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Entre los efectos de la fase 4 y la advertencia de rebrotes

Nelson Peñaherrera
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ERP. Hay un grupo pequeño de médicos que ha salido a decir a quien quiera escucharles que las vacunas aún en prueba contra la Covid-19 no sirven y que tienen efectos secundarios, y que es falso que haya una segunda ola en gestación. Y existe un grupo de ciudadanos y ciudadanas, con no muchos datos claros (hay que decirlo), quienes están dando por ciertas estas afirmaciones y las están defendiendo ya en tono fanático.

Por: Nelson Peñaherrera Castillo

Primero, hasta donde conocemos respecto a las vacunas, no sabemos si sirven o no sirven porque precisamente están en prueba. Es cierto que la más promisoria ha tenido que parar sus ensayos por tres veces, incluyendo la muerte de una persona en Brasil, pero en todo caso eso demuestra que sus filtros de seguridad parecen estar funcionando de manera inmediata, y tal deceso parece no estar relacionado.

Sobre los efectos secundarios, de los cientos de miles de voluntarios (nadie los ha obligado a participar), los casos de interacción negativa se cuentan con los dedos de la mano, y es complicado que los propios participantes se lo atribuyan a la vacuna porque en todas las pruebas se está usando la técnica del ‘doble ciego’ (que no se refiere al árbitro del partido Perú versus Brasil), consistente en que quienes aplican la inyección y quien la recibe no saben si se ha inoculado el fármaco o un sustituto inocuo o ‘placebo’ (usualmente agua destilada).

Por eso, resulta sospechoso que estos médicos ya tienen información sobre presuntos efectos negativos en los testículos cuando no existen estudios al respecto, salvo que ellos hayan reclutado varios varones y los hayan examinado pormenorizadamente. De no ser así, me suena a un psicosocial que apela a la fuerza más reptiliana que pueda haber en cualquier varón peruano inseguro que se respeta… o se irrespeta: el machismo.

Eso no quiere decir tampoco que todas las vacunas funcionan; lo que quiere decir es que, hasta donde las pruebas en humanos están avanzando, por lo menos los efectos secundarios podrían ser inexistentes a moderados. Más no sabemos porque la investigación está en desarrollo, no hay informes preliminares siquiera, excepto los de la fase 1 y fase 2 (y ojo que si esos informes hablaran de esos efectos, créanme que ninguna vacuna hubiese pasado a fase 3); entonces, ¿de dónde sacaron información estos médicos? Si no me dices tu fuente, y ésta no es confiable, ¿en qué basas lo que dices?

Ya comenzó, afrontémoslo

Sobre que no habrá segunda ola, a la fecha que publicamos esta columna aún es temprano de afirmarlo o negarlo categóricamente. Lo objetivo es que varios países de Europa (entre ellos España e Italia, dos de los epicentros de la primera ola) han vuelto a confinar a su población para que los rebrotes no se salgan de control. De ahí a que la gente europea, en un rapto de egoísmo, salga con la cantaleta de nadie restringe mi libertad y al diablo la vida del resto, ya es otro asunto. En América Latina, Argentina y México están experimentando nuevos aumentos y en Estados Unidos lo mismo en más de una docena de las 50 jurisdicciones.

Otro dato objetivo es que la ciencia está detectando reinfecciones, es decir que hay personas que se expusieron una vez al coronavirus, se infectaron, pudieron desarrollar o no síntomas, y quizás hasta fueron hospitalizadas, pero se recuperaron; sin embargo volvieron a exponerse al virus y el tren se está repitiendo. Son casos contaditos también y están bajo estudio. Por ahora hay confirmados en los Estados Unidos, Brasil y Ecuador.

Aquí en Perú, hay dos casos sospechosos en el departamento de Lambayeque, que EsSalud está siguiendo –esperemos—al milímetro para concluir si se trata de una reinfección o es la misma infección que fluctúa con episodios agudos y débiles en el mismo paciente. En todo caso, las reinfecciones parecen probar que la autoprotección que desarrollan las personas afectadas es temporal, y esto se trae al suelo la teoría de la inmunidad del rebaño y refuerza la necesidad de que la inmunización tenga más de una dosis.

Ánimo, yo me puse la antiinfluenza y pica la aguja pero la inyección en sí no duele, digo por si te asuste la situación. Dicen los salubristas que las vacunas anti-Covid tampoco molestarán al instante de inocularse; en todo caso, como dije antes, se estudia si, como la antiinfluenza, hay efectos secundarios.

