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Cuando Sullana sale del aire

Nelson Peñaherrera
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nelson penaherrera castilloERP/N.Peñaherrera. De una esquina, con una de las cargas burocráticas más grandes de la provincia, la Municipalidad de Sullana.

De la otra, con una de las comunidades más nutridas en Facebook, Sullaneros y Sullaneras de Corazón.

Ambos llegaron ayer como oponentes a nuestra sede de trabajo, para participar en el programa 'Voces' que Radio Cutivalú transmitió desde Sullana.

Si lo escuchaste al aire o seguiste las actualizaciones por Twitter, sabrás qué se dijo, pero lo interesante pasó cuando los micrófonos se apagaron.

Tanto la gente de la municipalidad como de la comunidad virtual (ahora de carne y hueso) se quedó por una hora más conversando sobre la contaminación que vivimos a lo largo del área metro de Sullana y el Medio Chira.

Mi primera percepción, como se los dije en un momento que tercié, es que ni los funcionarios públicos ni los activistas están en orillas opuestas. Todos quieren acabar con el mismo problema; por lo tanto, ¿por qué tendrían que ser oponentes?

Lo que les diferencia es a quién representan en primera instancia, pero en sentido global ambas representan a Sullana. Salvo que vengan a decir otra cosa.

Mi segunda impresión es que el diálogo que pretenden desarrollar no funciona porque los soportes y los estilos más que diálogo son monólogos. Mientras unos esperan a que la buena voluntad de la burocracia difunda datos, los otros aprovechan las redes sociales para decir lo que justamente tienen que decir; pero no hay intercambio.

Y ayer, cuando se apagaron los equipos de transmisión, todos y todas pretendieron hablar al mismo tiempo, y cada quien levantando más la voz, al mismo estilo de las discusiones del Chavo del Ocho, en donde si no terciaba un maestro Jirafales, (que no lo soy, por si acaso) jamás tendríamos pausas y respiros para entendernos.

Mi tercera impresión es esa venenosa tendencia de adjetivarlo todo. Ya expliqué aquí cómo los calificativos –descalificativos mas bien- han convertido a Venezuela en un polvorín. ¿Está resolviendo Venezuela su situación? Si una treintena de personas fallecidas es una solución, ¡vaya!, ¿dónde queda el discurso de defensa de la vida?

En resumen: un simple cambio en las formas podría ayudarnos a encontrar respuestas y resolver la problemática que vive la comunidad de Sullana.

Primero: Las capacidades de cada una de las partes no se opone, se complementa. Sullaneros y Sullaneras de Corazón dice tener evidencia médica de que la contaminación está afectando a la población. ¡Genial! Organicémosla y documentémosla mucho más a fondo e incluyámosla en un gran informe de parte que se puede enviar a la municipalidad, los medios y a cuanta gente y organización la requiera para tener una visión con enfoque científico del problema y potenciales soluciones. Y si la comparten por Facebook, mejor, pues nadie podrá decir que no se enteró. Eso puede ser un excelente insumo para que la municipalidad, aparte del sustento técnico que debe presentar, lo adhiera como un gatillo ciudadano para que se evite tanta burocracia y la cosa se agilice desde los niveles más altos de gobierno.

Segundo: Aprender a dialogar, dando a cada quien un espacio para que nos explique razones, causas y propuestas. No es necesario levantar el tono de voz (quien grita más no es quien tiene la razón), sino elevar la calidad de los argumentos, y para eso se requiere información.

Tercero: Mandar la piconería por el desagüe (no contamina, a Dios gracias). No caer en la adjetivación fácil e hiriente porque congela el diálogo y produce resentimientos. Si las ideas son buenas, no hay necesidad de tratar peyorativamente al prójimo. Si las ideas no son buenas, entonces la culpa no es de la otra persona sino que demanda mayor profundidad en la búsqueda de soluciones sostenibles.

Por lo demás, me parece saludable que estos dos actores locales se hayan visto las caras, aunque sea para hacer catarsis. Para la próxima, lo ideal sería que concerten una agenda y prioricen qué cosas van a atacar de forma inteligente.

De ese modo, si se consolidan como una sola fuerza (sin que eso implique respaldo partidario), verán que será bien difícil que ciertas mentes malsanas les manipulen (¡a los dos!) para llevar agua a su molino, o para que ciertas corporaciones o empresas sigan viciándonos el aire o el río con total impunidad.

Ambos llegaron como oponentes, pero bajaron las escaleras juntos, juntas e intercambiando ideas.

Si quieren, les podemos prestar otra vez el espacio (neutral) para que dialoguen. ¿Ven que sí es posible resolver las cosas hablando en buena onda? Eso sí, la próxima, déjenme las sillas en su lugar, pues.

(Sigue al autor en Twitter como @nelsonsullana)

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