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Lun, Oct

Con Ramos, no te vayas por las ramas

Nelson Peñaherrera
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ERP. Un colega, además de amigo, y yo tenemos una admiración común, como también por otros varios y varias colegas, por el periodista mexicano Jorge Ramos, actual presentador principal del noticiero nacional de la cadena Univisión, una de las dos más importantes que sirve al público hispano de los Estados Unidos. Ramos es célebre por sus entrevistas en las que sus interlocutores suelen salir con el autoestima magullada al menos.

Por Nelson Peñaherrera Castillo

El periodista es famoso por la tensa entrevista que le hizo al dictador venezolano Nicolás Maduro en su pleno palacio presidencial, y cuya represalia inmediata fue la confiscación de todos los equipos de grabación que la cadena había llevado y la detención de todo el equipo de producción, Ramos incluido. De no ser por un tuit que el periodista envió aprovechando un descuido de sus captores, quizás no viviría para contarlo.

Un providencial topo logró recuperar la grabación y se la envió a Noticias Univisión, cuya sede central se ubica en Miami, Florida. Y Ramos, quien, como todo y toda periodista que se respete, es un picón in-extremis, escribió hace poco un libro en el que narra los entretelones de esa entrevista, y que por cierto, si lo consigo, planeo regalárselo por Navidad a al amigo de quien les hablaba al inicio.

Pero si alguien piensa que ese periodista es un reaccionario de derecha, debería saber que también es famoso por lanzar una pregunta al ex presidente estadounidense y entonces candidato presidencial, en realidad otro dictador, Donald Trump, en el que le enrostraba su racismo. El magnate había asegurado que los migrantes mexicanos eran violadores, delincuentes y narcotraficantes, y que por eso se justificaba construir su megalómano muro fronterizo.

Trump, a quien las pulgas no lo aguantan, expulsó a Ramos de la conferencia de prensa a la que se había convocado… ¡en plena conferencia de prensa! Las protestas de dos colegas suyos, entre ellos un corresponsal de la cadena ABC, que solo transmite en inglés, logró que se le readmitiera.

Muchos podrían pensar que la intención de Ramos con estas actitudes confrontativas era la de causar titulares teniendo en cuenta que su competidor más cercano, la cadena Telemundo, ha conquistado mucho terreno en cuanto al mercado de las noticias en español en los Estados Unidos, pero lo que le dijo en una entrevista a nuestro compatriota Jaime Bayli fue que su intención expresa, más que la respuesta, era dejar en evidencia la actitud del entrevistado, es decir, cuán coherentes son discurso y acciones.

Y los y las periodistas sabemos que los políticos y las políticas tienen una habilidad histriónica para entrar en personaje y ser un dechado de encanto y simpatía, o unos verdaderos manantiales de soberbia insoportable. Pero cuando la grabadora se apaga, son todo lo opuesto. Entonces, ¿quién está al mando?

Por cierto, sobre el tema migratorio, Jorge Ramos también ha escrito un libro titulado “Stranger” (“Extraño”) en el que no solo reflexiona sobre el modo cómo el estadounidense tradicional (no el progresista) suele tratar al hispano que llega a su país, sino cómo los hispanos como él, quienes han logrado cierto ascendente en la comunidad que no solo habla español sino también inglés, no se sienten ni de donde vienen ni de a donde llegaron sino en un raro limbo socio-cultural que termina haciéndolos eternos migrantes, no importa si regresan a su país de origen.

Cabe mencionar que sobre este mismo tema, la periodista colombiana Claudia Palacios también ha escrito un libro que explora esta realidad, titulado “¿Te quedas o te vas?”, en el que se dedicó a entrevistar a varias personas y se percibe esa misma sensación de una identidad nacional en una suerte de eterna interrogación y ansiedad.

