Las angustias de la ciudad de Dios
ERP. Las ciudades como sus habitantes tienen personalidad. Una ciudad es un espejo que refleja el modo de ser de sus vecinos. Cada rincón tiene una nota distintiva que la hace diferente de otras. Hay ciudades que agonizan efímeras, urbes de vida corta pobladas por fantasmas que ayer le dieron sustancia a su existencia. Otras quedaron postergadas para siempre, olvidadas en los litigios familiares por herencias que se reparten como botín de filibusteros que todo se lo comen a pedazos.

