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Mié, Sep

Cómo pasaremos de riesgo sanitario alto a extremo en algunos simples pasos

Nelson Peñaherrera
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ERP. Desde esta medianoche, el departamento de Piura “mejora” su estatus en cuanto al combate a la pandemia del Covid-19: tras estar una quincena en el nivel de riesgo sanitario muy alto, baja al alto, lo que significa en términos prácticos que nuestro toque de queda ya no comienza a las siete de la noche sino a las nueve y los domingos ya podemos salir a hacer cosas tan esenciales como aprovisionarnos de comida, por ejemplo.

Por: Nelson Peñaherrera Castillo

La medida fue anunciada el martes 26 de enero por el presidente Francisco Sagasti, y la única sorpresa no fue ésta (muchos y muchas jurábamos que íbamos a seguir en semáforo rojo o subir al púrpura). Toda el área metropolitana de Lima y Callao más el departamento de Lima pasó de riesgo alto a extremo, y desde este domingo está en cuarentena rígida junto a otros siete departamentos, la mayor parte en el eje central peruano.

La Capital de la República se confina debido al crecimiento de casos y al hecho de que la ciudadanía relajó muchas de las medidas de bioseguridad. Si hasta Armonía 10 iba a amenizar un jaranón y la Municipalidad Distrital de Comas básicamente tuvo que recurrir a una leguleyada de forma para evitar lo que en la ley podía estar permitido pero que en la práctica iba a convertirse en un desastre sanitario, y que desde el punto de vista del sentido común iba a ser un despropósito.

Dicho sea de paso, en el mayor área metropolitana del país ya no hay camas de cuidados intensivos, el oxígeno para quienes se complican una vez contraída la infección escasea (y comienza a subir de precio), se han detectado varias reuniones masivas (la mayor parte concurridas por ciudadanos extranjeros, lamento informarlo), y casi todos los gremios médicos han coincidido en que encerrar a la gente era la única opción posible.

Otra sorpresa es que el departamento de Tumbes, que estaba en riesgo alto, como Lima y Callao, pasó a muy alto, el nivel que Piura tenía desde el 15 de enero. Extraoficialmente, una de las causas que parecen haber convencido al gobierno de elevar el alerta es la entrada irregular de migrantes a través de pasos informales; claro que la pregunta es cómo tamizas a toda esa gente, pero las fuentes aseguran que fue uno de los criterios de peso.

En el caso de Piura hay diferentes causas. La formal es que la Dirección Regional de Salud pidió que nos bajaran el riesgo de muy alto a moderado y el hecho que la estadística inconstante de esa entidad muestra que los casos activos (la resta de positivos confirmados acumulados menos la suma de fallecidos confirmados acumulados y recuperados confirmados acumulados) ha decrecido de once mil a ocho mil hasta donde la pudimos rastrear. Mucha gente no lo considera creíble porque ya sabemos que en cuanto a camas de cuidados intensivos estamos con alta o completa saturación (de camas, quiero decir).

nivel alto

Incluso, el Colegio Médico de Piura ha emplazado al gobernador Servando García a que “sincere las cifras”, pero, hasta donde sabemos, quienes usan este argumento no han presentado un conteo paralelo realizado con una misma o mejor metodología que permita establecer el supuesto error de la autoridad. No existe, y con esto no descalifico a los galenos sino que evidencio cuán débil es su posición (siendo entrenados para ello), que no permite siquiera mirar feíto al funcionario oficial.

Sin embargo, personal de salud de primera línea en el área metropolitana de Piura, que concentra a poco menos de la tercera parte de toda la población departamental y representa la mitad de casos diagnosticados por Covid-19, se ha dado cuenta que a diferencia de hace dos semanas cuando las unidades de triaje estaban llenas todos los días, en la última semana se da un patrón de lleno interdiario, esto es que tales unidades están repletas un día sí pero al siguiente no.

No, no es una buena noticia del todo. Las fuentes cuentan que lo que sí han comenzado a notar es que ahora en esas unidades hay pocos adultos y más niños, y lo último que estamos aprendiendo de la pandemia es que con las nuevas variantes los menores de 34 años sí se pueden complicar y bien complicados. Y si usted es varón, tiene más riesgo de muerte que si fuese mujer; aunque éstas pueden desarrollar más síntomas que nosotros… pero eventualmente sobreviven.

Otrosí dicen: en primera línea creen firmemente que si en algo han bajado los casos activos, se debe a las restricciones de movilización, léase toque de queda; por lo mismo, si les cuento que se han vuelto devotos de Santa Cuarentena, no exagero en absoluto. Pregúntenles si conocen a alguno y salgan de dudas. Les falta nada para ponerle velitas misioneras.

Tus zonas erróneas (en contexto de pandemia)

Sé que hay buenos trabajos matemáticos que hasta fines de octubre de 2020 nos miraban como agoreros a quienes pronosticábamos la segunda ola porque solo vieron números, no vieron psicografía (que también es cuantificable). Así que si existe, es en gran parte porque hay infractores, y su tamaño será directamente proporcional a cuán a la uña del pie nos llegue guardar desde las tres reglas de oro hasta obedecer las normas de inmovilización que nos impongan. ¿Y cuán grande es la ola? De 25 mil hemos subido a 45 mil 500 casos activos en promedio a nivel nacional.

