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Evita que Pikachú se quede sin electricidad

Nelson Peñaherrera
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ERP. ¿En qué momento la presunta conspiración de la que Manuel Merino fue cabeza visible se derrumbó como castillito de arena a la orilla del mar? Respuesta obvia: cuando la marea creció. El caso es que si bien se esperaba que el nivel subiera, lo que nadie pronosticó es el volumen. Dicho en sencillo, ni siquiera en nuestros pronósticos más optimistas veíamos a todo un país saliendo a las calles a gritar “no nos representas”.

Por: Nelson Peñaherrera Castillo

Habíamos dejado la acción cuando Manuel Merino fue investido como presidente transitorio de la República del Perú (que volvió a salvarse de que la rebautizaran como República Bolivariana del Perú) tras vacar por goleada a Martín Vizcarra. Entonces, Merino eligió a Ántero Flores-Aráoz como su presidente de Consejo de Ministros, quien convocó a un gabinete de tal peso que medio ministro superaba al presidente por medio cuerpo, y no hablo de estatura física obviamente.

La ciudadanía leyó todo este cambio como golpe de estado y se lanzó a las calles masivamente, pero masivamente, a pedir la salida de Merino y toda su corte palaciega, quitarle la última rayita de respaldo al Congreso de la República (donde 105 de 130 votaron por la vacancia), mirar feíto al Tribunal Constitucional por comportarse de la forma más subjetivamente posible ante un riesgo objetivamente verificable y cuantificable (y sobre el que se ha lavado las manos en última instancia), y hacer algo que ni a Superman le hubiese salido mejor: torcer el curso de los acontecimientos… aunque tampoco hay que restarle mérito a Pikachú y más adelante les diré por qué.

El Congreso, que evidentemente olvidó ponerse pañal (ya, tampoco me pidan ser tan gráfico), se reunió como pudo el 15 y lanzó un ultimátum a Merino: o renuncias o te renunciamos, elige. Para ese momento, los choques entre la Policía Nacional y los manifestantes ya habían cobrado dos muertos: Brian Pintado e Inti Sotelo; además, alrededor de 200 heridos de diversa consideración, y, algo que no se veía desde la guerra contra el terrorismo, unos 70 desaparecidos que, por presión de amigos, familiares y medios, han ido regresando a sus casas en el transcurso de la semana con lesiones, insultos y una rabia que se va a ventilar en tribunales.

Uno de los reaparecidos, Luis Fernando Araujo, ha acusado al Grupo Terna de la Policía Nacional del Perú por secuestrarlo, vejarlo física y psicológicamente, y no darle agua ni alimento por tres días. Durante las manifestaciones, los canales de noticias por cable transmitieron en vivo imágenes de sujetos con chalecos rojos y celulares en mano grabándolo todo y aparentemente trabajando junto a los policías.

No, no me he olvidado que en los hospitales, los médicos han extraído balines y perdigones de plomo y vidrio desde las heridas donde la Policía nacional pretendía que encontrásemos proyectiles de goma. Amnistía Internacional ha identificado a España (que ha guardado silencio) como proveedor de los insumos. En último caso, las fuerzas del orden han tratado de negar lo que 72 horas de video en cadena nacional e internacional mostraban al país y a todo el mundo; agresiones, disparos al cuerpo y bombas lacrimógenas.

marcha en contra merino 2

Con un pedido de perdón que no se lo creían ni ellos ni ellas, los y las congresistas se reunieron el mismo 15 tras la renuncia de Merino, para arreglar la idiotez que habían perpetrado y trataron de elegir un nuevo liderazgo para el país. Cuando parecía que Rocío Silva-Santisteban tenía un pie en Palacio de Gobierno, los expertos en repartijas boicotearon la elección. La ciudadanía, entonces, se apostó en la misma fachada del Legislativo: no iban a perdonar un error más. Se recompuso una lista más o menos de consenso a la cabeza de Francisco Sagasti, quien obtuvo una amplia mayoría y, al momento de publicar esta columna (y si a Antauro no se le ocurre otra movida de última hora), es el nuevo presidente transitorio de Perú. Al menos éste no cree en el dióxido de cloro y sabe diferenciar claramente gimnasia de magnesia.

La ciudadanía es un capítulo aparte. Como dije líneas arriba, ni en nuestro más febril escenario reaccionó como lo hizo. Mi columna anterior, como habrás leído los ‘disclaimers’, se había cerrado la mañana del sábado 14, entonces no pudo captar el clímax de la protesta que se produjo entre esa noche y la madrugada del domingo, que nos dejó desvelados a muchos hasta que misteriosamente la energía eléctrica se cortó en Sullana (donde, como en varias ciudades del Perú y del mundo, protestas se habían realizado). Aunque los apagones ya habían comenzado la noche del sábado. Y claro, si no hay corriente, menos funciona tu wifi local.

