Carnaval, carnaval, que alegría general
Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda. ¡Carnaval, carnaval! eran las voces que se escuchaban estridentemente, cuando durante todo febrero los niños y adolescentes, varones sobre todo, llenaban de polvos blancos, los cachetes de la niñas y jóvenes descuidadas, que cuando menos lo esperaban, no podían librarse de los talcos baratos, y algunas veces perfumados, que les dejaban empolvadas las caras, como mascaritas virreinales.

