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Simón Rodríguez, el maestro de Bolívar y Amotape, su peregrinaje final

Miguel Arturo Seminario Ojeda
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ERP. Hoy se cumplen 167 años del fallecimiento de Simón Rodríguez, el recordado tutor de Simón Bolívar y amigo de Francisco de Miranda, personaje cuya vida se apagó en el pueblo de Amotape, cuando este era un sitio prospero, ubicado a orillas del río Chira, en la ruta que unía a Piura con Tumbes, sin pasar por Paita y Sullana, como se anota en el itinerario de caminos de 1847, levantado por disposición del entonces Presidente de la República, don Ramón Castilla.

Por Miguel Arturo Seminario Ojeda
Director del Museo Electoral y de la Democracia del Jurado Nacional de Elecciones

Ninguna biografía puede eludir la relación amical que hubo entre Simón Rodríguez y su discípulo y paisano Simón Bolívar, en todas se anotan los rasgos de esa amistad inquebrantable, que como un binomio muy junto, apostó por la independencia de Venezuela y de América, en un momento, en el que el deseo de libertad era impostergable.

Simón Rodríguez es un gran personaje de la historia de la independencia de la América hispana, tempranamente se destacó como educador, y se reflejaba en él, la personalidad de un gran pensador que se proyectarío en varias aristas de la vida cotidiana, tanto en Europa, como América, y señalar que fue el maestro de Bolívar, no significa reducir su vida, solamente a este personaje, y al episodio del juramento de libertad, en el Monte Sacro.

Simon Rodriguez 1Panteón Nacional de los Próceres de la Independencia, donde estuvieron por varios años los restos de Simón Rodríguez, antes de ser repatriados a Venezuela.

Simón Rodríguez vivió en un tiempo de cambios sociales a nivel mundial, Europa había sido sacudida por la Revolución Francesa, cuyas irradiaciones ganaron a muchos americanos, que habían leído obras de los enciclopedistas, a Rousseau, sobre todo, cuyos libros llegaron a América, pese a la tremenda restricción para evitar que entren hasta estos destinos.

El gran Simón Rodríguez, aspiraba a que las florecientes repúblicas independientes guiaran sus propios destinos, con su gente, y se impulsara la colonización de las tierras que estaban ajenas a la dinámica social, y a la vida organizada del siglo XIX; así como en la consideración de la educación de todos cuantos se pudieran convertir en recursos humanos para alcanzar una situación de desarrollo, y en este sentido, la educación popular contribuiría mucho.

Para Simón Rodríguez, el saber era fundamental, de ahí que resulta ser un pionero en estas propuestas, que se pusieron en práctica en ese momento, no con la intensidad que las concibió este ilustre venezolano, marcado por una vida honesta, generando propuestas renovadoras en el campo de la pedagogía, que lo ubican como un adelantado, con relación al tiempo en el que vivió.

Generalmente se anota que nació en Caracas un 28 de octubre de 1769, pero hay quienes también señalan como fecha de nacimiento, dos años después, de igual manera se señala que fue hijo de Rosalía Rodriguez, y de un señor de apellido Carreño. Nada asociado a su origen, generó en él una personalidad resentida, más bien se le destaca como un hombre que siempre estuvo motivado por la pasión de educar en el mundo entero, pasión que oficialmente se inició en 1791, y de cuya irradiación, se nutrió el mismo Simón Bolívar, quien había nacido en 1783.

Simon Rodriguez 2Panteón Nacional de los Próceres de la Independencia, donde estuvieron por varios años los restos de Simón Rodríguez, antes de ser repatriados a Venezuela.

En la ruta de su apuesta por la educación, estuvieron Estados Unidos, y también España y Francia, donde se le conocería como Samuel Robinson, en ese país, se relacionó con Fray Servando Teresa de Mier, sacerdote asociado a ideas de libertad. Poco después se reencontró con Simón Bolívar en París participando en muchas tertulias, donde las ideas de libertad eran parte de la conversación. Poco después Bolívar regresó a América, y Rodríguez se desplazó por varios países del viejo continente.

Simón Rodríguez retornó a América en 1823, y se reencontró con Bolívar, en Lima, en 1825, cuando el Libertador era el gobernante del Perú, y le propuso sus planes de educación, quedando incorporado al conjunto de asesores de su antiguo discípulo, a quien acompañó hasta Bolivia, país donde sufriría un desencuentro con Antonio José de Sucre.

Retornó al Perú, y como lo mencionara en más de una ocasión, el historiador Juan José Vega, en Arequipa puso una fábrica de velas, pero no dejó de lado su tarea educativa; pasó luego a Chile, y continuó con la publicación de sus libros, tal como lo había hecho en años anteriores. Años después, en Paita visitó a Manuelita Sáenz, la mujer idolatrada por Simón Bolívar, y tras radicar en Ecuador, se estableció en 1853 en Amotape, lugar en el que falleció al año siguiente.

Diario El Regional de Piura

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