¿Y si doblamos a la izquierda?

Nelson Peñaherrera
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nelson penaherrera castilloERP/N.Peñaherrera. Si hay una tendencia política a la que suelen criticarla hasta con pena de hoguera, es a la izquierda.

El señalamiento que siempre se le hace es que está tan a la vanguardia, que, a veces suele exagerar la nota.

Bueno, hay cosas donde sí la exagera, déjenme decirles, como la libre comercialización de drogas, que, si bien pienso que son una elección personal, no deberían tener el auspicio gubernamental pues promueve más la estupidización de la gente.

A menos que, como la derecha, la izquierda en el poder busque lo mismo. Sigamos.

Lo gracioso es que todo lo que a la izquierda se le critica en su momento, la derecha y el centro comienza a asumirlo como bandera de campaña, o a aceptarlo sin aspavientos, una década después en el peor de los casos.

¿De pronto la derecha se hace izquierdista, la izquierda es derechista, es el derecho a la izquierda, o es la izquierda de la derecha?

¡Plop!

E l hecho meridianamente comprobable es que lo que la izquierda propone entre críticas termina siendo aplaudido por la derecha. Revisemos ejemplos.

Hoy se habla de la necesidad de que la mujer participe en la política y en toda esfera social con la misma importancia (y a veces con más éxito, a veces) que el varón.

Hasta antes de los 80s hubiera sido impensable y bloqueado. Recordemos que a mediados del siglo pasado, las mujeres no podían ni votar en el Perú.

Hoy discriminar es delito que hasta puede llevarte a un tribunal y desaforarte políticamente. Pero hasta 1979, por ejemplo, a la gente iletrada no se le permitía votar porque la consideraban ignorante o incapaz de razonar.

En la actualidad, atrévete a ser racista, y terminarás trabajando para pagar multas que superan los 100 mil soles (35 mil dólares para quienes nos leen fuera de Perú).

Hasta finales de los 80s, ser homosexual (de cualquier tipo, ya no me vengan con exquisiteces de términos) era digno de lapidación social. En la actualidad incluso ya estamos discutiendo si aprobamos o no la unión civil entre parejas del mismo sexo, como ya ocurre en otras partes de Latinoamérica, y emprendedores con criterio amplio hace rato que han visto en ese segmento de mercado, un lucrativo entorno, sin 'roche' de ninguna clase.

Aquí viene la que me gusta. También por esa época, el cuidado medioambiental era un asunto casi 'hippie'. Hoy es un tema clave de la agenda política, y hasta causa de procesos donde empresas pueden perder millones por no tener cuidado con la Naturaleza y las poblaciones, o perderlo todo.

Y no se extrañen si la eliminación de visas, la erradicación de los espacios VIP, la consulta ciudadana previa, las zonas naturales protegidas por doquier, las cooperativas de alimentos o hasta la modificación radical de la matriz energética terminan siendo políticas gubernamentales manejadas por consenso.

Todas, absolutamente todas, son propuestas que nacen de la llamada izquierda.

Por ello pregunto: si al final, todo el mundo las terminará aplicando, ¿no nos deberíamos ahorrar la década de espera y aceptarlas de una vez?

Digo, si la respuesta final será Sí, ¿por qué seguir alargando la angustia?

(Sigue al autor en Twitter como @nelsonsullana)

Pristina 255