Elogio desmesurado al café...

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ERP. (Por Carolina Adriana Lizarazo Torres) Es un pruritoca aunque si bien de manera compendiosa, lograr que las siguientes líneas constituyan un merecido homenaje a tan colosal producto en el mundo, y para lograr tan noble propósito, que mejor para comenzar a inspirarme, que beber una taza de esta exquisita y placentera bebida, y más aún, si ha sido preparada a base de un auténtico y legítimo café colombiano!.

¿Por qué he decidido hablar sobre café? Porque definitivamente como fiel colombiana que soy, esta mágica bebida forma parte de mi día a día, esté en donde esté y haga lo que haga. Simplemente puedo afirmar, y de manera categórica, que la sensación que en mi cuerpo y en mi alma produce es la de bienestar y por qué no? de una sensación de desbordada felicidad, ya desde el momento en que comienzo a prepararla agregando las raciones de café molido a la cafetera, ya cuando voy percibiendo ese único e inigualable aroma que expide cuando va estar listo y que definitivamente me transporta a otra dimensión, felicidad que llega a su máximo esplendor cuando lo bebo, lo saboreo y finalmente lo disfruto.

Pero en qué consiste esa bebida que a jóvenes, adultos, viejos, ricos, pobres y hasta célebres personajes de la historia como Beethoven, Napoleón o Voltaire lo han bebido y lo han elogiado de manera desmesurada?Cavilando e investigando he encontrado un par de datos que de seguro a los amantes del buen café les interesará. Pues efectivamente mucho y en demasía se puede hablar de esta bebida universal.

Elogio al café, una planta, un saborElogio al café, una planta, un sabor

Se dice que el café tuvo su origen en Etiopía, aunque existen muchas leyendas en torno a su origen, siendo la más famosa, la de aquel pastor llamado Kaldi, cuyas cabras un día probando un extraño producto proveniente de una planta, comenzaron a saltar y a demostrar mucha energía. Kaldi cuenta la leyenda, al percatarse de lo sucedido, seleccionó un poco de este producto para llevarlo a un monasterio en donde lo mostró al Abad, quien al principio se le ocurrió calentar la planta, pero quien al percibir un sabor amargo la lanzó al fuego, momento en el cual comenzó a desplegar su exuberante aroma.

Así pues, decidió luego elaborar una bebida caliente a base de aquellas desconocidas matas verdes de cafeto; también se encuentra esa otra leyenda aunque menos conocida ,en la que un profeta que se encontraba enfermo, fue salvado por el ángel Gabriel quien le proporcionó una mágica bebida negra traída de la meca.

Existe registro de otra serie de antecedentes, como la del primer cargamento de café proveniente de Turquía que llegó a Italia en el año de 1615, el cual fue llevado prontamente a Roma pero cuya planta fue condenada por el Clero por considerarla una bebida demoniaca.

El Papa Clemente VIII quiso probar tal brebaje para comprobarlo, y como le agradó decidió darle su bendición. Así, el consumo de café se encontró garantizado en Italia, y de esta forma poco a poco se fueron abriendo los primeros cafés en Europa.

Como antecedente de su origen en América, se ha dicho que la planta se encontraba en el Jardín Botánico de París bajo el cuidado del Doctor Chirac, quien en el año de 1723 dio una de esas plantas a Gabriel de Clieux- miembro del ejército francés- para que la llevara a las colonias francesas en América, especialmente a la Isla de Martinica, planta que creció muy bien allí y en general en toda Suramérica.

Con relación a su origen en el Brasil, que como bien se sabe es uno de los principales productores y exportadores de café en el mundo, se conoce que debido a una disputa fronteriza entre las Guayanas francesa y holandesa, Brasil quiso mediar en la citada disputa, por lo que envió a Palheta un joven oficial que debido a su natural encanto con las mujeres, además de haber dirimido el enfrentamiento, logró seducir a la esposa del gobernador para obtener un esqueje de la planta.

Así, en un banquete ofrecido en su honor, esta mujer le obsequió un ramo de flores, dentro del cual se encontraban escondidas varias matas verdes de cafeto, y así fue como Brasil se constituyó en uno de los mayores imperios de producción de café.Llegados a este punto, traigo a colación una serie datos que espero permitan obtener un más amplio bagaje y comprensión del que hasta ahora cada uno posee en torno a esta selecta sustancia. Que mejor para iniciar, con apuntar que el café es una bebida elaborada de la infusión en agua caliente de frutos y semillas de la planta de cafeto, el cual bien se sabe produce una sustancia estimulante que es la cafeína, y cuyas cuatro principales características de medición de calidad son el sabor, el cuerpo, la acidez y el aroma.

