¿Juego de retretes, Palacio de Vanidades... o El Capo XP?

Nelson Peñaherrera
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Por: Nelson Peñaherrera Castillo: INTERIOR. DÍA. Oficina enchapada en madera. Una luz casi mortecina apenas deja ver un afiche donde se luce un Thor con músculos hasta en el cuello, breve taparrabo, artístico mazo dorado. Bajo el haz, tres hombres miran hacia la cuarta pared. HOMBRE 1: Ya te dije. Yo lo llamo y me da lo que le pida. HOMBRE 2: No tienes nada que temer. Si estás con nosotros, la Fiscalía es pan comido. HOMBRE 3 solo asiente con la cabeza, algo azorado.

CORTE a... en la cuarta pared está HOMBRE 4, sin gesto, luce un raro lapicero en el bolsillo de su camisa. HOMBRE 4: ¿Y si alguien llega a enterarse?

Sí, la escena es harto familiar. La hemos visto esta semana y ha precipitado la caída del presidente del Perú y la asunción de uno nuevo en casi 48 horas. Y, en realidad, parece guión de cine o de una de esas nuevas series de televisión hechas con textura de cine pero con la agilidad que exige la pantalla chica. Ya sabes, apenas tienes 43 minutos aparte de la entrada y los créditos de salida para contar una historia con un 'enganche' o 'teaser' y cuatro actos. Unas 20 o 21 escenas a lo sumo que lo pospongan todo, hasta ir al baño.

Así podríamos trivializar esa telenovela o serie dramática que seguimos viviendo en tiempo real, y que tendría que tener a medio Hollywwod metido en nuestro país casi ni siquiera buscando ideas, sino poniéndolo todo en orden para adaptarlo en esas superproducciones que han sacado de la pobreza a los grandes estudios con una fórmula malosamente simple: los antihéroes venden, y venden millones.

Por lo pronto, uno de mis amigos está interesado en llamar la atención de HBO, la primera cadena por cable lanzada en los Estados Unidos hacia noviembre de 1972, aprovechando el auge de las llamadas antenas comunitarias de televisión.

HBO es actualmente una empresa propiedad del conglomerado creado por la revista Time (la que me enseñó a contar historias periodísticas) y los estudios Warner Bros., la TimeWarner, a la que también pertenece la cadena de noticias CNN.

HBO se caracteriza por presentar historias con demasiado desenfado en su fondo y forma (se recomienda discreción del televidente), con una obsesión por la originalidad de ideas, y una calidad que oblighó a la Academia de Ciencias y Artes de la Televisión a incluírla en el reparto de los premios Emmy, inicialmente disputados por las cadenas gringas de señal abierta: ABC, CBS; Fox y NBC. Ah, también Univisión y Telemundo.

Y cuando uno escribe una sinopsis, un argumento, o el guion de un capítulo para esta y las otras cadenas estadounidenses, lo hace visualizando esa estatuilla dorada abstracta con una figura alada. Si no, ¿cuál es el chiste? Uno se devana los sesos para ganar, para destacar, para pasar a ese circuito en el que de tocar puertas para que te lean tu trabajo pasas a que te tocan la puerta porque desean que tú escribas ese trabajo.

Ahora bien, ¿la realidad política peruana da para una serie que supere a Juego de Tronos (la idea de mi amigo) o House of Cards? Yo apuesto que sí. La cosa es cómo plantees la línea argumental, cómo caracterizes a los personajes, cómo trenzes las tramas, cómo la presentes en pantalla, y, claro, cómo la escribas. La otra chamba será la del reparto, el equipo técnico y el área de ventas y mercadeo.

Pero, veamos qué posibilidades tenemos.

Por lo pronto, la historia argumental básica es las relaciones que se van tejiendo entre todos los políticos peruanos bajo la sospecha de la corrupción interna y externa, la injerencia de algunos países vecinos y no tan vecinos, la emergencia de carreras políticas insospechadas, el espionaje y contraespionaje partidario (Watergate es un chancay de medio) y la mentira en las hojas de vida. Claro, tenemos que decirlo en menos de diez palabras, pero podemos partir de allí.

En cuanto a los personajes, tenemos los que llegaron al poder por casualidad, los que llegaron sufriendo, los que llegaron para quedarse, los que llegaron para insertar corrientes ideológicas diversas, los que llegaron confundiendo democracia con teocracia, los que llegaron para traicionar y cambiarse de camiseta (ejerciten pechos o pectorales), los (las) que deliran llegando pero jamás llegan, y, claro, los que llegaron y andan más perdidos que Adán en Día de la Madre. Ya sabes, por más drama que tengas, siempre necesitas un payaso para relajar tensiones.

Escenarios. Ufff. Nos sobramos. La cosa es que nos autoricen grabar en el Congreso, el Palacio de Gobierno.... o a lo mejor le compramos el Campo ferial a la Municipalidad Provincial de Sullana y montamos allí un estudio para todas las escenas de interiores, y los espacios al aire libre para armar decorados que nos sirvan en las escenas de exteriores. Eso sí, un buen seguro contra incendios, digo, vaya a haber combustión sospechosamente espontánea de la escenografía.

Ah, el financiamiento. Bueno, aquí mi sugerencia es que primero consigamos convencer a TimeWarner, o a NBC Universal, o a Viacom, o de frente a Netflix.

Con la luz verde de alguna de ellas, el resto es desarrollar el concepto y ponerse a trabajar duro.

¿El reparto? Uy, tenemos varias opciones. Eso sí, tendremos que buscar un director de casting que no tenga antecedentes de acoso o abuso sexual. éso es clave. Por lo pronto, en esta fila quienes tengan experiencia y con su 'reel' bajo el brazo, en esta otra quienes crean tener talento, y en esta otra quienes llegaron a probar suerte.

en fin. Tantos detalles para tener en cuenta que no sé por qué se los cuento cuando debería estar reunido con mi amigo armando el proyecto de la nueva serie. ¡Nos vemos en el Emmy!

FUNDE a negro. CONTINUARÁ...

(Opina al autor. Síguelo en Twitter como @NelsonSullana)

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