La fanaticada inesperada de Cosmos

Nelson Peñaherrera
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nelson penaherrera castilloERP/N.Peñaherrera. Se me estaba pasando contarte algo que sucedió cuando asistí a la presentación de un libro, hace poco en Sullana.

Durante uno de los intermedios artísticos, me impresionó una adolescente del colegio San Pedro Chanel, quien interpretó dos piezas líricas, o de estilo lírico, con una potente voz de soprano.

La chica, según me enteré después, está terminando su secundaria.

Tras la ceremonia, como suele pasar, te pones a conversar con la gente, y en un momento, la chica se acercó a nuestro grupo, lo que aproveché para felicitarla y animarla a que siga perfeccionándose en ese talento.

Como estábamos hablando de varios temas, no sé por qué saltó la cuestión de la serie Cosmos, el 'remake' exitoso y emocionante que podemos ver en Latinoamérica gracias a National Geographic Channel, y del que hablé flores acá cuando se lanzó en marzo pasado.

Estábamos intercambiando opiniones (favorables) sobre el show, cuando la chica intervino.

"Yo también veo Cosmos", dijo.

Me quedé sorprendido. Quiero decir, sabía que el programa se pensó en audiencia general, pero nunca imaginé que tuviera fanaticada en público menor de 18.

Lo que dijo a continuación sí que me dejó perplejo: "Mis amigos también lo ven, y lo comentamos por Facebook".

Sacudí mi cabeza para asegurarme que no tenía alucinaciones auditivas.

Confirmado. Estaba más consciente que de costumbre: a Cosmos le había salido fanaticada en lo que solemos llamar la 'chibolada' o los 'mocosos'.

Inmediatamente pensé en el impacto de tal revelación.

Cuando los productores del espacio, mejor dicho la productora ejecutiva decidió lanzarlo, buscó el mismo objetivo del Cosmos original: inspirar a una generación de gente a que apreciara la ciencia como un hecho cotidiano que vale la pena asumir y profundizar, no como un sistema ostracista y casi esotérico sino como un estilo de vida.

Aunque acá nos estrenan la versión doblada al castellano, comparándola con la original, no solo se cuidó respetar la mayor parte del libreto en inglés, sino darle la misma emoción que el relato en inglés.

Si para alguien como yo, casi en mis 40, esa emoción se hace patente al punto de interrumpir todo, apagar teléfonos y sentarme a la tele a disfrutar –no ver, disfrutar, gozar- cada episodio, imagina lo que Cosmos está causando en adolescentes, que, además, están diseminando sus puntos de vista mediante las redes sociales.

Simplemente lo dejo ahí, para que tú saques conclusiones, porque de eso también se trata la ciencia: no dar todo regurgitado sino permitir que también hagas tus propios descubrimientos.

Lo que sí puedo adelantar es que, en lo personal, Cosmos es la mejor idea que se le ha ocurrido a la televisión de los últimos años, para a una audiencia Que miraba con nostalgia la calidad de los programas que se difundían hace dos décadas.

Aunque creo ensayar una posibilidad: la gente quiere y necesita conocer, y cuando le das esa posibilidad con amenidad, cariño y emoción, no le proporcionas conocimientos... ¡ le cambias la vida favorablemente!

(Sigue al autor en Twitter como @nelsonsullana)

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