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Mar, Ene

Diferencias entre la clase política de Chile y la peruana

Editorial
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ERP. Chile ya tiene nuevo presidente y se trata de Gabriel Boric Font, un político de izquierda que recibió el respaldo mayoritario de la ciudadana. Tras conocerse los resultados el candidato ultraderechista José Antonio Kast no dudó en dar su reconocimiento y felicitar al ganador, además, invocó que más allá de las particularidades se encuentra el interés del país.

Traigo a colación este gesto político, al comparar con la actitud de los políticos peruanos. Recordemos que la presidencia de la República se definió entre Pedro Castillo Terrones un personaje considerado de izquierda y la derechista Keiko Fujimori, candidata que contó con el respaldo de parte de la ciudadanía, igualmente de los grupos de poder y sobre todo de los medios de comunicación más importantes del país.

Concluida la segunda vuelta electoral, la perdedora Keiko Fujimori y sus aliados, se dedicaron a construir una trama sinuosa vinculada al fraude, aunque no presentaron ni media prueba demostrando sus afirmaciones. Varios políticos de derecha, autocalificados como demócratas, se esmeraban en cuestionar el resultado y la imparcialidad de los entes electorales, aunque para el Jurado Nacional de Elecciones fue totalmente transparente.

La diferencia positiva de los políticos chilenos, se debe a la solidez de su democracia y de sus partidos políticos, afirma el analista Econ. Juan Manuel Aguilar Hidalgo. En realidad, si hacemos una comparación con los peruanos, las organizaciones políticas son entes individuales, familiares y no son la expresión de una ideología, doctrina y demás características de un partido político que los une.

En Chile actualmente se impulsa la aprobación de una nueva constitución. La composición de los constituyentes es diversa y no han tenido objeción alguna, en superar sus viejos desencuentros, sobre todo los construidos después de la dictadura de Pinochet. No ha sido ningún obstáculo dar una salida a la crispación política que salió a las calles a mostrar su descontento.

En el caso peruano, tras el triunfo de Pedro Castillo Terrones, existe una telaraña elaborada para impedir que se haga realidad la aprobación de una nueva constitución. Recordemos que la vigente que data de 1993, se aprobó tras una dictadura y en su estructura, se limita in extenso las posibilidades del Estado para asumir roles diferentes a lo elemental.

En tanto en Chile no tuvieron reparos en impulsar una nueva constitución en el caso peruano, la oposición derechista considera el documento como una Biblia. Sin duda, cuando una democracia es mucho más funcional, superan con estrategia lo que la legalidad les pueda negar.

El gesto político de Kast, es una evidencia que un acto democrático se respeta y se reconoce. Son las reglas de la democracia, o se gana o se pierde y los políticos deben estar preparados para aceptar un resultado contrario a lo esperado.

Perú es una rémora en América Latina y parte de las responsabilidades corresponden a la precarización de la educación que no crea las competencias para entender y comprender mejor los diversos procesos sociales, políticos y culturales; se tiene una débil democracia o es válida solo cuando favorece a alguien. El mal ejemplo de Mario Vargas Llosa, es solo una muestra de lo que no debería suceder. Se es demócrata o se está en contra del sistema, la dicotomía es simple.

Diario El Regional de Piura

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