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Dom, May

Presidente Pedro Castillo y el desprestigio autogenerado y el interesado

Editorial
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ERP. La actuación como el primer funcionario público del país del presidente de la República Pedro Castillo Terrones, tiene demasiados yerros y adolece de capacidad para gestionar los asuntos de Estado. Su escasa formación académica, lo han llevado a adoptar decisiones que no son consistentes y que son aprovechadas por la oposición para continuar con su objetivo de sacarlo del cargo.

Castillo, la opción menos mala de las últimas elecciones generales, no entendió lo que significó su triunfo y tampoco pudo conformar un equipo ministerial con profesionales de reconocida trayectoria. Al contrario, en un primer instante, se decidió por Guido Bellido Ugarte como premier, un político cusqueño con limitada capacidad para entender la complejidad del Estado..

Quizá la mejor oportunidad de para mantener su esencia, fue cuando designó a Mirtha Vásquez en reemplazo de Bellido Ugarte, manteniendo a Pedro Francke en Economía, Hernando Cevallos en Salud, Gisella Ortiz y otros en cargos importantes. Aparentemente, una fuerte oposición de Vladimir Cerrón lo llevó a deshacer lo que mejor le había funcionado.

Después de su torpeza, se ensayó un viraje hacia la derecha, nombrando como premier a Héctor Valer, nombramiento que fue rechazado mediáticamente y que llevó a su remplazo por Aníbal Torres en la presidencia del Consejo de Ministros. Frente a cada uno de los gabinetes conformados y con la finalidad de evitar la disolución, el Congreso de la República viene otorgando la investidura.

Las investigaciones penales que se realizan contra su exsecretario, sus sobrinos, las acusaciones de Karelim López y otros de su entorno, lo vienen exponiendo mucho más, de tal manera que los que antes reclamaban vacancia, han reformulado su pedido, solicitándole que renuncie voluntariamente a la presidencia de la República, pero con cierta exigencia que más parece un chantaje que un pedido.

Otros analistas, de diversas tendencias, han asumido ribetes de agresividad en sus comentarios, con calificaciones impropias contra Castillo, y reiterando ellos, que son tantos sus errores y también presuntos delitos, que justificarían su salida. Pero lo cierto es que, no existe razones para la vacancia presidencial y menos para la renuncia, considerando que su mandato debe culminar el 28 de julio del 2026.

En la fecha, se han publicado encuestas con preguntas cerradas, por ejemplo, opinión sobre temas políticos, vacancia presidencial o renuncia, entre otras. Estos estudios son utilizados por la oposición como herramienta para sus propósitos. Se toma en consideración para el incremento de movilizaciones en contra de Castillo, la inamovilidad obligatoria, medida que fue considerada como violatoria de derechos constitucionales de peruanos y peruanas. Adempas de ello, el Defensor del Pueblo, quien tiene mandato vencido, le viene reclamando al presidente renuncie al cargo, posición similar a la oposición 

Otras voces y que están en crecimiento, piden que se vayan todos, es decir un parlamento que hizo todo para obstaculizar y un presidente con escasa formación. Considerando experiencias anteriores, esta medida solo implicaría cambiar el rostro de personas con igual identidad. Sucedió en el Congreso que reemplazó al disuelto y es probable que se repita nuevamente.

El asunto, no es de personas sino de estructura. Peruanos y peruanas, no tienen una sólida formación cívica para valorar lo que significa la democracia y menos, saben distinguir capacidades y competencias de los políticos, en función a objetivos nacionales. En tanto, el tema educativo se mantenga en el actual nivel, se puede esperar realmente poco de un gobierno diferente.

Durante la última semana, un nuevo actor se viene sumando a las protestas, deslegitimando socialmente a Pedro Castillo. De continuar incrementándose el descontento, la crisis continuará y en cualquier momento podría haber sorpresas. Respetar el resultado electoral del 2021, es un mandato cívico, insistir en destruirlo, es una conducta antidemocrática.

En tanto que la crispación se apodera de las calles, Castillo ha sido incapaz de plantear medidas de cambio, como lo propuso en plena campaña electoral. A todo ello, Castillo ha respondido con más torpeza y obedeciendo a los líderes de las bancadas que le permitirán seguir ejerciendo hasta que un día se cansen y lo regresen como profesor de aula en el centro poblado de Puña, Cajamarca.

Diario El Regional de Piura

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