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08
Mié, Dic

La importancia del voto solemne en el año del Bicentenario

Miguel Arturo Seminario Ojeda
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ERP. Hemos escuchado muchas veces, que se atropella a los símbolos patrios, cuando se dice, “es un saludo a la bandera”, al no reflexionar que nuestro símbolo patrio es inmaculado y representa a toda la nación, y ante el que civiles y militares, renovamos un juramento, asociado al sentimiento de defender la integridad de esa heredad, que nos han legado quienes ocuparon este espacio antes que nosotros. Quienes así lo pronuncian, es quizá, porque no tienen firmeza en sus convicciones, y son incapaces de asumir un compromiso en relación con el proyecto común para todos los peruanos.

Por Miguel Arturo Seminario Ojeda
Director del Museo Electoral y de la Democracia del Jurado Nacional de Elecciones

Estimados lectores, a lo largo del año, hemos sido convocados para participar en diferentes ceremonias para reflexionar sobre un suceso histórico de gran dimensión, estas reflexiones que nos llenan de ardor patriótico, son oportunas esencialmente para los niños, para los futuros ciudadanos y ciudadanas del Perú, que son el futuro de la patria, ellos son parte de la generación del BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA, generación que tendrá el reto de proyectar la imagen del Perú hacia el futuro que seguro estará lleno de retos.

Voto solemne 4

Estamos en el siglo XXI, un siglo muy especial, donde la peruanidad aflora en cada rincón del país, porque con toda seguridad, nadie dejará de pensar en estos días que faltan para terminar el año de la conmemoración de la proclamación de la independencia, y con toda seguridad, igual reflexión nos moverá, cuando nos acerquemos al bicentenario de las gestas de Junín y Ayacucho, nadie dejare de evocar a nuestros héroes, a los beneméritos de la patria, a esos hombres y mujeres que no se arredraron para dejarnos este Perú libre, y que mantendremos así por la promesa que rendimos al Dios de Jacob, el Supremo Hacedor de la igualdad y la justicia entre los seres humanos.

Voto solemne 6

Con toda seguridad, así como ha pasado inadvertida a nivel nacional, la campaña del Ejército Libertador al centro del país, en 1820, bajo el liderazgo de Antonio Álvarez de Arenales, ya que 200 años después, solo se ha evocado este hecho singular, en los espacios donde se protagonizó, y no por culpa de la pandemia, sino porque hemos reducido esta gesta a la proclamación y jura de la independencia, el 28 y 29 de julio, y la concluimos con la rememoración de las batallas de Junín y Ayacucho, olvidando otras páginas cargadas de heroísmo, que contribuyeron al logro de nuestra independencia.

Las batallas de Cerro de Pasco, de Torata y Zepita, yacen en la memoria de los peruanos y peruanas del espacio en el que se protagonizaron, y no gozan del conocimiento entre la mayoría de connacionales, ni siquiera ahora que estamos en los años del bicentenario de la gesta de la independencia.

Voto solemne 9

En medio de esta realidad, lo bueno será, que ese juramento elevado hasta las mismas luces del sol, por todos los que viven en el Perú, sea un voto solemne elevado hasta el altar de la patria, que al lado del Dios eterno, nos hace ver que nuestra bandera, la blanca y roja, es la guía ponderada por nuestro ilustre paisano Enrique López Albújar, cuando nos hizo recordar, que “La bandera es palma heroica, la bandera es arca santa, que en la mano de los pueblos, pone el Dios de las batallas”. Esa bandera no solo flameó en Junín y Ayacucho, flameó en cada lugar donde entre escaramuzas, combates y batallas, los peruanos y peruanas apostaron férreamente por su libertad.

Queridos lectores, no solo procuremos ser dignos herederos de la gesta heroica de la epopeya de la libertad, igual que ustedes, estimados paisanos y amigos, con todo el amor que sienten por su país, por mi país, después de esta reflexión sobre el bicentenario de nuestra independencia, digamos a cada instante: ¡¡¡¡¡¡¡SOMOS LIBRES, SEAMOSLO SIEMPRE!!!!!!

Diario El Regional de Piura

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