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Jue, Ene

Vaivenes políticos y el golpe de Estado contra el Presidente Francisco Vidal

Miguel Arturo Seminario Ojeda
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ERP. La historia de la democracia en el Perú está llena de luces y de sombras desde el comienzo de su ejercicio, cuando ya se consideró constitucionalmente, la existencia de ciudadanos en 1812, surgiendo contradicciones tras los resultados electorales, como sucedió en Lambayeque, y en Puquina (Moquegua).

Por Miguel Arturo Seminario Ojeda

Responsable del Museo Electoral y de la Democracia de la DNE del Jurado Nacional de Elecciones

Hace poco se vivió la conmemoración del bicentenario de la independencia nacional, gesta que comprometió el esfuerzo de muchos peruanos, y cuya celebración se inició en Supe, en la provincia limeña de Barranca, el 5 de abril del 2019, por haber sido este lugar, el espacio donde se proclamó por primera vez la independencia en el Perú, el 5 de abril de 1819.

En la histórica villa de Supe se protagonizó un suceso que alarmó a las autoridades virreinales, cuando comprobaron, que, como ya había ocurrido en el Río de la Plata, en la actual Bolivia, y en Chile, un grupo de valientes peruanos se atrevió a proclamar la independencia, en una villa no muy lejana de la capital virreinal, y de esto queda registro en las memoria del virrey Pezuela y en otros documentos primarios.

El espíritu y la conciencia de patria y de libertad, habían germinado tempranamente en Supe, al saberse de los movimientos de protesta que se experimentaron en Huánuco, Cusco y Tacna; Supe era la cuna del presbítero don Pedro de la Hoz, ideólogo y propagandista de la independencia, lugar donde ejerció su ministerio.

Pero más aún, en la memoria de la primera generación del siglo XIX, estaba presente el desafío que los peruanos de la segunda mitad del siglo XVIII, habían hecho a la corona española, a través de las rebeliones de Juan Santos Atahualpa, la de los caciques de Huarochirí, y la gran rebelión de Túpac Amaru, que conmovió desde sus cimientos al virreinato peruano; nada de estas noticias era ajeno a los peruanos, el deseo de independencia era indetenible, y así lo evidenciarían los sucesos posteriores.

Francisco Vidal y la independencia de Supe

Quienes fueron los protagonistas de este suceso en Santa Magdalena de Supe, lugar donde había nacido en 1800, el general Francisco de Vidal y Laos, reconocido como el Primer Soldado del Perú, así como Héroe de Valdivia, jefe de guerrillas patriotas, y posteriormente llegó a ser presidente del Perú, entre ellos se tuvo, al cacique José Castillo, a Andrés Reyes, Manuel Villanueva, Cayetano Requena, Juan Franco y Juan de Aranda; también a Juan Fonseca, Pedro Sayán, Doroteo de los Santos, Manuel José Núñez, al padre Riquelme, y al zambo Luis Risco.

Juan Francisco Vidal y Laos, nació en Supe el 2 de abril de 1800, y murió en Lima el 23 de setiembre de 1863. Fue hijo de Julián Vidal, y de Ventura Laos. Cuando la expedición enviada al Perú, liderada por Lord Cochrane llegó a costas peruanas, en Ancón, Huacho y Supe fue bien recibida por los patriotas, que le proporcionaron recursos necesarios para la continuación de la expedición, y ahí fue cuando Vidal Laos se enroló como subteniente de infantería de marina, encargándosele contactar con los patriotas de Lima, requisar dinero y capturar presas a los realistas.

Sobre los sucesos del 5 de abril de 1819, el virrey Pezuela informó al Rey, que en Supe los habitantes de esa villa, eran más patriotas que los de Huacho y de Huaura, y que reunidos en cabildo abierto, tomaron partido por la independencia, dando vivas a la patria y a la libertad, pero de inmediato las fuerzas realistas se aprestaron a impedir la propagación de los efectos de este suceso.

