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¡Ay de los falsos profetas!

Nelson Peñaherrera
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nelson penaherrera castilloERP/N.Peñaherrera. César Cruz, o como se llame, ha tenido sus quince minutos de fama pronosticando un temblor mediante su cuenta de Twitter, @espejomx.

Lo escuché en RPP y dijo que usa la matemática para llegar a decir dónde y cuándo temblará con una aproximación de 24 horas.

Luego agregó, pero de la forma más dubitativa posible, que los temblores son el castigo de Dios por el pecado de la humanidad y que la tectónica de placas nada tiene que ver. Es más, en su cuenta de Twitter dice que lo que publica le es dictado por Jesucristo.

En mi opinión el tal César Cruz es un embustero, y las medias verdades que hilvana conforman un disparate digno de tabloide amarillista.

Cuando la gente no lee y no analiza lo que se le dice valida cualquier disparate mítico como ciencia; o peor aún, acepta el dogma para pasar piola cobardemente ante el cuestionamiento científico.

Los métodos del tal Cruz no parecen ser ni místicos ni paranormales, y ameritan que se investigue quién está detrás y cómo accede a la información. ¿Por qué? Porque hace cinco años, varias universidades integran un proyecto que les permite pronosticar sismos hasta con dos semanas de anticipación.

La técnica no es mágica, ni celestial, ni metafísica. Usa magnetómetros conectados a tierra para estudiar el comportamiento de los electrones a lo largo de las fallas tectónicas.

Cuando los electrones se 'alborotan', producto de la tensión y la fricción, estimulan los aparatos. Entonces se aplica Física de cuarto de secundaria para detectar el punto de la anomalía, se cruza con la información de otro magnetómetro, se aplica trigonometría del espacio, y voilá!: tenemos pronóstico de lugar, día y hora aproximados.

En el Perú, tal estudio lo realiza la Pontificia Universidad Católica, que aún no puede lanzarlo experimentalmente porque le falta automatizar una de las fases del proceso, según informó el portal sophimanía.pe.

La misma investigación se hace en la costa oeste de estados Unidos, en Grecia y en Japón. Todas las fuentes comparten sus datos por Internet. ¿Por qué no sospechar que el tal Cruz tiene acceso a estos datos, puede interpretarlos y lo que da es un pronóstico posiblemente cierto, pero disfrazado de verdad apocalíptica?

Y como la gente tiende aún a creer en lo mítico y no en el rigor de la metodología, nada, pues las supuestas profecías del tipo éste son creíbles, especialmente por quienes andan todo el día metidos entre computadoras y reciben sueldos con los que podrían implementar una respetable biblioteca en el lapso de un año.

Es cierto que todo el mundo nace siendo ignorante, pero lo apropiado es acudir a la ciencia para acabar con nuestra ignorancia. Sumirnos en el desconocimiento para aceptar el dogma como respuesta es una actitud peligrosa e irresponsable, que solo beneficia al diezmo de ciertos pastores.

Quizás en el futuro dejemos de decir que un sismo es impronosticable, pero no lo haremos por inspiración divina (que en todo caso, la podemos invocar para hacer un trabajo competente), sino porque hemos podido superar un escollo a través de la ciencia.

No dejemos que nos ultrajen la inteligencia de la forma más fácil posible. Investiguemos, aprendamos, cuestionemos, discutamos. Basta ya de tanto oscurantismo.

(Sigue al autor en Twitter como @nelsonsullana)

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