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La José de Lama activa la discusión ciudadana

Nelson Peñaherrera
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ERP/Nelson Peñaherrera Castillo. No hay sullanero que deje de comentarme sobre la nostalgia que le produce ver el estado actual de la avenida José de Lama. Hay quien lo ha comparado con una calle en Siria o una de las tantas carreteras rurales que desde hace quince años recorremos en FACTORTIERRA.NET. hay quien opina que el avance sigue lento.

Pensando positivamente, y recordando los tiempos cuando la casa donde vivo estaba en construcción, suelo responder que mientras se edifica todo es un desorden, hasta que se tenga la obra terminada; pero hay quienes incluso me están pronosticando que una de nuestras avenidas más importantes terminará luciendo igualito que antes de removerla… pero sin algarrobos.

Incluso, hay una apuesta informal que corre por ahí sobre si la obra se entregará en el plazo indicado –la mayoría piensa que terminará en arbitraje-, o si soportará las posibles lluvias cacareadas para este verano –la mayoría piensa que deberíamos aprender canotaje.

Políticamente hablando, esta obra de 12 millones de soles (costo que ha generado suspicacias teniendo en cuenta la longitud, dicho sea de paso) podría ser un Waterloo para el alcalde Carlos Távara por el significado vial-estratégico-paisajístico-funcional-afectivo que representa la José de Lama. Ergo, si debería existir un primerísimo interesado en que la obra se culmine a tiempo y se culmine bien, debería ser él.

Todo depende de que sus supervisores no se vendan, me indican algunos ciudadanos.

Desde mi punto de vista, también pasa por un ejercicio agudo de vigilancia ciudadana pero con asesoría técnica independiente, ya que es obvio que quienes no accedieron a la alcaldía deben estar deseando un fracaso apocalíptico para comenzar a pasar los cuadernillos de revocatoria en enero (si no se les mojan), y, de hecho, ya podrían estar azuzando a la población descontenta, o sea, la mayoría.

Por supuesto también depende de que cierto desprestigiado sindicato no se ponga a exigir mejores condiciones salariales que el mismo presidente de Cementos Pacasmayo, firma que inicialmente se involucró en la obra.

En este renglón, habrá quienes cuestionarán la modalidad de obras por impuestos pues habría demostrado ser exactamente el mismo sancochado que una licitación o una administración directa.

A mi juicio, el problema no es la modalidad, sino quien administra y ejecuta. De hecho, estoy convencido que obras por impuestos sí garantiza que el dinero de los grandes contribuyentes se concrete –literalmente- en un proyecto de impacto social.

El problema es esa vocación tan peruana de trabajar con informalidad, sin criterios de calidad, con egoísmo y con una lentitud que es la burla en el contexto internacional. Ahora entiendo por qué admiramos la arquitectura prehispánica.

Nota al pie: si por varios mototaxistas fuera, que la obra no se termine jamás para cobrar exagerados costos en sus carreras, aunque el mercado que va a crecer es el de los colectivos.

Como sea, me parece saludable que la remodelación de la avenida José de Lama mantenga vivo un debate ciudadano y sea un tema de conversación recurrente. Es síntoma de que no andamos tan aletargados como parecía, aunque reactivamente hablando.

Bueno, lo peor sería ponernos esparadrapo en la boca.

Vigilemos, discutamos y exijamos de forma inteligente y sin exaltaciones. Hasta la tercera semana de noviembre, tendremos un montón de pan por rebanar.

(Opina al autor. Síguelo en Twitter como @nelsonsullana)

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