Entonces, ¿qué criterio ha pesado en que el gobierno central haya bajado una rayita a Piura si a nivel epidemiológico no estamos tan bien ni estamos tan mal, pero tampoco estamos tan más o menos? Mi hipótesis es que Palacio de Gobierno no nos levantó el castigo; solo nos aflojó la cuerda un poquito pero bajo advertencia.

¿Qué posibilidades hay que antes del 14 de febrero –cuando se cambian los estatus epidemiológicos—bajemos a moderado? Conversando con la misma gente en primera línea, nulos. Las razones no van por el lado estadístico sino sociológico, y todo se reduce a tres palabras: incumpliremos las normas.

Revisemos la básica: hora del toque de queda. Seamos honestos y honestas y pongámonos la mano en el corazón: aunque una cierta mayoría hizo caso, hay una minoría significativa que le dio exactamente lo mismo y se las ingenió para evadir los controles. Y no hablo de quienes se tienen que mover por trabajo por lo mismo que están generando dinero; hablo de quienes desacatan por el puro gusto de desacatar y hallan veinte mil justificaciones.

Por lo menos en lo que percibo en mi calle, hay ciertas personas que han seguido moviéndose incluso hasta a las ocho de la noche. ¿quién no dice que con esta flexibilidad en las restricciones haya gente que alucine que el toque de queda comienza a las once y siga circulando a medianoche? Insisto, no incluyo en el saco a los esenciales o quienes tuvieron una emergencia y, ni modo, se mueven porque se mueven, o si no se mueren.

Y si hablamos de incumplir reglas, pues, la gente creerá que el virus ha perdido fuerza (lo que es falso) y olvidará cubrirse la nariz, la boca y el mentón con la mascarilla. ¿Resultado? Un segundo efecto Chulucanas. Si recuerdan, a fines de noviembre los casos en la capital de Morropón se dispararon especialmente en la zona rural porque la gente no usaba barrera de ningún tipo. No pongas cara de sorpresa: te lo conté aquí en esta columna.

En ese sentido, febrero es un mes de riesgo porque no faltará quién quiera jugar carnavales y ya sabemos que si la gente no se empapa (con la escasez de agua que tenemos) o se mancha (con lo ídem), no se siente gente. Entonces, no faltará el salvajito o la salvajita que querrá jugar, le dará a la cara o la mascarilla, y adiós protección. Es más, ¿qué esperan las gobernaciones políticas para proscribir la costumbre por este año?

Y con los carnavales vienen las yunzas. La gente no está en buena situación económica, así que se las ingeniará para conseguir dinero. Una yunza es rentable no tanto porque se mantenga la tradición sino porque se vende cerveza, y si un negocio no ha sufrido pérdidas en pandemia es el chelero. Pregunten en cualquier tienda o supermercado. Y aquí la gente no toma para brindar sino para perder la inhibición. Ya no hablemos de quienes si toman, tienen que fumar.

Y esto nos lleva al hecho de que no faltará quién, a pesar de la prohibición, haga reuniones sociales especialmente a puerta cerrada como para ‘pasar caleta’. ¡Y listo! Basta con que uno solo esté infectado… y ya se saben el resto de la historia, espero. ¿Y qué tal una “reu” con mariachis? Bueno, tengo un amigo que trabaja como uno de ellos que ahora está infectado y hospitalizado con una neumonía que no amainó la última semana.

Ah, me estaba olvidando. Gente que cuando viaja por interprovincial, frente a la vendedora de pasajes va con su mascarilla y su protector facial, pero dentro del ómnibus, sin control, se los quitan. Peor si tienen que hablar por celular, como si el micro del celular no fuese lo suficientemente sensible para reproducir su hermosa voz. Y pobre de quien se lo encare.

Si tras leer esto te entra remordimiento, pero consumes noticias falsas como quien consume arroz, querrás meterte ivermectina hasta por las orejas o la medicina que algún iluminado’ te recomendó, y ahora sabemos que quienes han tomado ese antibiótico bajo la falsa idea de que los inmuniza ante la Covid-19 se mueren más veloz porque su cuerpo desarrolla resistencia a los fármacos de verdad, y… bueno, avisa qué flores te llevamos cuando reabran los cementerios.

Y éstas son solo algunas conductas fallidas en que vamos a incurrir piuranos y piuranas, como decía, creyendo que nos han levantado el castigo. En este punto, no apuestes si nos bajan a moderado. Yo mas bien te apostaría si nos regresan a muy alto, como estábamos durante la segunda quincena de enero, o extremo, es decir cuarentena. De las decisiones que tomes ahora, depende tu vida y las nuestras durante los días que vienen.

[Opina en mi cuenta de Twitter @NelsonSullana usando el hashtag #columnaNelson]

Diario El Regional de Piura

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