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Fuga (de criterios) en el siglo XXI

Nelson Peñaherrera
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nelson penaherrera castilloERP/N.Peñaherrera. Quienes recuerdan series de la tele de inicios de los '80s quizás puedan hacer un esfuerzo por una llamada 'Fuga en el siglo XXIII' o 'Logan's Run'.

La serie plantea una humanidad que vive sin hacer nada en una especie de cúpula dentro de dos siglos. Nadie entra, nadie sale.

Cuando cumples 30 años, te sometes al carrusel (no el de la maestra Ximena), donde debes suicidarte casi por obligación, y así evitar que el espacio se superhabite.

Las computadoras que gobiernan el lugar prometen que si has sido una buena persona te reencarnarás en un androide.

El problema es que dos de ellos llegan a entender que todo se trata de una dictadura, y al descubrir el mundo exterior, notan que es inaudito morir a los 30, pues no se ha vivido nada.

Traigo a la memoria esta serie pues se parece mucho a la ley que se ha aprobado en el Congreso de la República, donde la vida laboral parece acabar a los 24. por lo menos la que asegura un sueldo.

La gente del gobierno dice que la medida es lo máximo, ya no ya, pues garantiza que se te pague porque se te tiene que pagar.

El congresista Leonidas Huayama, del gobierno, sostuvo ayer que, por último, acogerte a tal ley es opcional, pero que es la mejor opción. Similares puntos de vista hay en la bancada nacionalista.

Los y las jóvenes, para ser honesto, están maldiciendo, mentando a las progenitoras, pero no están ayudando a mover el debate (justo en los días de la López Meneses). Están convocando una marcha, pero a juzgar por sus opiniones, dudo mayormente que sepan por qué marchan.

Confieso que hasta yo estaba confundido hasta que leí anoche un artículo de Luis Davelouis, donde lo explica más o menos claro, y comienza expresándolo con esta analogía: es quitarle el pan a uno para repartirlo entre diez.

Mejor dicho, es quitarle estabilidad y beneficios a un empleado joven para repartirlo entre diez puestos sin estabilidad ni beneficios.

Sin estabilidad, porque cual carrusel de la historia de Logan, a los 24 te sometes a suicidio voluntario. O sea, te vas porque te vas, o mejor dicho porque ya no puedes acogerte al régimen que te acogió.

Y como no estás entre 18 a 24, y a tu empleador podría convenirle no pagarte beneficios, simplemente ya fuiste.

Y si estás en el grupo de los 'elegidos', no tienes seguro de vida, ni compensación por tiempo de servicios (CTS), y tus vacaciones de un mes se recortan a 15 días. Davelouis sugiere que tal raciocinio se debe a que entrenar a este tipo de empleados es un costo que debe asumirse por alguna parte. Pero se te entrena, ¿para que luego hagas qué? ¿Para desaparecer laboralmente?

Si esta es la forma cómo el ejecutivo pretende activar la economía, no le encuentro lógica.

Si te quedas sin chamba, ¿qué economía activas? Además, si ganas un estándar sin mayores aspiraciones, ¿eres sujeto de crédito?

Y aquí viene el gancho al riñón izquierdo: ¿es electoralmente acertado inducir a la mayoría de la población electoral a ser una carga pesada para la economía nacional?

No se asen si aparece otro #tomalacalle al Congreso, porque la torpeza no es de la ciudadanía sino de quienes votaron por la llamada Ley Pulpín o Ley de la esclavitud.

¡Malazo! En vez de promover la competitividad profesional, se prefiere un carrusel. En vez de preferir una juventud innovadora, se prefiere una juventud androide. Honestamente quienes deberían ser cesados a los 24 son los 130 del Congreso. O sea, hemiciclo vacío. ¿Será una buena manera de reactivar la economía? Hagamos números... quizás más barata salga una PC.

(Opina al autor. Síguelo en Twitter como @nelsonsullana)

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