Después de la primera vuelta, viene el karma

Nelson Peñaherrera
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ERP/Nelson Peñaherrera Castillo. Es imposible decir que ya nos hemos recuperado de la resaca que significó la primera vuelta electoral porque aún estamos discutiendo sus resultados, por lo menos a nivel regional, y porque gracias a ellos es que estamos esperando el siguiente tren de olas que significará la segunda vuelta… mejor dicho, que está significando la segunda vuelta; pero, ¿qué lecciones nos dejan para los comicios ya por venir y los del futuro?

Pensando solamente en el ámbito piurano, aquí las que estoy extrayendo y que te comparto para analizar y debatir.

Karmas electorales: Un viejo principio del hinduísmo dice que recibes lo mismo que das, ya sea directa o indirectamente, pero de que regresa, regresa. Si quieres algo menos espiritual, Newton dijo lo mismo en su famosa primera ley, la de acción y reacción: a toda fuerza aplicada sobre cualquier objeto se le opone otra en la misma proporción. Dicho en términos electorales, si insultas o adjetivas con fuerza a tu oponente, tu oponente te regresará la carga en igual medida o multiplicada. Eso es sencillo de asumir. La parte fea es cuando el golpe te lo devuelve el electorado con una baja votación, especialmente cuando la persona insultada tiene una gran habilidad para victimizarse. ¿Moraleja? La violencia –especialmente la verbal- genera más violencia.

Hacerse popular no significa hacerse populista... o simplista: El café de Canchaque es rico porque tiene un buen cuerpo más allá del rico sabor; así que si solo pretendo venderlo por el sabor, venderé poco. Aplicado a las personas, si tu perfil candidatero realmente es jugoso, pero no quieres caer pesado o pesada por tus blasones legítimamente conquistados, elige los mejores y que conecten con el electorado, si no los tienes, demuestra que eres alguien de chamba. La gente no busca floro (comprobado), sino alguien que garantice conocimiento, experiencia y capacidad, pero que, a su vez, tenga la suficiente humildad para generar empatía. Claro que la cara bonita ayuda mucho, pero si escasea… bueno, piensa en lo anterior.

Quien mucho abarca, pocos votos le aprietan: Sorry Frente Amplio, pero ¿por qué Karla Schaefer es, al cierre de esta columna, la congresista más votada por Piura? a ver, siempre, siempre que he coincidido con ella o me he reunido con ella, siempre me sale con el rollo del medio ambiente (que es uno de mis rollos, también). Cuando la he escuchado por radio o la he seguido por otros medios, siempre ha sido en términos de medio ambiente y cultura, y no se ha salido de eso, al punto de parecer disco rayado. ¿Le funcionó? Ganó holgadamente. Así que ya sabes: menos síndrome de reina de belleza y más síndrome de clip ‘loopeado’. Aclaro que, como lo anuncié, no voté ni por Schaefer ni por el fujimorismo.

Facebook da ‘likes’, no necesariamente votos: Las redes sociales son lo mismo que las encuestas: meros termómetros, pero no te pueden hacer la campaña por sí mismas. ¿Por qué sí le funcionó a Julio Guzmán? Bueno, él tiene bíceps, músculo poco desarrollado en casi toda la población masculina de este país; además logró entrar en medios, pero donde realmente se afianzaba era en el contacto con el público. Afortunadamente en Piura, el calor humano, el contacto de piel de votante con la piel de quien candidatea todavía es la receta mágica para ganar simpatías. Si a ello le sumas la habilidad de transmitir sin filtro y de manera entendible todo lo que ofreces, la haces. Además, algo que nadie te dice de las redes sociales en Piura es que usualmente son consumidas por el 25% de tu electorado potencial y por la gente que no tiene edad para votar. Por ello, el contacto directo afianza a ese segmento y te gana al que no entra a las redes porque no las entiende o porque no tiene tiempo.

No existen congresistas por provincia: La mayor estupidez dicha en una campaña es pedir al electorado de una provincia que vote por una persona de la misma provincia. Expliquémoslo con matemáticas hiperbásicas: Piura tiene ocho provincias, el 70% de la población total está en la costa, y las tres cuartas partes de ese 70% están en la porción central y norte de la costa. Traslademos al espacio geográfico, y eso nos da a las provincias de Piura, Sullana, Talara y Paita, que tienen la mayor densidad poblacional de todo el departamento. Otros espacios algo poblados son las tierras bajas del Alto Piura y del Quiroz, y el valle de Huancabamba, pero que no aportan la densidad de las cuatro provincias antes mencionadas. Por lógica, si quiero ganar una elección regional, debo asegurar esos cuatro mercados completos (no solo capitales provinciales, mal llamadas provincias), y después el de esos espacios cisandinos e interandinos. Entonces, que la votación de una provincia solita permita tener un o una congresista es lo mismo que llenar una jarra de un litro con el agua de un solo vaso. Descabellado, pues.

Mujeres a vanguardia: No es un tema de género, o quizás no de primera mano; pero si comparamos ofertas contra resultados, vemos que las mujeres que postularon al Congreso por Piura tuvieron mejor desempeño que los varones porque sus ofertas eran más consistentes. Por lo menos a mí me pareció que ellas eran más competitivas entre sí, y ofrecieron una visión más analítica con propuestas más realistas, aunque por ahí hubo una que otra patinada. En cambio, los varones con similar perfil fueron lunares. El problema –y aquí posiblemente esté la discusión de género-, el mercadeo no se concentró tanto en ellas. ¿Quizás porque la jefatura de campaña era manejada por un varón? Yo creo que muchas de ellas seguirán pensando en hacer carrera en política. No se desanimen. Para ser la primera vez de muchas, lo hicieron excelente.

Y bueno, así quedamos y así nos debemos preparar para el próximo gran proceso: las regionales y municipales. Queda un par de años, así que a chambear se ha dicho.

(Opina al autor. Síguelo en Twitter como @nelsonsullana)

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