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07
Mar, Dic

Desempolvando sospechas

Nelson Peñaherrera
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nelson penaherrera castillo1ERP/N.Peñaherrera. Es redundante calificar la violencia desatada en Tambogrande tras conocerse que Gabriel Madrid confirma su triunfo frente al ex alcalde local Alfredo Rengifo.

Condenable. Injustificable. Punible. Deleznable.

En realidad, una movida absurda e irracional que está forjando un nuevo e innecesario mártir. ¡Gracias, amigos perdedores!

Pero, quien crea que la violencia brotó de manera espontánea y producto de la frustración de quien se quedó segundo, le diría que lo piense dos veces, especialmente si pasa los 35 años de edad.

El 27 y 28 de febrero de 2001, Tambogrande se paralizó para exigir que la entonces minera Manhattan se vaya de la zona. Los organizadores, encabezados por el ahora aún-alcalde Francisco Ojeda, y que entonces era presidente del Frente de Defensa de Tambogrande y el Valle de San Lorenzo, acordaron que la movilización sería pacífica.

Pero, un grupo se salió del libreto, provocó a los policías (emplazados dentro del campamento de la minera), y comenzó el intercambio de proyectiles.

Tal acción le costó un juicio a Ojeda, quien eventualmente fue absuelto.

Alfredo Rengifo era el alcalde de Tambogrande en aquella oportunidad. El Frente lo acusó de dar pase a la minera, aunque después se redimió convocando la consulta del 2 de junio de 2002, más por presión internacional que por propia iniciativa. Cuando terminó su periodo, pasó a ser comentarista en un medio que apoyaba abiertamente a la minera.

El hecho es que el 28 de febrero de 2001 terminó con la vandalización de todas las instalaciones ocupadas por Manhattan.

Ayer se vandalizó el local municipal, rehecho tras la gestión de Rengifo, y luego se saqueó el colegio Jean Piaget, propiedad del alcalde Ojeda.

(Para ser bien transparentes, debo indicar que en 2011 y 2012 trabajé la campaña publicitaria de ese plantel, tanto para 2012 como para 2013. que no se diga que me lo callé.)

Encima, se la emprendieron a pedradas contra una camioneta de Radio Cutivalú, que buscaba informar lo que estaba pasando. Sus ocupantes vieron volar las piedras y, a Dios gracias, salieron sin heridas. Mi solidaridad con el medio, dicho sea de paso.

Nunca se supo a ciencia cierta quién estuvo detrás del vandalismo del 27 y 28 de febrero de 2001. Nunca se supo... ¿o no se quiso saber?

Ayer se dejaron muchas pistas regadas en Tambogrande. Tal parece que quien dijo ser inocente sí lo era... entonces, alguien debe explicaciones.

Como dije, la teoría de la espontaneidad de la violencia hace tanta agua como que Pinocho caminaba por sus propios medios. Y a alguien le comenzó a crecer la nariz...

(Opina al autor. Síguelo en Twitter como @nelsonsullana)

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