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Bemoles ocultos del riesgo social

Nelson Peñaherrera
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nelson penaherrera castilloERP/N.Peñaherrera. En 1990 cursaba cuarto de secundaria, en uno de los colegios privados mejor reputados de Sullana. Cierto día era la clase de educación Física, y uno de mis compañeros llevó unas zapatillas muy caras. Durante uno de los descansos, cuando nadie había en el salón, otro compañero entró, buscó las prendas, las tiró al jardín de la calle, y se fueron de allí... como si tuvieran vida propia.

Después se supo que este segundo compañero se había coludido con otros chicos que nada tenían que ver con el colegio, para ejecutar el hurto, que así se llama el delito. Por ello, fue expulsado.

No recuerdo si las zapatillas fueron recuperadas.

Mi colegio está en lo que podemos denominar un barrio residencial, y no es la única condición de riesgo social que se tenga conocimiento. Hasta hoy, algunos estudiantes se quejan del hurto de útiles escolares. Bueno, por algo se empieza, ¿no?

La Dirección Regional de Educación Piura (DREP) acaba de declarar a un centenar de colegios en todo el departamento en 'riesgo social', es decir, en condiciones donde los chicos y las chicas pudieran adoptar conductas perniciosas para sí y para sus semejantes como parte de sus 'aprendizajes'.

Según la DREP, la selección de tales colegios está en función a la cercanía que tienen con zonas donde está probada la existencia del pandillaje, la microcomercialización de drogas o la venta indiscriminada de bebidas alcohólicas (yo agregaría tabaco, con lo que barro con todas las universidades también).

Me parece que la medida es positiva. En mi experiencia demoró 24 años en llegar, pero más vale tarde que nunca.

Lo que me parece negativo es la focalización.

En base a la experiencia con que abrí este comentario, ni los colegios 'pitucos' se libran de situaciones de riesgo social que pueden llegar incluso a tribunales, como ya le pasó al mío, aunque supo librarse bien del tema, por cierto, ¿la DREP lo fiscalizó cuando dijo que lo iba a fiscalizar?.

Lo que trato de decir es que la DREP debería declarar a todos los colegios de la región en riesgo social, y poner a toda la comunidad educativa –estudiantes, docentes y padres y madres de familia- a hablar en conjunto sobre medidas concretas y nada románticas para remontar el problema.

Pero, ¿cómo un o una estudiante comienza a entrar en riesgo?

Según la DREP, el caso que motivó la medida (¿no que el nuevo director regional era recontra proactivo?) es el del estudiante que cometió homicidio cuando disparó un arma contra otro. Si es culposo o doloso, eso tiene que determinarlo la justicia, pero de que una persona cegó la vida de otra, no hay duda.

El arma que llevaba el chico era de su padre, aparentemente. ¿Quién es el padre? ¿Acaso no es un adulto?

Hace poco, se halló a algunos estudiantes con 'pacos' de marihuana dentro de un colegio. No creo que la hayan cultivado ellos mismos, salvo que estén desarrollando técnicas agronómicas bien retorcidas. En ambos escenarios, ¿no hay un adulto involucrado?

Una adolescente se embaraza antes de acabar la escuela. Cuando se hurga en las causas, se encuentra que la persona adulta a su cargo siempre anduvo ausente o distante (a pesar de compartir el mismo espacio).

Como vemos, el problema de los y las adolescentes no son ellos mismos ni ellas mismas, sino adultos y adultas que no hacen bien su trabajo, que dan pésimo ejemplo y que avalan las conductas perniciosas en que incurren las personas bajo su cargo.

No es un supuesto. Aunque los colegios tengan el mejor modelo pedagógico, no falta el padre o la madre que, en el colmo de la alcahuetería, van a abogar a favor de la mala conducta de sus hijos e hijas.

Y muchos planteles, por temor a efectos legales, o el retiro de la pensión (si son privados), se quedan con las manos atadas.

Me parece que la DREP está tratando con guantes de seda a los colegios de paga, como si las condiciones de riesgo social les fueran inmunes. Y me extraña araña viniendo de un director, quien fuera formado en las canteras de quienes ven al capitalismo como una amenaza y a los estados Unidos como la nación más delincuente del mundo. Bueno. Concluyamos.

Creo que lo saludable es declarar a todos los colegios de Piura, tanto los de la urba San Eduardo como los de las comunidades rurales más pobres, en situación de riesgo social, porque las lacras como la delincuencia, el pandillaje y el narcotráfico nos afectan a todos y a todas.

No se trata de convertir a los colegios en cuarteles ni reformatorios, como pretenden hacer a escasas cuadras de mi casa, sino generar los espacios para conocer lo que adolescentes verdaderamente sienten y piensan, lo que verdaderamente son y pueden ser, y darles la posibilidad de ser artífices de su futuro, no de manera paternalista ni permisiva, sino asertivamente retadora (encouragement).

Asimismo, articular a operadores de justicia en general, no solo en lugares de aparente riesgo, para que expliquen preventivamente qué dice la Ley sobre exponer a un o a una adolescente a situaciones que le alterarán la vida negativamente. Sí, hay penas duras al respecto, y son de aplicación general, no segmentadas por nivel socioeconómico.

Como párrafo final, meditemos un dicho de San Marcelino Champagnat, bajo cuya pedagogía fui formado desde que tenía siete años de edad (o al menos eso me hicieron creer): "Para educar hay que amar". Y el amor no sabe de fronteras de países, ni de regiones, ni departamentos, ni ciudades, ni barrios, ni personas. Es universal, poderoso y terapéutico.

(Opina al autor. Síguelo en Twitter como @nelsonsullana)

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