ERP. El conocimiento del territorio debería ser una condición básica para quienes aspiran a gobernar la región Piura. Sin embargo, el Lic. Miguel Godos Curay, durante una interacción con candidatos, advirtió que varios de ellos evidencian un preocupante desconocimiento de datos elementales sobre la geografía, población y realidad territorial que pretenden administrar.
No se trata únicamente de saber que Piura supera los dos millones de habitantes. Gobernar una región exige conocer cómo está distribuida esa población, dónde se ubican sus centros poblados, cuáles son sus actividades productivas, qué recursos naturales posee y, sobre todo, cómo aprovechar sus potencialidades para generar desarrollo. Piura es costa, sierra y ceja de selva, territorios diversos que históricamente han mantenido una relación de complementariedad, especialmente a través de la producción agrícola y del recurso hídrico.
La falta de una visión integral del territorio puede convertirse en una seria limitación para la gestión regional. La historia reciente demuestra que buena parte de las administraciones regionales han concentrado sus esfuerzos y recursos en Piura ciudad y, en menor medida, en otras localidades de la costa, mientras persisten enormes brechas en las provincias y distritos del interior.
Las carreteras hacia Huancabamba y Ayabaca, la conectividad de la zona andina central, la infraestructura educativa y los servicios de salud continúan siendo problemas pendientes. En estos territorios, las brechas de desarrollo son mucho más profundas y requieren una intervención pública que vaya más allá de la lógica de atender únicamente los espacios urbanos de mayor población.
Definir prioridades frente a recursos siempre escasos es fundamental. Pero también lo es gestionar ante el Gobierno nacional y otras instancias los grandes proyectos que una administración regional no puede financiar por sí sola. Para hacerlo correctamente se necesita conocer la realidad sobre la cual se pretende intervenir.
En esa línea, el planteamiento de Miguel Godos Curay y del analista Juan Manuel Aguilar Hidalgo adquiere especial relevancia: el conocimiento del territorio permite comprender que las provincias y distritos de la sierra piurana presentan niveles de desarrollo significativamente menores y que esas brechas terminan afectando el desempeño general de toda la región.
Un candidato a gobernador debería saber qué ocurre en Carmen de la Frontera, así como comprender la realidad de Viviate, Puerto Rico o Lagunas; conocer Santo Domingo tanto como El Tallán; y entender las particularidades de Lancones, sus quebradas y sus problemas de conectividad. También debería conocer lo que ocurre después de las lluvias intensas en las zonas ribereñas de Morropón, Tambogrande, Piura, Castilla, Catacaos, Cura Mori y El Tallán.
La gestión del riesgo de desastres tampoco puede abordarse desde el desconocimiento geográfico. Comprender la cuenca del río Piura, su recorrido, sus zonas vulnerables y las condiciones particulares de la depresión de Sechura resulta indispensable para adoptar decisiones acertadas frente a las lluvias y eventuales eventos climáticos extremos.
De igual manera, conocer los pilares e indicadores del Índice de Competitividad Regional (INCORE) permitiría identificar con mayor claridad dónde están las principales deficiencias de Piura. No basta con anunciar grandes obras o distribuir recursos sin una estrategia territorial. Los problemas de infraestructura, conectividad, educación, salud, institucionalidad y servicios básicos tienen consecuencias directas sobre la competitividad y la calidad de vida.
Mientras tanto, Piura y Sullana continúan enfrentando graves problemas urbanos, entre ellos el deterioro de vías, deficiencias en infraestructura y pérdidas para comerciantes, empresarios y población. Millones de soles invertidos durante años no siempre se han traducido en soluciones sostenibles, y ello obliga a revisar la calidad de la gestión pública y las prioridades de inversión.
A los candidatos no se les exige ser especialistas en todas las materias ni tener respuestas para cada problema. Pero sí se les debería exigir un conocimiento suficiente del territorio que aspiran a gobernar. No conocerlo significa administrar a ciegas y repetir, una vez más, los mismos errores.
En este contexto se desarrollan las Elecciones Regionales y Municipales 2026. El desafío no consiste solamente en elegir nombres o símbolos políticos, sino en evaluar las propuestas, la capacidad de gestión y, también, cuánto conocen los candidatos la región que pretenden conducir.
Piura necesita una mirada integral de su territorio. La costa no puede seguir avanzando mientras la sierra permanece rezagada; y las provincias y distritos no pueden ser recordados únicamente durante las campañas electorales.
El conocimiento del territorio no lo es todo, pero sin él resulta difícil construir una verdadera visión de región.
Diario El Regional de Piura

