El polvo que no entra debajo de la alfombra

Nelson Peñaherrera
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ERP/Nelson Peñaherrera Castillo. Es muy probable que el 105º aniversario de la provincia de Sullana se pase entre algunos cúmulos de basura debido a que desde el martes 1, el personal municipal de Limpieza Pública se va a paro porque se le adeuda hasta cuatro meses de paga o en el mejor de los casos se la están abonando con mucho retraso, y la decisión de protestar, por lo que me han contado algunos empleados, no ha sido fácil.

La historia habría comenzado en junio cuando muchos y muchas postularon para Contratación Administrativa de Servicios, CAS, por seis meses, pero entre quienes fueron admitidos, un buen día y sin una causa aparente se les habría cambiado a locación de servicios, esto es cuarta categoría (recibo por honorarios), cuando apenas habían pasado treinta días. Además, algunos afirman que se les habría exigido afiliarse sí o sí al Seguro Integral de Salud, SIS, y en otros casos que se inscriban al Registro Nacional de Proveedores, RNP (cuyo derecho cuesta 160 soles), todo dependiendo de los montos a pagar.

A partir de aquí, ni bien se cumplían tres meses exactos, la municipalidad habría roto el vínculo laboral (de lo contrario se tendría que promover al personal a quinta categoría, planilla en castellano) dándole al empleado dos opciones: la primera habría sido mandarle a descansar un mes y volver al término del mismo para trabajar otros tres meses, romper el vínculo y así sucesivamente; la segunda, antes que llegara el día 30, buscar a alguien de confianza, pedirle prestado el DNI, y hacerle pasar como nuevo contratado cuando en realidad era la misma primera persona quien seguiría cobrando.

El mal chiste en ambos casos era que, a la hora de cobrar, los cheques nunca bajaban, o nunca había dinero. Y aquí viene la primera pregunta: si no hay fondos para contratar personal, ¿por qué se contrata personal?

Quiero indicar que contacté a la vocería de la municipalidad para tener su versión de la historia: me prometieron que me llamarían para dármela, pero hasta el cierre de esta columna, naca la pirinaca; por lo tanto, aunque la denuncia suene coherente, no podemos darla por probada, y en todo caso que el Ministerio de Trabajo o el Ministerio Público o los dos investiguen como les compete.

En este sentido, también contacté a un dirigente sindical que me prometió información detallada de la cantidad de empleados y empleadas que aún no reciben su paga (“son un montón”, me dijo) para el miércoles 19, pero la sigo esperando; uno de sus compañeros me advirtió que justo cuando la cosa se pone color de hormiga, este dirigente siempre se enferma o se ausenta. Bueeeeeeno, ustedes saben, este clima medio bipolar que tenemos, ¿no? Sigamos.

La parte alta del organigrama

El viernes 28 de octubre se comenzó a pagar a una parte del personal… en realidad, el mes de agosto, luego de que en setiembre pagaran el de julio (el lunes 31 pagarían agosto al resto de personal que no alcanzó el viernes), y se dice que un alto, bien alto funcionario municipal (sí, ese que están pensando) habría dicho que los pagos de setiembre a diciembre se pasarían a 2017 como devengados. Un empleado dijo haber escuchado que, a causa del paro, se trataría de pagar los meses que faltan.

Insisto, he pedido la versión oficial pero aún me siguen teniendo en espera.

Paguen o no, igual se habría convocado el paro a partir de este martes, justo tres días antes del cumpleaños 105 de la provincia, lo que parece haber provocado jarana aparte no necesariamente amenizada por los ‘tonderazos’ de la Rodríguez, en la que la voz cantante habría sido la de una gerenta de área que advirtió con despedir a quienes se plegaran a la protesta. Pero si no les pagan… ¿qué diferencia haría que les despidan?

Encima, el personal que barre las calles denuncia que si antes se les llevaba de un lado a otro en camioneta para cubrir las calles programadas, ahora se les estaría mandando a pie, y no estamos hablando de irse a la calle contigua, sino uno o dos barrios más allá, y Sullana ha crecido una barbaridad, les contaré. Quien se subleve se enfrentaría a una supervisora que se perdió para soprano (¿aló, Coro Polifónico?) aunque sin la melodía de una valkiria (¿aló? No, ya no, me equivoqué de número).

Y encima, además de mandarles a pie, se les exige cumplir un horario de trabajo, de lo contrario hay penalizaciones. Momento: ¿en cuarta categoría se paga por horas cumplidas o por producto terminado?

Nuestra doble moral

Aunque no se justifica, eso explica por qué las calles se barren una cuadra sí y otra ya veremos, lo que nos presenta al tercer actor en esta trama: la población. Sí, tú y yo.

Precisamente, cuando otro colega comenzó a cubrir esta historia hace un par de meses y la compartió en redes sociales, algunas vecinas y algunos vecinos, en el tono más discriminatorio posible, minimizaron el reclamo diciendo que cuando se le paga a un trabajador de limpieza –principalmente-, ese dinero se desaparece en borracheras. En primer lugar, es evidente el estereotipo racista que pulula en la mente de varios de nosotros, plenamente identificados dicho sea de paso; en segundo lugar, si a nadie le importa lo que hagamos con la plata que ganamos, por qué juzgamos el uso que otros le den a su dinero.

Bueno, es la doble moral que existe en esta área metropolitana, en la que mientras más títulos tienes, puedes abusar deliberadamente con mayor impunidad. Claro que la muni ni enterada que tiene la primera ordenanza antidiscriminación de todo Piura para sancionar o llamar la atención en defensa de su propio personal.

Entonces, la segunda pregunta cae sola: ¿cómo es que se habría incubado toda esta crisis de la limpieza pública?
Preliminarmente, la respuesta que me dio el dirigente que jamás me contactó para más información es que la paga del personal de Limpieza Pública dependería de la recaudación directa por tributos, y Sullana no es precisamente el dechado de los pagos puntuales. Es más, lo que más le gusta a la ciudadanía son las amnistías, que terminan siendo condonaciones, tributarias. ¿Cierto o falso? Reitero que sigo esperando que la muni me dé la oportunidad de preguntárselo directamente.

Uno de los trabajadores con quienes conversé me contó que en julio se les iba a pagar con dinero que habría entrado por canon petrolero, pero habría sido falsa alarma.

Ante la situación desesperada, algunas mujeres aprovechan el barrido para reciclar y ganar algo, pero incluso se les habría prohibido hacer eso.

El punto adicional es que no solo el personal de Limpieza Pública estaría pasando por este vía crucis; la situación también se repetiría con algunos miembros de Serenazgo y de Maestranza. He tratado de contactarles pero me ha sido infructuoso.

Si todo este caso que me han contado es totalmente cierto, cabe como tercera pregunta (y sucesivas): ¿habrá autoridad penal o laboral que intervenga mañana mismo a primerísima hora la Municipalidad Provincial de Sullana ante lo que parece ser un esquema de explotación laboral? ¿Pasaremos un aniversario provincial con suciedad, desprotección y sin mantenimiento de unidades? ¿Temporalmente cambiaremos el primer verso del himno por algo así como “Hedor a ti, Sullana”? Ay, bandera provincial mía, que no se te opaque el verde, o como diría una de mis fuentes: “nosotros, los CAS, a esperar y a comer canchita”.

(Opina al autor. Síguelo en Twitter como @nelsonsullana)

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