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Hay violencia

Nelson Peñaherrera
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nelson penaherrera castilloERP/N.Peñaherrera. Les estoy abandonando un poco porque estos días hemos estado pendientes de lo que será un reto maravilloso y ambicioso a la vez.

Desde este mes, Marco Paulini, a quien ya conocen por sus exitosos artículos sobre salud sexual y reproductiva y yo tenemos a cargo la coordinación de la campaña global Un Billón de Pie (One Billion Raising) en la región Piura.

La campaña busca convertirnos en agentes de cambio para acabar con la violencia hacia niñas, adolescentes y mujeres de todo el planeta.

Por eso, este fin de semana Marco y yo viajamos a Trujillo, La Libertad, para reunirnos con los otros coordinadores y las otras coordinadoras del norte peruano, junto con el director estratégico de la campaña, Jason Day, y la directora de la misma, Mónica Sánchez (sí, la actriz).

Acabar con la violencia es fácil decirlo pero es bien duro, complicado y tedioso conseguirlo, y nos va a tomar tiempo. Peor es no hacer nada.

Y la violencia aflora a cada instante de nuestra vida. Para comenzar, cuando algo no está en su sitio, sale mal o es inoportuno.

Violencia hay en el llenador de la combi, quien parece no tener claro qué o quiénes ocuparán los asientos.

Violencia hay en los conductores que tratan de ganarse un espacio en la pista sin tomar en cuenta las vidas que les dependen.

Violencia hay en la chica del counter de ITTSA, quien complica una simple expedición del duplicado de un pasaje, a pesar de la afabilidad de mi compañero (Marco, ¿cómo lo haces?).

Violencia hay en el encargado de pasarte por el detector de metales de la agencia, quien desea que desocupes el portal en menos de 10 décimas de segundo, y luego te entrega el celular como quien diciendo: "agarra esa cochinada".

Violencia hay en la selección de películas del bus, en las que se aprecian asesinatos, abuso contra mujeres y uso de armas de fuego, a pesar que en el asiento de atrás, un niño viene mal y vomitando.

Hay violencia en el varón que no se solidariza con la señora a quien un desconocido le acaba de tocar los senos sin su consentimiento.

Hay violencia en el tedio. Hay violencia en el prejuicio. Hay violencia en el aire.

Lo que no somos conscientes, quizás, es que esa violencia es otra de nuestras creaciones humanas, parte de un patrón cultural.

Por supuesto que los animales que no articulan palabra autónomamente también son violentos, mas lo que nos diferencia es que tenemos la capacidad de revertir la violencia. Y no la concretamos, usualmente.

Independientemente de la meta deliciosa que propone Un Billón de Pie para 2015-2016, el reto que deberíamos imponernos a diario es debilitar a la violencia con su opuesto... sus opuestos mejor dicho.

Pensemos en todo lo bueno que tiene el mundo –paz, unión, respeto, equidad... - y usémoslo como un arma no dolorosa para debilitar a la violencia.

Que no sea un compromiso por la semana que conmemoramos. Que sea un compromiso de por vida.

(Opina al autor. Síguelo en Twitter como @nelsonsullana)

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