Me gustaría reiterar que lo de las reinfecciones no es exclusivo de la Covid-19. En el caso de la infección por el virus de inmunodeficiencia humana, el VIH, cuando una persona lo adquiere y logra controlar su cantidad, si no toma las precauciones y entra en contacto con otro contagiado, puede que se reinfecte. Por eso nos piden que usemos métodos de barrera como el preservativo o la abdstinencia para prevenir.

Igualita la filosofía con el coronavirus respecto al asunto de las mascarillas y el distanciamiento social. Ah, y con el VIH, médico que se respete jamás te dirá que hay inmunidad de rebaño a 40 años de convivencia en nuestro planeta.

Aceleraciones, desaceleraciones y desacelerados

Regresando al coronavirus en Perú, creo que lo que debemos vigilar es cuál es nuestra conducta ciudadana a medida que el gobierno va reabriendo más actividades económicas esenciales, cuya cuarta fase comenzó alrededor del 1 de octubre. Y una forma objetiva de tener una noción es revisando las cifras oficiales proporcionadas por el Ministerio de Salud.

Lo que vamos aprendiendo sobre el virus de la Covid-19 (y que Donald Trump no venga a contarnos cuentos) es que una vez que entra a tu organismo, se va copiando a sí mismo pero no muestra evidencias a menos que te hagas una prueba molecular al tercer día de haberte contagiado. Claro que la clave del millón es cómo determinar el momento mismo en que te contagiaste, digo, si es que tu vida no va en piloto automático.

De ahí a los primeros síntomas pueden pasar diez días cuando menos, quince a lo mucho. Ya, si no sientes molestia alguna no te des por suertudo porque el problema no es lo que le pasa a tu cuerpo sino al de quienes te rodean al ignorar que tienes la infección.

Con estos parámetros a mano, podemos colegir que quienes pudieron infectarse durante la reapertura en fase 4 probablemente ya tengan síntomas a partir del 11 al 16 de octubre. Si acudieron a examinarse en algún establecimiento de salud público o privado, toda esa información se consolida en el Ministerio de Salud, que es la fuente oficial; entonces, si quiero saber cómo nos fue, vamos a revisar cómo se movieron las cifras entre el 15 y el 22 de octubre. Pucha, esta columna ya parece tesis. Sigamos.

Mi análisis se fija en dos tipos de cifras: las absolutas, que son las informadas por el Ministerio en sus reportes diarios, y las relativas –en este caso porcentajes—que los medios y algunos especialistas independientes estamos calculando aparte (no las da el Ministerio pero se basan en sus datos). Aclaro que todos los números corresponden al cuadro resumen nacional. Quien quiera revisar la situación departamento por departamento, puede ir a la Sala Situacional Covid-19 cuyo enlace pondré más adelante.

Antes de nada, hay que indicar que si revisamos las cifras absolutas notaremos que estas crecen todos los días porque se trata del histórico acumulado, es decir si hoy se contagian 100 y mañana 50, no es que tengamos 50, sino 150 que se contagiaron. De ahí a que el contagio esté o no activo es otra cosa y su valor es fácil de deducir; por eso incluímos los porcentajes, ya que podemos notar mejor en una fracción cómo evoluciona el asunto. Comencemos.

Al 15 de octubre se procesaron 4 millones 158 mil 359 muestras y al 22 de octubre se procesaron 4 millones 316 mil 879 muestras; es decir, tenemos 158 mil 520 muestras adicionales o 19 mil 815 promedio cada día. Si mal no recuerdo, el gobierno había prometido más de 21 mil diarias. Ojo que aquí entran moleculares y serológicas.

Redondeando la población nacional a 33 millones de habitantes, ¿cuál es la proporción cubierta aproximada? Los números se han mantenido constantes. El 15 de octubre era el 12,6% y para el 22 de octubre ya era el 13,08%; es decir, tenemos un avance de 0,48%, o 6 por cada 10 mil todos los días, en promedio.

ecordemos que estamos hablando de población nacional; si lo quieres comparar con una ciudad del tamaño de toda Sullana, nos daría 122 pruebas diarias tomadas como promedio.