Sus pasos en el sistema de producción son la siembra, la recolección, el tostado, la molienda y el consumo, siendo sus principales especies la arábica y la robusta que es la que más cafeína contiene. Es llamado también café verde porque se selecciona a mano o a máquina para eliminar las semillas defectuosas y la materia extraña, cuya clasificación se hace en función del tamaño.

Como alternativas comerciales se encuentra también el café instantáneo y el descafeinado, siendo este último no igual de apetecido porque se tiene la creencia errónea de que el sabor y el aroma están en la cafeína, aunque en realidad su sabor lo dan los azúcares y aceites naturales del grano. En cuanto al conocido café expreso como dato interesante se encuentra que este tiene en realidad menos cafeína porque el agua pasa por los molinillos más lentamente.

Y es que despertar con una humeante y aromática taza de café puede beneficiarnos enormemente. Pasemos entonces a hablar de sus variados beneficios.

El café ayuda a la concentración, activando el estado de alerta. Con dos tazas diarias que se consuma se logra aumentar a corto plazo la memoria. Gracias a la cafeína se reduce considerablemente el riesgo de sufrir de Parkinson y según recientes estudios del mal de Alzheimer.

Con una buena taza de café se logra aliviar los dolores de cabeza y se evitan derrames cerebrales, puesto que dilata los vasos sanguíneos del cerebro disminuyendo el dolor y evitando la formación de coágulos.

El café contribuye a prevenir el cáncer de colon y de vejiga, contiene antioxidantes que son buenos para el corazón, las arterias y retardan el envejecimiento; es beneficioso para el hígado, puede contribuir a reducir el riesgo de ataques de asma y mejorar la circulación.

Se ha concluido según estudios científicos que los consumidores de café son menos propensos a morir de una enfermedad cardiaca, mientras que los consumidores de té, a pesar de sus propiedades antioxidantes, son más propensos a desarrollar la enfermedad.

Desde luego es impensable, si estoy hablando sobre café, no hacer alusión a mi país Colombia, pues sabido también es que esta bella Nación es de las mayores productoras y exportadoras del que es en mi parecer y en el de muchos conocidos y expertos, el mejor café del mundo.

El producto es esencialmente cultivado y producido en la región del eje cafetero conformado por los departamentos de Caldas, Risaralda y Quindío. Colombia es el mayor productor de café suave y pionera del muy de moda café orgánico, al cual se suman todos los beneficios del café convencional, y en el que además se encuentran sus características ecológicas, estando libre de pesticidas y fertilizantes, por lo que no se expone al organismo a los efectos adversos de éstos.

Debido a que fue adquiriendo cada vez más prestigio y reconocimiento este excepcional producto colombiano a nivel internacional, la Federación Nacional de Cafeteros decidió en el año de 1959 adoptar un símbolo que permitiera identificar la cultura y la tradición de la producción de café colombiano en cualquier país del mundo.

Fue así como surgió la marca “Juan Valdez” como logotipo del café colombiano, cuya imagen es la caracterización del tradicional campesino cafetero colombiano que posa junto a su mula de trabajo denominada “Conchita”. Así, Juan Valdez y su inseparable Conchita andan y recorren además de todas las regiones colombianas, innumerables lugares y rincones del mundo, para dar a conocer y enseñar que Colombia es una rica Nación entre muchas otras cosas, porque posee esa mágica, vigorizante, estimulante, tonificante y en fin inigualable bebida que ha sido objeto como atrás quedó ilustrado, de leyendas, disputas fronterizas, prohibiciones y luego bendiciones, grandes y contundentes acuerdos comerciales entre Naciones y hasta fuente de inspiración para crear bellas y románticas historias de amor en medio de pintorescos cafetales, como así lo consiguió nuestro célebre y querido libretista Fernando Gaitán con su afamada novela “Café con aroma de mujer” que para quien no la haya aún visto , y guste de estos temas de amor y de café recomendada está.

Dicho todo esto, concluyo aquí con este breve panegírico, no sin antes preguntar: ¿Quién no ha tomado café? ¿Hay vida antes del primer café?

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*Carolina Adriana Lizarazo Torres. Abogada colombiana, estudiante de master en Derecho Constitucional, universidad de Sevilla, España.

Diario El Regional de Piura

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