Las redes públicas se saturaron y seguir los hechos mediante los celulares fue una odisea

Pero volvamos a la ciudadanía, cuya composición era mayoritariamente joven postadolescente y joven adulta. Según decía un colega de la televisión el domingo 15, estamos hablando de la mitad del padrón electoral. Quienes no salieron a marchar, movieron redes o movieron los cucharones dentro de las ollas para hacer ruido. Difícilmente hubo peruano o peruana que se restara.

Las marchas en varias ciudades del país fueron mayormente pacíficas, e incluso en Arequipa estuvo escoltada por la Policía. El desmadre ocurrió en el centro de Lima (ni siquiera en las marchas que también hubo en otros distritos de la capital). Los manifestantes iban armados de arengas, pancartas de material reciclado, y hasta pokemones (Pikachú a la cabeza), cuerpos médicos propios y hasta brigadas especializadas en desactivar las bombas lacrimógenas que los uniformados lanzaron para contener la manifestación.

Entre el 14 y el 15 de noviembre, los ‘millenials’ dejaron de llamarse ‘pulpines’ y se transformaron por tendencia de conversación en ‘la generación del bicentenario’, ésa que pensábamos estaba secuestrada por la violencia psicológica de la cumbia y la violencia sexual del reggaetón.

Hicieron algo realmente heróico, pero, ¿los problemas del Perú se resolvieron? No, para nada. Por ahora están en pausa, pero no tardarán en aparecer y a continuación intentaré explicarte por dónde vendrá el contrataque.

El chantaje que le espera a Sagasti

El jueves 19, el Tribunal Constitucional desestimó la demanda competencial que el Poder Ejecutivo puso debido a la primera vacancia a la que Martín Vizcarra fue sometido en setiembre pasado. Cuatro de siete tribunos dijeron que, como el presidente ya había sido vacado, ya para qué discutir el tema cuando lo que todo el mundo exigía era que definiera qué rayos significa incapacidad moral permanente, porque ni los ni las congresistas lo tenían claro cuando votaron.

Cuando todo el mundo pensó que eso tendría acorralado al Parlamento, los votos (de tendencia derechista naranja) terminaron haciéndole un favor que pone al gabinete Sagasti en una posición incómoda. Si la demanda hubiese sido respondida, el Congreso seguiría con las orejas bajas, lo que es justo y necesario ya que está acumulando demasiado poder que desequilibra el orden democrático. Y si alguien está abusando y hasta usurpando funciones (a Sagasti lo puso el Legislativo, no nuestros votos), tienes que quitarle poder.

Entonces, lo que se viene es el voto de confianza al primer gabinete del nuevo mandatario, compuesto mayormente por tecnócratas muy respetados y de antecedentes, al menos, destacados. En un mundo ideal, el Congreso escucha y luego vota; pero en el mundo real, nuestro Congreso le debe lealtades a otros intereses, incluso transnacionales, como la izquierda radical al chavismo, así que lo que preveo es que la investidura del gabinete va a tener un negociado que podría resumirse en un pedido básico: bájale la temperatura a la calle, amnistíanos de cualquier investigación por nuestras votaciones contra Vizcarra y por Merino, cede a las agendas radicales aunque sea un poquito (chau Sunedu, bonos a borbotones, obras para que los efímeros legisladores se luzcan, adiós AFP y ONP), y el voto de confianza se aprueba por abrumadora mayoría. Sí, hay un chantaje en progreso.

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Los nuevos rostros de la Marcha Nacional

Con Unión por el Perú y Podemos Perú devaluados sustantivamente, Antauro Humala ya no tiene interlocutores con peso en el Congreso, así que ha comenzado a activar a ciertos contactos en los sindicatos a los que ha transferido el sonsonete éste del cambio de Constitución, aunque de manera temporal ya que con esta indecisión del Tribunal Constitucional solo será cuestión de tiempo mientras la mayoría de gente se olvida quién y cómo votó para la vacancia de Vizcarra a la que ambos grupos (excepto Daniel Urresti, quien hace rato se les ha desmarcado) lo hicieron en bloque. Así que siempre es bueno revisar ese cuadro de síes, noes y abstenciones, pero vamos al plan mientras-tanto.

Los contactos de este condenado por el asesinato de policías durante un intento previo de golpe de estado intentan usar los sindicatos para mostrar su mejor carita feliz y convencer a Pikachú que podrían potenciar su ‘impactrueno’ asumiendo todas las demandas de la generación del bicentenario. ¿Acto de solidaridad? No. Acto de apropiación. Es obvio que si tienes una movilización sin un líder o una lideresa fácil de identificar, entonces ponerle una cara será cosa sencilla… si es que esa generación baja la guardia antes. Y teniendo en cuenta que está algo agotada y literalmente herida, esa operación de reemplazo dirigencial será cosa de semanas. Entonces, llegará el momento en que los mismos manifestantes no sean capaces de identificarse en esas nuevas demandas. ¿Con qué finalidad? ¡Llegar al Congreso, tener puestos vitalicios de relevancia política, como la Presidencia de la República!

