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2020, el plan sedicioso de la izquierda radical en Perú

Nelson Peñaherrera
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ERP. Cada vez se aclara más que los congresistas de tendencia Antauro-madurista-marxista-leninista y cuasi pensamiento Gonzalo tienen como propósito el mismo objetivo fijado en Chuschi, Ayacucho, en 1980: tomar el poder del Perú a las malas o a las peores. Y quien se interponga, se le elimina llegando a matar si es posible, sin humanidad alguna. Lo están haciendo en nuestras narices, en vivo y en directo… y lo estamos permitiendo sin objetar.

Por: Nelson Peñaherrera Castillo

Martín Vizcarra, que parecía sacarnos relativamente bien del atolladero político dejando intocable nuestro riesgo país, le dio a las bancadas de izquierda radical en el Congreso de la República el pretexto perfecto –claro, con la complicidad de la derecha fascista—para eliminarlo como ‘obstáculo’. No pudieron a la primera con el gratuito histrionismo de un candidato a divo, lo lograron a la segunda con presuntos actos de corrupción cometidos hace casi una década.

Previo a ello y usando como justificación el cierre del país debido a la pandemia, estas bancadas se dedicaron a saquear el fisco nacional cuando la ley se los impide, dejándonos un enorme déficit o faltante que ahora lo tendremos que cubrir con bonos o préstamos a la banca internacional; y como veían que resistía, siguieron tratando a la ciudadanía como si fuese un o una stripper (con el respeto que me merecen): más billete le pones, más carne te mostrará.

Aquí quiero aclarar algo: es cierto que en una situación de emergencia debes echar mano de tus ahorros y contemplar la posibilidad de endeudarte si cupiera el caso, pero hacerlo de manera racional y bajo un marco de estrictas prioridades. Sin embargo, eso de apuntarle a cada ave que se mueve asumiendo que es un pato silvestre, demuestra mucha irresponsabilidad. Sigamos.

Una vez que se deshicieron de Vizcarra, pusieron en el poder a un peón incapaz de improvisar un discurso, porque todos los lee, que fue depuesto por la ciudadanía que a nivel nacional entendió la clara amenaza contra nuestra democracia. Ahora ese peón le anda diciendo a quien quiera creerle que no lo dejaron ser presidente por ser provinciano (¿Y Vizcarra de dónde era? ¿de Júpiter?).

Renunciado el peón, trataron de usar una llave que no los alejara tanto del objetivo: buscaron a alguien que generara ciertas simpatías, que pudiera hilvanar consensos, que esté más de su lado pero que tampoco lo pareciera tanto. ¿Qué tal una mujer? Mucha gente anhela a una lideresa al mando del país, así que cedieron sin ceder y nominaron a una.

Cuando creyeron que su candidata les iba a hacer el amén y no se los hizo, y me refiero a Rocío Silva-Santisteban, quien se comportó como una excelente facilitadora para resolver la crisis política causada por la izquierda más a la izquierda, se las ingeniaron (sin éxito) para desaparecerla del mapa a como dé lugar. Afuera del Congreso estaba la ciudadanía esperando un error más para exigirles cuentas.

Subió Francisco Sagasti. No lo querían, no lo quieren, no lo querrán: votaron abrumadoramente por él no porque le vieron perfil demócrata, no nos engañemos, sino porque en la calle la gente está harta de esos congresistas que cobran 30 mil al mes para seguir desestabilizando nuestra democracia, no importa qué tendencia representen.

Al darse cuenta que su opción era retirarse a sus cavernas a rezongar la derrota, y a esperar la reprimenda de su líder en las sombras, o mejor dicho desde la celda de una cárcel de máxima seguridad por conspirar contra el sistema constitucional peruano, cayeron en la cuenta que tomar el poder desde el poder no era una estrategia eficaz; como que esta evolución de la diplomacia en tiempo real les sonaba a novela de Asimov, algo que no iban a entender ni con bolitas ni palitos.

Entonces revisaron la estrategia lanzada en Chuschi: del campo a la ciudad, y no de la ciudad al campo como estaban tratando de aplicar. ¡Claro! ¿Cómo habían sido tan torpes? De la ciudad al campo no funciona porque el ecologismo se había apropiado de esa filosofía y tiene muchos adeptos al punto que es algo casi mundialmente aceptado. Además, es un método pacifista, algo con lo que ellos no comulgan: necesitan violencia irracional… ¡por supuesto, así tienen que tomar el poder!

Pero, ¿cómo tomar ese poder a como dé lugar por la fuerza bruta porque por la otra fuerza bruta les era esquivo? Habían lanzado leyes tan mal hechas, tan inconsistentes, tan evidentemente electoreras, populistas, inviables, fáciles de objetar hasta por una persona que nunca pisó una Facultad de Derecho. En fin, un fiasco a nivel constitucional (y eso que quieren cambiar Constitución). ¡Exacto! Un paro armado… Pero, ¿cómo armas uno si no tienes tropas?

Revisemos, se dijeron esos congresistas, ¿quiénes podrían ser usados como mano de obra barata o gratuita (carne de cañón mas bien) para concretar su plan maestro? Sondearon el Perú de arriba abajo. ¡Mira! En el norte del departamento de Ica y en la costa sur del departamento de La Libertad está justo la ‘masa’ que estamos buscando. ¿Listos?