La salida y regreso al Perú

Vidal viajo a Chile con los expedicionarios, y regresó con ellos al Perú, en setiembre de 1819, siempre persiguiendo a los realistas; volvió a Chile, y esta vez su actuación fue decisiva en el asalto al fuerte Valdivia, donde permanecían atrincherados los realistas, siendo el 4 de febrero de 1820, un día decisivo para la toma de Valdivia, episodio en el que Francisco Vidal se destacaría, mereciendo el reconocimiento de los chilenos.

Vidal regresó al Perú, con la misión de llevar comunicaciones a los patriotas sobre la próxima expedición libertadora, naufragando en las costas de Huarmey, tomado prisionero, logró escapar, y fueron vanos los ofrecimientos de los realistas, pretendiendo que pase a sus filas, por lo que sufrió persecuciones. Enterado del desembarco del general San Martín se presentó en el campamento del Libertador, con prisioneros realistas, armamento y caballos.

Después de permanecer en Huacho, el general las Heras dejó este lugar el 17 de noviembre, y se dirigió a Supe, con gran recibimiento por la población supana, y poco después el general San Martín, quien permanecería 15 días en Santa Magdalena de Supe. El 7 de noviembre de 1820, Francisco de Vidal, apoyado por otros supanos, tomó el cuartel realista de Supe, apresando a un escuadrón enemigo, requisando más de 400 caballos, que fueron la base para la organización de una partida de guerrilla con la que se asedió a los realistas.

El 19 de noviembre de 1820 el general San Martín salió de Huacho e hizo su ingreso a Supe al día siguiente. Poco después, estando San Martín en Supe, el 27 de noviembre de 1820, el pueblo juró solemnemente mantener la independencia, y por la noche hubo iluminación general, bailes y fuegos artificiales. San Martín permaneció en Supe hasta el 5 de diciembre de 1820, día en que se trasladó a Huaura, al haberse enterado del paso del batallón Numancia a las filas del ejército libertador.

Presidente de la República

En el Bicentenario de la Independencia, el coronel Jorge Barrantes publicó una biografía de Vidal, por ella sabemos en detalle su protagonismo político, ya que fue prefecto de varios departamentos, destacándose su actuación en Cusco, por mostrarse preocupado por la educación popular. Eran años azarosos en los que los caudillos se disputaban el mando general en el Perú. En 1841 y 1842 el sur estaba convulsionado, Vidal, San Roman, La fuente se encontraban entre los protagonistas.

En Lima las opiniones estaban divididas, incluso se avalaba el levantamiento de José Rufino Torrico. Sin embargo, el 28 de julio de 1842 ciñéndose a la Constitución, la Junta de Guerra exigió al general Vidal, que asuma el mando supremo. Con ese cargo, Vidal dejó el Cusco, siguió hacia Ayacucho, continuó a Ica, y en Agua Santa derrotó a Torrico el 17 de octubre de 1842; tras llegar a Lima dimitió el mando, y por no ser admitida la dimisión, continuó como Presidente del Perú, hasta que por nuevos devenires quedó fuera del mando, en 1843.

El 28 de enero de 1843, el general Manuel Ignacio de Vivanco se había alzado en armas contra el presidente Francisco Vidal, y asumiendo el poder, se autoproclamó presidente de la República. Vivanco se había levantado en Arequipa y fue apoyado por el general Pezet. Vidal renunció al mando, y entregó el mando al doctor Justo Figuerola, quien fue depuesto tres días después, continuando la guerra civil.

Los restos del primer soldado del Perú se encuentran actualmente en el Panteón Nacional de los Próceres, altar que la patria ha levantado a los hombres y mujeres que lucharon por su independencia, actualmente en proceso de restauración, y que pronto abrirá sus puertas a los peruanos y extranjeros.

Diario El Regional de Piura
 

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