de Cocharcas y la Virgen de la Evangelización, advocaciones profundamente arraigadas en la fe del pueblo peruano. Algunos detalles fueron elaborados con la delicada técnica del micromosaico, aprendida en la Fábrica de San Pedro.

Esta inauguración reafirma la presencia espiritual y cultural del Perú en el Vaticano, como testimonio vivo de una fe que sigue enriqueciendo a la Iglesia universal.
Un gesto que renueva los profundos lazos de fe y amistad
Al saludar a los Obispos de las 46 jurisdicciones eclesiásticas del Perú que concluyen con este acto su Visita Ad Limina Apostolorum, a las autoridades diplomáticas y los numerosos religiosos y religiosas peruanos que se congregaron en los Jardines Vaticanos, el Santo Padre destacó que, nos reúne hoy un feliz acontecimiento: la inauguración de un mosaico dedicado a la Santísima Virgen María y de una imagen de Santa Rosa de Lima aquí en los Jardines Vaticanos.
“Este gesto renueva los profundos lazos de fe y amistad que unen al Perú —como saben un país tan querido para mí— con la Santa Sede”.

