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La independencia argentina, modelo para América Latina

Miguel Arturo Seminario Ojeda
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ERP. (Por Miguel Arturo Seminario Ojeda) El 9 de julio de cada año, es un día especial para los argentinos, donde quiera que se encuentren, se recuerda con fervor patriótico, que un 9 de julio de 1816, se proclamó en Tucumán la independencia de ese país, acto que la América hispana tomó como modelo, dado que de inmediato las noticias llegaron hasta el Alto Perú, Chile, Perú, y se proyectaron hacia toda la América hispana, que ya en estado de insurrección manifiesta o encubierta, celebró esta medida protagonizada al sur del continente.

El general San Martín, arquetipo de la libertad e independencia de América, había estado preocupado por la demora de este pronunciamiento, que ubicó a la Argentina, en el consenso de las naciones libres, como lo reza parte de la letra de su Himno Nacional, cuando nos recuerda que: “Se levanta a la faz de la tierra, una nueva y gloriosa nación coronada su sien de laureles, y a su planta rendida un león”.

El general San Martín, protagonista de la libertad de América, sabía que para emprender la tarea de libertar a las naciones vecinas, debía proceder a nombre de un país libre, reconocido por otros, que con soberanía e independencia, admitiesen que una nación jurídicamente representada, estaba en el mundo de los iguales, para hacer flamear la bandera de la libertad en otros espacios. Y así fue, los libres del mundo respondieron, saludando a los argentinos por esta decisión, como lo reitera su himno patrio.

El célebre Congreso de Tucumán, reunido en esa histórica ciudad, procedió a proclamar la independencia el 9 de julio, no sin antes haberse discutido la forma de gobierno de Las Provincias Unidas del Sud, entre ellas la del célebre Manuel Belgrano, sobre restauración de la dinastía incaica, a través de una monarquía constitucional, que le habría dado a los ciudadanos, la ocasión de delegar poder político a sus representantes, porque el monarca sería una figura decorativa, expresión de la unidad sudamericana, que reconocía en el rey, sus raíces auténticas, evocando el pasado glorioso, en el que estuvo inmersa a través del imperio incaico.

Emotivo es para los peruanos, enterarnos que el acta de la independencia, no solo se redactó en castellano, también se escribió en quechua, en el idioma de los incas, segunda evidencia que encuentro en este sentido, dentro del protagonismo de la independencia, porque entre 1813 y 1814, cuando se juró la Constitución de Cádiz en el Perú, sus contenidos se leyeron en quechua, en las poblaciones donde primaba este idioma.

He sostenido que esa traducción al quechua, fue uno de los primeros actos de inclusión social, quizá movida por la necesidad de poner en práctica las medidas emanadas desde España, pero se hizo. Ignoro de quien fue la decisión de redactar el acta de la independencia argentina en quechua, si hubo una propuesta especial, de parte de los representantes alto-peruanos, lo cierto es, que se redactó, como nos lo recordó hace dos días, el historiador Carlo Ferreyra Bertone.

Por Marcelo Perreta, nos hemos enterado que el acta de la independencia argentina también se redactó en aymara, el viejo idioma del altiplano, lengua que permanece viva, sobre todo en el Perú y Bolivia; y que también, el acta en mención se redactó en guaraní, ya que estas tres lenguas, aparte del castellano, se hablaban en la extensa territorialidad del virreinato del Río de la Plata. Para Perreta, fue un acto muy atinado, yo diría, de inclusión social y de respeto, si miramos el hecho desde nuestra actualidad democrática. Fue una medida muy inteligente, para mantener unida a la población, y no romper la unidad de esa realidad jurídica, existente desde 1776.

La revolución argentina por la independencia, no fue nunca aniquilada por los realistas, en la campaña hubo algunas derrotas, pero se llegó a un buen final; esto sirvió de modelo a los otros países dominados por España, que no bajaron la guardia, siguieron en su plan de lucha y de esfuerzos mancomunados, cuyo tesón y perseverancia se coronó, cuando se logró la independencia de América.

Hoy recordamos a muchos patriotas argentinos, pero por sobre todos ellos, a don José de San Martín y a don Manuel Belgrano, figuras centrales de un episodio, que tanto como el recuerdo de Martín Miguel de Güemes, integra a los argentinos, a través de estas figuras emblemáticas.

Diario El Regional de Piura

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