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Reduciendo tiempos de espera: Vilcazán

Nelson Peñaherrera
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nelson penaherrera castillo1ERP/N.Peñaherrera. Estoy escuchando con cierto interés algunos datos sobre Vilcazán, un proyecto hidroenergético que ha sido reimpulsado por la gestión del presidente Humala.

Digo reimpulsado, porque la primera vez que escuché sobre él fue hace como 24 años, cuando se estaban mencionando las posibilidades que ofrecía la entonces región Grau, la combinación geopolítica frustrada de Piura y Tumbes.

Vilcazán sería un embalse ubicado en el curso inferior del río Mangas, en el distrito de Ayabaca. Este curso es un afluente del río Quiroz que, si no me equivoco, tiene nacientes cerca del bosque de Cuyas, a unos pocos kilómetros de la ciudad del Cautivo.

Este proyecto es complementario a otro tan viejamente mencionado como el de Santa Rosa, que se ubica, si tampoco me equivoco, del lado de Pacaipampa.

Se asegura que Vilcazán podría agregar 10 mil hectáreas a nuestra frontera agrícola, y los recontra-bien-entusiastas (o sea, David Cruz) aseguran que la energía sería suficiente para exportarla a Ecuador.

Lógicamente, es beneficioso tener un proyecto de esa magnitud, pero recuerda que no es una idea acabadita de salir del horno, sino que tiene años de incubación.

Y en esto de las incubaciones tenemos para dar cátedra.

El Alto Piura tomó cerca de medio siglo para que se aprobara, y como van las cosas, lo más probable es que celebremos los Olímpicos en Piura a que se cave diez metros del Tronera Norte.

Otro ejemplo: la primera idea de San Lorenzo surgió en la última década del siglo XIX, pero no se concretó con Zamba hasta 1950 y la primera adjudicación en 1963.

Entonces, la Historia nos enseña que tenemos doctorado en anunciar y concretar las cosas como tres generaciones después.

Ahora bien, el quiebre sería que se reduzca el tiempo entre anunciar y poner en marcha, sin caer en esos laberintos sin salida (o con salida a un postor prefijado, mas bien), como sucedió con el Alto Piura, o evitar que todo no pase de una clásica falsa alarma.

No caer en ese escenario dependerá de que se haga una gestión sostenida, planificada y multifrente que no acabe con la firma del decreto supremo (con gran pompa), sino que avance hasta que la primera semilla sea plantada.

Además de las autoridades, la comunidad debe estar metida en ese esfuerzo, ya que la tendencia ahora es co-gobernar. No lo olvidemos.

Entonces, miremos con esperanza a Vilcazán; pero también pongamos de nuestra parte para que no sea otro paseo del mandatario y se concrete en el corto plazo.

(Sigue al autor en Twitter como @nelsonsullana)

Pristina 255

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