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Nuevo terminal, sí; nuevo monopolio, no

Nelson Peñaherrera
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ERP/Nelson Peñaherrera Castillo. Solo para cumplir con la estructura de toda columna te recordaré que hace más de una quincena, las dos proveedoras principales de transporte a Piura y Talara se vieron obligadas a mudar sus terminales del sector centro al oeste de la ciudad de Sullana. Redundo si ahondo en el desorden, porque todos y todas quienes usamos el servicio lo hemos padecido, y eso que no cuento al vecindario mortificado por el tumulto.

Ah, y no siempre el control municipal era efectivo. De hecho, a mí me tocó viajar a las seis de la tarde en un bus donde la mitad de los pasajeros y las pasajeras iba de pie, sin que controladores, policía, serenazgo, Naciones Unidas o hasta Jehová pudieran hacer algo para evitar violación de la norma.

Una ordenanza municipal que prohíbe la circulación de buses por las estrechas calles del sector central, especialmente las del barrio Leticia, donde el vecindario se amotinó por la suciedad, la inseguridad, el ruido y las mentadas a la madre de mototaxistas y cobradores, provocó el éxodo forzoso de GECHISA y EPPO a una ubicación provisional a lo largo de la avenida Panamericana entre el hotel La Siesta y el antiguo grifo Santa Julia.

En principio, la medida acortó el tiempo de salida hacia Piura, de 15 a 20 minutos, a 3 o 5 (contra reloj), ya que se toma la autopista y listo; el problema es que al ‘descentrar’ los terminales, los mototaxistas han convertido el viaje a Piura o a Talara en un lujo. Ya sabes, mototaxista que se respeta no sabe dónde está parado, no sabe cómo llegar a la otra esquina, pero sí sabe cobrar barbaridades por un mal servicio y chantajear a la autoridad con destrozar la ciudad si no acceden a sus ¿justas? demandas.

Menos mal que la municipalidad actuó con indulgencia permitiendo a los comités de colectivos para ampliar sus rutas con tal de dejar a quienes viajamos en la puerta de los terminales. Si no hacía esto, el comité Fe y Alegría iba a monopolizar ese mercado, y ya sabemos qué pasa en el Perú cuando se promueven los monopolios, como el que en cierto modo quieren tener los mototaxistas.

Sé de altas fuentes en el Gobierno Regional que no se descansará hasta que los terminales a Piura se ubiquen en el terreno adyacente a Real Plaza, en la Zona Industrial, justo donde la Panamericana se bifurca hacia Tambogrande o hacia Talara, en ese óvalo imposible al que familiarmente hemos bautizado en esta sala de redacción como el ‘de la mujer embarazada’, por la pronunciadísima curva que repressenta y donde más de una persona y vehículo han sido víctimas de la segunda ley de Newton, la inercia.

Dicen mis fuentes que la ley les obliga que todo terminal de transporte interurbano debe estar fuera de la ciudad, o si no rodará la cabeza del alcalde Távara (guarda con el bigote); pero, ante las costumbres especulativas de mototaxistas, que se quedarían con el monopolio del acceso al terminal, algo hay que hacer.

Otrosí digo: si en el terminal de GECHISA en Santa Rosa ya se dieron el lujo de cuasilinchar a un fulano que se quiso camuflar como mototaxista, el terminal en Real Plaza sería una super tentación para otros facinerosos que tienen La Selva o una docena de desvíos a Cieneguillo para asaltar, violar o asesinar, ya que la carretera a Tambogrande está ahí mismito.

Quizás una solución sea empadronar a absolutamente todos los mototaxistas e invertir en un sistema de vigilancia por video y por código de barras (lindo sería hasta por GPS, pero sale caro), sin embargo no resuelve el problema de la especulación de los precios, e insisto en este punto porque buena parte –estimo que la mitad de usuarios y usuarias son estudiantes, y quienes hemos estudiado sabemos que se ahorra cada moneda que tienes con tal de estar a tiempo y cumplir con tus trabajos y clases. Por otro lado, hay un mercado en ebullición en torno a EPO y GECHISA (más la segunda).

Y para que no digan que parezco Antiguo Testamento, o sea salmos y lamentaciones, aquí veo una oportunidad ideal para lanzar lo que sería un servicio de transporte metropolitano que hace tiempo Sullana se merece, activando corredores clave, poniéndolos en valor y desanimando prácticas cuasimonopólicas de especulación en los precios. Eso, además, agregaría seguridad a usuarios y usuarias y cuidaría su economía, sin contar el efecto colateral de la revalorización de los bienes raíces adyacentes, ahora que Sullana ya no es un nodo carretero (gracias al aeropuerto de Talara y la Km. 21, como lo expliqué hace un año).

Podríamos pensar en líneas que tengan al Terminal Terrestre como destino final pero que salgan de diferentes partes de la ciudad:

la primera podría cubrir todo el sector oeste, casi desde Jíbito, a lo largo de la carretera a Paita y la avenida José de Lama, bajando por calle santa Teresa, López Albújar y llegar al terminal;

  • la segunda sale desde el inicio de la avenida José de Lama, dobla por Champagnat y llega al terminal;
  • la tercera correría por toda la avenida Buenos Aires, carretera a Tambogrande (o si no, la calle santa Cruz) hasta Champagnat y de nuevo al terminal;
  • una cuarta, especial, saldría desde plazuela Checa, va por todo Champagnat (ojo con esta vía, ya es la tercera o cuarta vez que la menciono) y llegas al terminal.

Con un pasaje que fluctúe entre el sol y el sol y medio, no afectaría para nada el mercado tradicional de los colectivos ya existentes a lo largo de la ciudad, que a mi juicio deberían recibir más promoción por parte de las autoridades como una alternativa barata, segura, amable y eficiente para interconectarnos en la ciudad. Y como todos están empadronados sí o sí, ¿qué más alternativa formal? Ah, además es autosostenible; lo único que debe hacer la municipalidad es puentear a su propia ‘burrocracia’ y flexibilizar el acceso a las rutas sin que eso signifique descuidar la selección de vehículos, choferes y cobradores. Incluso los colectivos actuales podrían tener facilidades para consorciarse. Todo está en pensar con creatividad… ¿sí saben en Bolívar y Plaza de Armas qué significa esa palabra, no?

Si alguien aún así quiere ir en mototaxi y pagar un ojo de la cara o exponerse a inseguridad, OK, es su rollo; pero esta sería una forma en que la nueva ubicación del terminal a Piura y Talara sea amigable con la ciudadanía. A eso se llama responsabilidad social, una de las tantas gerencias que tenemos en el gobierno local, pero que… ¿no pensó en esto?

(Opina al autor. Síguelo en Twitter como @nelsonsullana)

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