Tanto ramos como Palacios son parte de una extensa legión de informadores e informadoras quienes consideran que su labor como interrogadores no solo busca satisfacer su curiosidad como individuos, tal cual lo reconoció la mexicana Adela Micha en un webinar que les recomiendo buscar en YouTube, sino que esas preguntas en cierto modo representan las preguntas que personas como tú o como yo quisiéramos hacer al poder, pero que muchas veces, por barreras puestas o creadas, nos es complicado lanzarlas de frente y casi sin filtro.

Esto me recuerda cuando estábamos produciendo un programa de entrevistas durante la campaña electoral, y mi productor me contaba que varios candidatos las habían aceptado a cambio de mandarnos los cuestionarios que debíamos hacerles, o querían saber de antemano qué preguntas iba a plantearles. Mi respuesta al primer caso siempre era “no, no va” (claro, en términos menos amables), y en el segundo caso siempre era “no tengo ni idea de qué voy a preguntarle porque va a depender de cómo reaccione a mi primera pregunta: que se prepare simplemente”. Claro, solo cinco o seis accedieron. ¡Por eso es alucinante y magistral el formato de la entrevista!

Y al poder le toca responder, aunque responda mentiras, pero le toca responder, porque el solo hecho de sentarse frente a un micro (y una cámara), más que conceder minutos a la estación de radio o televisión, o la cadena, o el portal de internet, es una ventana de una sola fase que conecta con el público. Por eso los medios de comunicación son medios, no extremos. Teoría de la Comunicación, apuntaría Rosa Zeta, una de mis maestras en la Universidad de Piura.

Entonces, cuando el poder rehúsa responder, en realidad está callándose ante el público que dice servir, y que le dio los votos para llegar hasta donde está. No sé, se me viene a la cabeza que, por ejemplo, en el caso peruano, quienes ahora están en el poder denostan de los poderosos y ricos porque parecen estar en un pedestal lejos de la gente; pero, en sus actitudes, se comportan igual o peor que aquello que critican.

Parece ser la eterna disonancia cognitiva de quien le enrostra al de arriba todo lo que desde abajo no se puede conseguir, pero que al ascender y tenerlo casi ilimitado, ¡plup!, se olvida.

Del mismo modo, agredir a quien te pregunta o te cubre, es agredir al público, burlarte de él, decirle “yo sí puedo, tú no”. Entonces, tus ideas sobre bien común y democracia ahora son de constante revancha, una suerte de reto personal cumplido, algo que hinche la vanidad, pero… ¿servicio público? Nada.

¡Por qué ese tipo de regímenes huye de la prensa que no les baja la cabeza? Simple. Porque esa prensa les va a cuestionar su retórica, les va a empantanar en sus contradicciones, y cuando tienes la filosofía del pensamiento único, nadie puede atreverse a cuestionarte porque es un contrarrevolucionario, un reaccionario, o un asalariado de tal o cual tendencia, las mismas acusaciones que desde derecha e izquierda le suelen hacer a Jorge Ramos.

Aunque la razón central es que a ese tipo de poder le interesa actuar en secreto para poder (valga la redundancia) imponer su voluntad a la del pueblo que dicen servir, a pesar de que luego se lo expliquen con un par de frases que suenan bien, pero que no tienen lógica. Es una adolescencia política mal conducida.

Una delegación del gobierno peruano, con el presidente a la cabeza, inician esta semana su primera gira internacional, y de hecho hay colegas que deben estar pidiendo entrevistas y notas. Apuesto que el propio Jorge Ramos (o la colombiana Patricia Janiot) está peleando por tener una de ellas. ¿Nuestros gobernantes se negarán a sentarse frente a ellos? Ojo que en el mundo libre, los medios no son de aguantar ‘divismos’ en los y las gobernantes; al contrario, ahí sí van con todo porque defienden sus libertades con uñas y dientes, de ser posible.

A ver si se atreven a contestarle en otro idioma, a quitarle el micro, a evadirlos, a sacarlos cargándolos en peso, o quién sabe otras niñerías. Una sola agresión, y eres historia. El resto cae por su propio centro de gravedad.

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Diario El Regional de Piura

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