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¿Cree que es justo que nos privaticen? ¡Sí!

Nelson Peñaherrera
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nelson penaherrera castilloERP/.N.Peñaherrera. Uno de los grandes defectos de los sindicatos es que carecen de algo llamado 'sentido de la realidad'.

El miércoles, trabajadores nombrados del Banco de la Nación en Piura paralizaron sus actividades por 48 horas debido a que temen la privatización de la entidad.

Aunque por un criterio de lógica, el Gobierno no va a privatizar el Banco de la Nación (porque si no, no se llamaría "de la Nación"), ¿cuál fue el respaldo de la opinión pública?

Opiniones de oyentes de una radio a través de Facebook respaldaban la presunta privatización. De ese modo, consideran, la atención se mejoraría de manera notable, pues, como alegó uno, cuando vas a preguntar algo, te contestan de mala gana, o te ponen el letrerito de "no estoy", o hacen todo como churre regañado.

Obviamente, si la gente es la primera interesada en darle carta de despido a los actuales empleados de la entidad bancaria estatal, ¿quién crees que está pecando de ponerse tapaojos para no ver la realidad?

Peor aún, el anuncio de que si no se cumplen sus demandas generará un paro desde el 15 de diciembre se está interpretando como vacaciones adelantadas por Navidad y Año Nuevo.

Aunque los sindicatos pueden ser autónomos en su toma de decisiones, en los últimos años se han posicionado como entes caprichosos y que tratan desesperadamente de mantener terreno a costa de acciones violentas, incluso atentando contra la vida de sus propios integrantes, y generando pérdidas al grueso de la comunidad, que no necesariamente se involucra, o prefiere no involucrarse, con ellos.

Se supone que en la lógica del sindicato, su fuerza radica en el respaldo que les dé la población; pero si ésta no lo hace, ¿quién debería enmendar sus estrategias y demandas?

Una cosa es reclamar derechos laborales justos, pero otra bien distinta es querer enquistar prebendas que son un lastre. Por ejemplo, la poca productividad de empleados públicos nombrados; por lo mismo, mínima competitividad.

En el sector privado, cuando generas pérdidas, te vas. Hasta cierto punto, es la razón cómo ese rubro crece, aunque tampoco seamos inocentes, porque muchas veces ese crecimiento también se hace a costa de los derechos laborales de sus empleados (y mientras más ignorante sea el empleado, mejor).

Pero, suponiendo que el sector privado respeta todo lo que tiene que respetar, sigue siendo más competitivo que el sector público, hablando en criterios de simple estadística.

En todo caso, las que salvan capote suelen ser las OPD, o Defensoría del Pueblo, a mi juicio, la mejor institución pública del Perú.

Si los sindicatos se dieran a la tarea de sondear a la población –no preguntar a sus patas, sino a la ciudadanía de a pie y en forma aleatoria-, podrían afinar mejor sus plataformas, o podrían desengañarse y cuestionarse su razón de ser. Más lo segundo, creo yo.

Y si sucede lo segundo, me parece que el camino más lógico no es aferrarse, sino irse. Finalmente, es la ciudadanía la que paga sus sueldos, y a la que deben rendir cuentas.

(Opina al autor. Síguelo en Twitter como @nelsonsullana)

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