Actualicemos ese viejo rollo de la lucha de clases, exageremos los abusos salariales que cometan ciertos empresarios, digamos que es un patrón de conducta nacional, maquillemos el asunto alguito con el recuerdo persistente de Juan Velasco Alvarado (otro socialista a ultranza), apliquemos la estrategia del billete en la tanga, ¡y listo!

Y así es cómo desde inicios de noviembre, la carretera panamericana es una zozobra completa, donde agricultores que antes solían paralizar el tránsito por unas horas como señal de protesta (lo que ya es delito penal), ahora podrían ser usados como una fuerza de choque a largo plazo, una suerte de guerrilla en la que ninguna razón vale, sino el vandalismo, y por qué no, algún asesinato que parezca un daño colateral como para crear héroes populares y ganar más gente a la causa. Total, Perú es un país marcadamente violento, que conserva un morboso culto a la muerte.

¿Qué fumé que ahora estoy alucinando tanto? No, no fumé nada, fuera que no fumo. Lo que estos congresistas no midieron es que sus conocimientos de planificación estratégica tienen un punto débil: la propia gente por la que dicen trabajar. Basta que un o una periodista haga las preguntas perfectas, mirando a los ojos de esas personas que suelen ser mayormente honestas, laboriosas y acogedoras, y las delaciones comienzan a aparecer una a una, comenzando por los que se llaman Lenin. Plancha quemada. Armar el resto del rompecabezas no es más complicado que hacer limonada (encima, hay un video que incrimina a uno de ellos).

Solo para dejar tranquilos a los trabajadores del sector agroindustrial cuya protesta podría entenderse, lo que no les dijeron esos congresistas que les permiten todo como a churre caprichoso, es que cuando su ley suba el piso salarial, habrá empresas que cerrarán, se irán, otras que reducirán personal (más barato será automatizar una finca), y cuando esta gente presente su DNI u hoja de vida pidiendo chamba en otros lugares, el empleador se cuidará de ver el ubigeo y se reservará el derecho de admisión: nadie querrá contratar alguien que ponga en riesgo la inversión.

¡Exacto! Esos congresistas han engañado a esta pobre gente, y la dejarán mucho más pobre aún, claro, culpando al proletario, al capitalista, a la globalización, en fin, todas esas excusas con las que armaron movimientos sediciosos hace cuatro décadas. ¿Coincidencia? No lo creo.

Pero hay un detalle más, y con esto ya suelto a los manifestantes. Cuando un reportero de cadena les preguntó qué exigían, respondieron que la renuncia de Sagasti. O sea. ¿No que el reclamo era una mejor remuneración porque la actual no es justa, o que el trato que reciben parece de egipcio a judío de era mosaica? Quemaron una ambulancia y un almacén de comida para ganado, jugaron tiro al blanco con buses llenos de pasajeros (niños y ancianos, entre ellos) lanzándoles de todo, agredieron a quienes sí querían trabajar, impidieron el suministro de oxígeno a pacientes graves con Covid-19, dejaron morir a una persona que fue arrollada por una moto bloqueando ayuda médica oportuna. Es increíble cómo la política puede convertir a un ciudadano humilde en un delincuente terrorista.

Y esa respuesta con aroma a golpe de estado, obviamente, fue dictada por esos congresistas que parecen estar jugando en pared con el preso más influyente de la política peruana. La obsesión de tomar el poder a como dé lugar les llevó a resucitar formas violentas con la clara intención de desconectar toda la costa. ¡Qué buena estrategia, hay que reconocerlo! Ahogas a Lima bloqueando en La Libertad y en Ica, ahogas al resto del país. Quisieron hacerlo con la selva bloqueando en La Oroya, Junín, pero les salió el tiro por la culata: nuevamente la gente a la que dicen proteger los delató y nos permitió deducir su sangriento plan, como en aquellas épocas de Chuschi.

No creo que esta versión ‘light’ de paro armado disfrazado de paro agrario sea su última carta. Aún tienen siete meses hasta que el poder cambie de manos, siempre y cuando la ciudadanía los derrote en las urnas dentro de cuatro meses. Si fracasan en las carreteras, aún tienen una larga base de datos con puntos calientes donde hay gente descontenta, con dirigencias ávidas de tener quince minutos de fama y donde la solución no consiste en solucionar algo, sino en enfrentar a peruano contra peruano si es posible hasta que se arranquen los ojos, y ellos frotándose las manos totalmente ilesos.

Si la ciudadanía se presta al juego de la izquierda radical, la socialista extrema, la verdad es que haría uno de sus peores papeles. Toda la gente de este país ya demostró que puede pararse firme y cantarle sus cuatro verdades sin miedo al poder. Abramos los ojos: ellos quieren ser el poder, y sus intenciones para nuestra nación no son buenas. No se lo permitamos.

Repudiemos su forma de hacer política sin concesión alguna. Si creyeron que 2020 fue el año que nos hicieron bailar a su ritmo, OK, se lo concedemos; pero 2021 será el año que la música será la que la ciudadanía ponga, y si ellos no quieren bailarla, apenas se queden sin inmunidad, que vayan a acompañar presos a su dirigentucho que solo vive para cumplir una agenda familiar basada en la irracionalidad.

[Opina en mi cuenta de Twitter @Nelsonsullana usando el hashtag #columnaNelson]

Diario El Regional de Piura

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