Piura sigue vulnerable ante El Niño: faltan prevención, drenaje y obras para proteger a la población

Informes
Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

ERP. Piura parece condenada a repetir la misma historia cada vez que se anuncia un nuevo episodio del Fenómeno El Niño. Después de las inundaciones, llegan las evaluaciones, se crean instituciones, se anuncian presupuestos, se contratan consultorías y se multiplican las reuniones entre autoridades. Sin embargo, cuando vuelven las lluvias, los problemas persisten: ciudades sin drenaje pluvial eficiente, vías convertidas en lagunas y un río Piura cuya vulnerabilidad sigue siendo motivo de preocupación.

La experiencia de 2017 no parece haber servido para impulsar, con la celeridad necesaria, las soluciones estructurales que la región requiere. La academia, los especialistas y distintos sectores de la sociedad civil han expresado reiteradamente su preocupación por la falta de prevención. Mientras tanto, la población continúa expuesta a los efectos de lluvias intensas, inundaciones urbanas y eventuales crecidas del río Piura.

Sin planes actualizados frente a lluvias intensas

Uno de los aspectos más preocupantes de la actual gestión regional, encabezada por Luis Neyra León, es la situación de los instrumentos de planificación para responder ante emergencias. Según la información disponible, el Plan de Gestión Reactiva se encuentra en proceso de elaboración, mientras que el Plan de Contingencia ante Lluvias Intensas está desactualizado y requiere una revisión que permita adecuarlo a las condiciones de riesgo actuales y a los escenarios previstos para el Fenómeno El Niño 2026-2027.

Esta situación plantea interrogantes sobre la capacidad de respuesta institucional frente a un evento de gran magnitud. Las lluvias pueden generar emergencias en las zonas urbanas, pero también en las partes media y alta de la cuenca, desde donde las precipitaciones pueden incrementar el caudal del río Piura y elevar el riesgo de desbordes.

La posibilidad de avenidas extraordinarias obliga a actuar con anticipación. No basta con movilizar maquinaria cuando las calles ya están inundadas o cuando el caudal del río representa una amenaza para las poblaciones asentadas en sus márgenes. La prevención requiere planes actualizados, obras ejecutadas oportunamente, sistemas de alerta y una coordinación efectiva entre los distintos niveles de gobierno.

Reconstrucción sin Cambios: los pendientes continúan

Después del desastre de 2017 se creó la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios, con el propósito de impulsar la recuperación de las zonas afectadas y reducir su vulnerabilidad. Posteriormente, la institucionalidad vinculada a la ejecución de grandes proyectos de infraestructura evolucionó hacia la Autoridad Nacional de Infraestructura.

Durante estos años se han elaborado estudios y propuestas para afrontar las crecidas del río Piura, pero persiste la preocupación por la falta de soluciones integrales que permitan reducir el riesgo de inundaciones. Los anuncios y compromisos no han conseguido eliminar los problemas que se hicieron evidentes durante la emergencia de 2017.

La experiencia regional muestra una preocupante repetición: cuando se aproxima la temporada de lluvias, se intensifican las reuniones, las visitas ministeriales y los anuncios de intervención; cuando pasa la emergencia, la atención disminuye y numerosas soluciones quedan pendientes.

Piura necesita conocer qué proyectos cuentan con expedientes aprobados, cuáles tienen financiamiento, qué obras se encuentran en ejecución y cuáles siguen entrampadas. La ciudadanía tiene derecho a exigir resultados verificables, plazos definidos y responsabilidades claramente identificadas.

Piura y Castilla continúan sin una solución integral de drenaje

La vulnerabilidad no se limita al río. En las ciudades de Piura y Castilla, los problemas de evacuación de aguas pluviales siguen representando una amenaza para vecinos, transportistas, comerciantes y usuarios de la infraestructura pública.

Los estudios y proyectos de drenaje urbano continúan siendo una preocupación, mientras se ejecutan obras viales que, en algunos casos, no parecen resolver adecuadamente la evacuación de las aguas de lluvia. El resultado vuelve a observarse en las calles: precipitaciones que deberían ser manejables terminan formando grandes aniegos y dificultando el tránsito.

