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¿Dos por Tambogrande?

Nelson Peñaherrera
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nelson penaherrera castilloERP/N.Peñaherrera. ¿Qué pasa cuando los intereses de dos personas alteran la calma de toda una ciudad?

Alfredo Rengifo y Gabriel Madrid están disputándose voto a voto, como se cuenta en todo proceso electoral, la alcaldía del distrito de Tambogrande.

Cuando uno cree tener las actas claras, sale el otro y lo refuta. Entonces el primero Contrataca, y así se arma una escalada que ha incluido sendas protestas frente a los locales de coordinación electoral.

A propósito, ¿sabían que a los abogados las marchas les resbalan lo mismo que jabón en piel húmeda? Ellos miran si hecho coincide con prueba, y si no, a llorar al río... Piura. Sigamos.

No está mal que ambas partes defiendan su derecho a ser elegidos hasta quemar el último conteo, pero su disputa está mortificando al resto de la población.

Además de tener a todo el mundo en ascuas, como partido que se decide por penales, está alterando el normal desarrollo de las actividades locales, pues afecta –adivinen- el normal desarrollo del año escolar y las actividades extracurriculares que se suelen hacer.

De hecho, se viene una Feria Regional de Ciencia en Tambogrande, y las amenazas de bronca desde ambos lados, prácticamente, han congelado las coordinaciones.

Bueno, por lo visto, ambos candidatos consideran a la ciencia del mismo modo que le tenemos cariño al trapeador de piso del baño, lo que los descalifica para ser, incluso, alcaldes escolares.

Por su parte, los especuladores hacen su agosto en octubre, pues con esto de que el mercado está paralizado casi por completo, conseguir comida y abarrotes ya es una travesía épica.

Encima, en una comunidad psicoseada con el tema de si eres minero, no eres minero, donde hasta se sospecha del papel oropel dorado (no exagero, por si acaso), elevar el grado de estrés colectivo demuestra que se seguirá la política de gobernar basándose en el miedo y la desconfianza.

La pregunta lógica, para ambas campañas, sería ¿y a favor de quién tanta alharaca?

En principio, a favor del ego de ambos contrincantes. Es tan grande (su juguete favorito es el yo-yo?), que no son capaces de soltar un poco la rienda para evitar que se les ahogue el caballo, o para evitar ahorcar a la población, y en especial a la adolescencia y la niñez que, francamente, se merece otro ejemplo.

Enseguida, tanto despliegue y afán de generar más conmoción en su comunidad, debería motivar una investigación más profunda por instancias de justicia pertinentes como el Ministerio Público. ¿Alteración del orden se llama el delito?

en resumidas cuentas, ¿ambos luchando por el futuro de Tambogrande? ¡wiflas! Es su propio futuro, en realidad. Y es que una campaña electoral es tan costosa, que luego los acreedores nos empiezan a tumbar la puerta, ¿o no?.

Y lo mismo para el resto de campañas en controversia a nivel regional.

(Comenta al autor. Síguelo en Twitter como @nelsonsullana)

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