Los infectados confirmados al 15 de octubre eran 859 mil 740 y al 22 de octubre sumaban 879 mil 876; o sea, tenemos 20 mil 136 infectados adicionales acumulados o 2517 en promedio cada día. Para los 4000 a 6000 cada 24 horas que tuvimos un mes atrás, es un retroceso muy notable. Y la tasa de contagio experimenta una caída sostenida: de 20,67% al 15 de octubre bajó al 20,38% el 22 de octubre, es decir menos 0,29% o un retroceso promedio de 0,04% cada día, aunque parecía que entre el 20 y el 21 la cosa se desaceleraba. Parecía, porque el 23 (ya fuera de mi análisis), el retroceso volvió a ‘acelerarse’ en 0,05%.

Veamos a los fallecidos confirmados. El 15 de octubre fueron 33 mil 577 y el 22 de octubre sumaban 33 mil 984, es decir 407 o 51 nuevos promedio cada día. La tasa de letalidad ha retrocedido demasiado lento: al 15 de octubre era 3,91% y al 22 de octubre era 3,86%; es decir, 0,05% menos, o seis milésimas de punto porcentual por día. Y ojo que los descensos se daban cada dos días comenzando a acelerarse (por decirlo así) desde el 20.

Los recuperados no dejan de crecer… en principio. Al 15 de octubre eran 764 mil 750 y al 22 de octubre eran 796 mil 719, es decir 31 mil 969 adicionales o 3996 cada día en promedio. Pero cuidado con los incrementos ya que si bien la tasa de recuperación el 15 estaba en 88,95% y al 22 en 90,55%, desde el 20 este indicador se ha desacelerado al menos a un tercio de como estaba creciendo. Aun así, hay una ganancia de 1,6% acumulado o 0,2% promedio por día. No celebres. El incremento promedio por día estaba siempre entre el 0,3% y el 0,5%; entonces, algo está pasando aquí. La buena noticia, según me apuntan, es que los casos activos a nivel nacional están disminuyendo. Puedes descargar el PDF que contiene el resumen de todos los datos día a día para que hagas tus propias comparaciones.

Recomendación: no bajar la guardia

Entonces, lo que las cifras oficiales nos dicen es que la reapertura en fase 4 parece –parece—no haber disparado los contagios hasta el momento que estamos analizando (el 22 de octubre). Hay que continuar la vigilancia de las cifras para ver si se sostiene, se ralentiza (lo deseable) o se dispara (el peor escenario). En cuanto a recuperación, me preocupa que se esté desacelerando (ojo que contagios sigue creciendo). ¿Podría estar aquí el indicio de una segunda ola? No lo sabemos aún porque nos faltan más datos, quizás una semana adicional de observación solo para detectar un primer síntoma minúsculo.

¿Por qué la lenta baja de los decesos me preocupan? Si por cada 100 tamizados, 20 me dan positivos y 4 fallecen, esta última curva estuviera en caída cuando muestree a 200: posiblemente tenga 40 infectados pero podría tener 6 fallecidos cuando más. El caso es que, en este modelo hipotético, cuando tamizo 200, no se están muriendo 8 o menos, sino 10, y cuesta trabajo bajar la cifra.

Entonces, cuando decíamos que está muriendo gente no era broma. Algo está pasando en nuestros esquemas de socialización, cuidado o tratamiento que para bajar una centésima de punto porcentual diario nos tomamos de dos a tres días cuando ese descenso debería ser cada 24 horas. Insisto, mira cómo bajan los contagios, mira cómo suben los recuperados, ambos de manera sostenida. Para que te hagas una idea, cuando comenzó la pandemia en Perú, la tasa de letalidad era 2,71%... seguimos a más de un punto porcentual encima de ese nivel.

Por lo tanto, una meta nacional es evitar que la gente se nos muera por Covid-19. Sí, no es novedad, pero en todo caso se renueva. No perdamos de vista que la guerra contra el coronavirus aún no ha sido ganada. Digamos que vamos empates. Lo que sí está relativamente claro es que los especialistas están pronosticando que si hay segunda ola, ésta comenzará otra vez por el norte peruano, y concretamente los departamentos de Lambayeque y Piura, donde ya se están reportando nuevos incrementos; y en el caso del nuestro, la última semana de noviembre podríamos tener un rebrote.

Si nos lo tomamos al juego, va a pasar; si actuamos con precaución puede que pase muy débil o que—ojalá—no pase. La decisión, en este punto, está en las decisiones que tú o yo tomemos. Si no quieres hacerte cargo, no te lamentes después. Y como lo prometí, quien quiera ver los datos en detalle a lo largo del Perú, puede entrar a https://covid19.minsa.gob.pe/sala_situacional.asp

[Opina en mi cuenta de Twitter @nelsonsullana usando el hashtag #columnaNelson

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