Y esperemos que no se cumplan los pronósticos del peor escenario: que los casos de coronavirus se disparen un poquito debido a las movilizaciones porque eso restará gente en la calle, y adivinen quiénes mueren por ocupar los puestos que pudiesen quedar vacantes.

Este plan no es nada nuevo. Lo vengo notando desde las primeras movilizaciones de jóvenes hace ya casi una década, en las que incluso ciertos políticos de larga trayectoria (desde las sombras, obvio) usan a algunos de estos pares para crear o dividir organizaciones con tal de captar caudal electoral ya sea con ellos como cara o endosándolos al real ideólogo de las aparentes buenas intenciones. Entonces, a tener mucho cuidado: la conspiración cambia de caras pero en el fondo funciona de la misma forma.

marcha en contra merino

Operativo confusión y nuevos globos de ensayo

Pero no solo la izquierda está contratacando. La derecha también ya ha comenzado un plan que consiste en victimizar a quienes victimizaron y no usando a los protagonistas directos. El viernes 20, varios policías retirados y jubilados salieron a manifestarse contra la prensa y los jóvenes que calificaron a la Policía Nacional como asesina, y en redes sociales los grupos de esta facción comenzaron a circular un hashtag pidiendo respeto a la institución, además de insinuar que si hay víctimas entre los manifestantes es porque éstos se pusieron violentos.

Obviamente la idea es generar resentimientos, y en este punto si algo hace bien la política peruana es crear una herida encima de una cicatriz. Entonces, hay que hilar fino sobre cómo esta derecha pretende manipular a la opinión pública malamente, y aclararles que el problema no es todo el cuerpo de la Policía Nacional sino sujetos específicos con nombre y apellido, y rango claro está: jefes, suboficiales, efectivos. Además, hay pruebas en fotos, audio y video.

Si bien es cierto que las fuerzas del orden, como las armadas, son instituciones verticales, en las que lo que dicen desde arriba se tiene que ejecutar abajo sí o sí, también es cierto que la ley abre cierto margen de discrecionalidad al efectivo para que objete la orden si es que se trae de tajo los derechos humanos.

Paralelamente, grupos en el Congreso han vuelto a lanzar globos de ensayo con una clara finalidad: soltar plata para comprar tus votos porque tras los últimos sucesos, los partidos políticos están para recibir los santos óleos, así que los manotazos de ahogado que consistirán en abanicarte el billete en tu nariz van a repetirse. Si aceptas sin aclarar que eso no significará sacarlos del coma, pierdes.

Elchantaje a la ciudadanía que marchó

Una vez que aceptes que el Congreso te adormezca con dádivas de todo tipo, los congresistas, que suelen ser más astutos que un gato gordo, esperarán el momento en que te sientas más aparentemente satisfecho para darte el zarpazo de tigre. Primero, cuando protestes te dirán “pero si te dimos bono, te dimos AFP, te dimos lo que pedías, ¿para qué nos protestas”. Entonces, será el momento en que la Marcha Nacional comenzará a ser desprestigiada. ¿Se acuerdan de la congresista que acusaba a los y las jóvenes de no soltar la mamadera? ¡Ya pues! ¿Crees que lo dijo por inspiración divina? ¡No! Ya hay una retórica que la tienen escrita y fotocopiada viendo dónde tú les concedes un solo milímetro para que ellos y ellas recuperen el terreno que te robaron.

¿Mencioné que el Tribunal Constitucional ha terminado empoderando al Congreso? Que los legisladores y las legisladoras pongan cara de gatito con botas rogando perdón es pantalla. Claro, no aplica a la izquierda que está declarando la primera estupidez que les llega a la cabeza producto de su resentimiento ante la derrota en las calles, porque hay que hablarlo claro: las calles peruanas derrotaron a los extremismos políticos peruanos y cuasiperuanos.

Entonces, si saliste a protestar y ahora estás cantando victoria, mal, mal, mal, inocente palomita. Eso se llama triunfalismo y es la droga que convierte al vencedor en vencido, aunque, claro, hay quienes te hagan creer que derrotaste a los intereses mezquinos y todo el rollo. Pero la verdad es ésta: solo ganaste una batalla pero no la guerra contra la politiquería populista, ésa que te hace creer que piensa en ti pero que a la larga te termina esclavizando no importa desde qué extremo venga.

En todo caso, la gran victoria de la Marcha Nacional, y que irá a los libros o artículos de Historia, es que el pueblo peruano demostró que manda, y manda fuerte. Pero si falta una propuesta estructurada y consensuada más una agenda ídem, la próxima victoria será la de 130, o quizás menos, sobre la tranquilidad, el progreso y la prosperidad de más de 33 millones. A tener cuidado: el alacrán inmóvil luce frágil y hasta hermoso… hasta que te clava el aguijón.

[Opina en mi cuenta de Twitter @nelsonsullana usando el hashtag #columnaNelson]

Diario El Regional de Piura

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