ERP. La posibilidad de que se registre un “Super Niño” en el año 2027 aún se encuentra en etapa de monitoreo y evaluación, por lo que no es posible afirmar con certeza que se desarrollará un evento climático de gran magnitud.
Así lo explicó el especialista del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi), Fabricio Fabián Herrera, quien precisó que realizar un diagnóstico con cerca de un año de anticipación implica un alto nivel de incertidumbre.
Según indicó, los análisis actuales sugieren que la temperatura superficial del mar podría empezar a incrementarse progresivamente a partir de julio de este año. Este escenario, de confirmarse, podría generar condiciones asociadas a un evento de El Niño de intensidad ligera durante los meses de invierno y primavera.
No obstante, el especialista aclaró que este posible calentamiento del mar no significa necesariamente que se vaya a producir un “Super Niño”, por lo que se requiere continuar con el seguimiento de las condiciones del océano en los próximos meses.
Fabián Herrera explicó que el monitoreo constante permitirá observar la evolución de la temperatura del mar y así contar con un panorama más claro para elaborar pronósticos con mayor nivel de certeza.
Asimismo, se refirió a una imagen que viene circulando en redes sociales, en la que se compara la evolución de la temperatura del mar entre los años 1997 y 2026. En ese análisis se aprecia un calentamiento progresivo del océano durante ese periodo.
Este comportamiento indica que las condiciones actuales del sistema océano–atmósfera no son exactamente las mismas que las registradas hace décadas, lo que podría influir en la forma en que se manifiesten los fenómenos climáticos.
Por ello, aunque eventualmente pudiera desarrollarse un evento de El Niño el próximo año, los impactos que genere no necesariamente serían iguales a los registrados en eventos históricos, como el ocurrido entre 1997 y 1998.
Finalmente, el especialista subrayó que el calentamiento del océano puede modificar la dinámica atmosférica y oceánica, por lo que los posibles efectos de un evento futuro deben evaluarse con cautela y con información actualizada antes de emitir conclusiones definitivas.