Un recorrido por la ciudad permite advertir que algunas vías construidas recientemente durante la gestión del gobernador Luis Neyra León acumulan agua y se convierten en extensas lagunas tras las precipitaciones. Estas situaciones obligan a examinar si los proyectos fueron concebidos con criterios adecuados de drenaje, si cuentan con pendientes y sistemas de evacuación suficientes y si se consideraron las condiciones particulares del suelo y las lluvias de la zona.

No se trata únicamente de cuestionar una pista o una obra específica. El problema es más amplio: construir infraestructura urbana sin garantizar su funcionamiento frente a las lluvias puede significar un gasto público que no resuelve la necesidad para la cual fue concebida.

La planificación urbana, la ingeniería y las advertencias de la academia deben tener un papel determinante en la formulación y ejecución de proyectos. Ignorar los riesgos conocidos termina trasladando los costos a la población.

La Cámara de Comercio advierte sobre mayores riesgos

El presidente de la Cámara de Comercio y Producción de Piura, Javier Bereche, ha expresado su preocupación por lo ocurrido durante las primeras lluvias de 2026. Entre los aspectos señalados figuran la posibilidad de que las precipitaciones hayan sido mayores que las reportadas oficialmente, la insuficiencia de las acciones preventivas y el riesgo de inundaciones más severas en la ciudad.

Estas advertencias merecen una evaluación técnica y una respuesta pública de las autoridades competentes. Contrastar los registros pluviométricos, revisar la capacidad de los sistemas de drenaje y actualizar los escenarios hidrológicos permitiría determinar con mayor precisión el nivel de exposición de Piura ante nuevos episodios de lluvias intensas.

La preocupación no debe quedar reducida a declaraciones. Si existen informes técnicos que advierten sobre riesgos mayores, corresponde hacerlos públicos, establecer las medidas recomendadas y explicar qué acciones se ejecutarán para reducir la vulnerabilidad de la ciudad.

Luis Neyra y la responsabilidad de la gestión regional

En este escenario, la administración regional de Luis Neyra León tiene la responsabilidad de explicar qué medidas concretas está adoptando para preparar a Piura frente al Fenómeno El Niño 2026-2027.

La elaboración de planes de emergencia, la coordinación con los gobiernos locales, la preparación de maquinaria, la identificación de puntos críticos y la ejecución de acciones preventivas son tareas que no pueden postergarse hasta que las lluvias se intensifiquen.

También corresponde informar sobre la continuidad de los proyectos pendientes, las coordinaciones con el Gobierno nacional y las medidas destinadas a reducir los riesgos en las ciudades y en la cuenca del río Piura.

Las críticas a la gestión regional no deben limitarse a una confrontación política. Deben traducirse en preguntas concretas: ¿qué obras de prevención se han culminado?, ¿qué sistemas de drenaje están operativos?, ¿qué intervenciones se realizarán antes de las lluvias más intensas?, ¿qué presupuesto está disponible y qué resultados se pueden acreditar?

La población necesita respuestas sustentadas en información verificable y no solamente en declaraciones o anuncios.

Una región que no puede seguir improvisando

Piura ha soportado durante décadas los efectos de lluvias intensas y crecidas extraordinarias. Su experiencia debería haber permitido consolidar una política de prevención permanente, con continuidad entre gobiernos y proyectos diseñados para resistir las condiciones climáticas de la región.

Sin embargo, cada nueva temporada lluviosa vuelve a poner en evidencia las mismas carencias. La falta de drenaje, la acumulación de agua en las vías, la incertidumbre sobre las obras de protección del río y las limitaciones de la planificación institucional alimentan el temor de que se repita una emergencia de grandes proporciones.

El Fenómeno El Niño 2026-2027 exige pasar de los anuncios a las acciones. El Gobierno nacional, el Gobierno Regional de Piura y las municipalidades deben coordinar esfuerzos, transparentar el avance de las obras y priorizar las intervenciones según el nivel de riesgo.

Piura no necesita más instituciones que cambien de nombre mientras los problemas permanecen. Necesita prevención, infraestructura funcional, planificación técnica y autoridades que rindan cuentas por los resultados.

La naturaleza puede ser imprevisible en su intensidad, pero muchos de los riesgos que enfrenta la población son conocidos. Lo inadmisible sería que, después de la tragedia de 2017 y de los recursos destinados a la reconstrucción, Piura vuelva a afrontar las lluvias con las mismas deficiencias que debieron corregirse hace años.

Diario El Regional de Piura

 

Publicidad Aral1

Paypal1