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La melodía del voto ganado

Nelson Peñaherrera
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nelson penaherrera castilloERP/N.Peñaherrera. Una buena campaña publicitaria tiene una imagen impactante, un eslogan contundente y un 'jingle' imposible de olvidar.

Un... ¿qué?

Un jingle, la canción promocional de cualquier campaña publicitaria, que llega a hacerse parte de nuestra banda sonora personal, y nos permite recordar mejor el producto o servicio que promueve.

Por supuesto que hay jingles que son verdaderas obras de arte o dignas de ingresar a un top-ten, como que también hay otros que nunca debieron haberse lanzado (por horribles).

Como escribí en una serie que publicamos por acá, el poder de la música para introducirnos mensajes de forma consciente e inconsciente es un negocio que mueve millones a nivel mundial, y que preocupa mucho a estrategas de publicidad y mercadeo.

Basta un sonido mal colocado –como pasa la mayoría de veces- para que toda la creatividad se traduzca en pérdidas que hipotecan hasta el alma.

Hay jingles originales, nacidos de la nada pero capaces de expresarlo todo (escucha el de Telemundo Internacional, por ejemplo); y también hay jingles que son 'covers' o adaptaciones de canciones previamente popularizadas en la radio o la televisión.

Como persona que trabaja en medios, yo prefiero los jingles originales porque me demuestran que el creativo de publicidad exprimió su cerebro con tal de ofrecernos un argumento original para darle mayor importancia a lo que anuncia.

Los otros jingles me sugieren ausencia de recursos, con productos incapaces de innovar y que van a lo fácil como una medida desesperada para atraer el interés... porque algo no está yendo bien en el esfuerzo de mercadeo.

Las campañas políticas piuranas están usando jingles para atraer nuestro interés. Hasta los que he escuchado, todos son 'covers' de cumbia o tondero.

Bajo el razonamiento que he desarrollado, ya supondrás cómo califico a las campañas y los planteamientos.

Si lo que buscan es lograr una buena impresión, ser efectistas, y no intentar la originalidad para vendernos propuestas inéditas, consistentes y convincentes, pues tampoco serán capaces de desarrollar gestiones exitosas.

Todo el mundo que hace publicidad o mercadotecnia a conciencia sabe que cuando un producto o servicio es bueno en extremo, casi se vende solo. Entonces, las piezas –incluyendo los jingles- se orientan a dar ese 'golpe de gracia' con tal de convencer al mercado que la apariencia no engaña.

Pero, si hay poca creatividad al aire, ¿Qué podríamos pensar del producto o servicio, en este caso la campaña política?

En consecuencia, aviso a las campañas: expriman su cerebro, no traten de ofrecernos gato por liebre, y veamos qué son capaces de producir. Que tengan éxito o no, ya es otro cantar.

(Sigue al autor en Twitter como @nelsonsullana)

Pristina 255

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