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Los libros empolvados de Piura

Nelson Peñaherrera
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nelson penaherrera castilloERP/Nelson Peñaherrera Castillo. Marcos Matos es considerado uno de los intelectuales más prestigiados del Perú de nuestros días.

Nos dejó para siempre hace unas semanas y su deceso fue lamentado por gente de casi todas las tendencias, incluyendo el presidente Ollanta Humala.

Esta semana Matos fue homenajeado en la Feria del Libro de Piura (FIL Piura), el caso es que muy poca gente lo supo, y encima pasó inadvertida para los medios.

¿Anomia periodística o mercadeo mal aplicado? ¿O ambos?

Con más de 250 eventos, la FIL Piura ha desarrollado más de la mitad, sin mayor capital que 12500 soles (menos de 4000 dólares)donados por dos corporaciones ligadas a la construcción.

El resto ha hipotecado sueldos y ahorros de los organizadores.

A pesar de eso, hubo encuentros con Oswaldo Reynoso, Alonso Cueto, González Viaña, y hasta ha participado la Fundación Neruda y la agregaduría cultural de Colombia.

¿Dónde radicaría el problema? En que la FIL Piura se desarrolla en el Parque Infantil Miguel Cortés, un paseo público que por las noches luce desolado, y donde la oscuridad permite el encuentro de parejas y el escondite de ladrones.

Los organizadores habían solicitado la Plaza de Armas, que es algo así como la casa del jabonero piurana, pero les fue denegada. Por eso, muchos expositores rehusaron pagar precios más altos por un ‘stand’ y la merma en el presupuesto de la actividad apareció.

Si bien la gente está asistiendo, no va en los volúmenes que se observaron cuando se realizó, por ejemplo, en el campus de la Universidad Nacional de Piura, donde sí o sí había público fluyendo a toda hora.

Si es anomia periodística, es mal síntoma con el tema cultural y educativo, pues tanto se reclama mayor atención que, cuando es hora, no se apoya.

Si es error de mercadeo, entonces lo lógico sería cambiar urgente las estrategias para atraer público y financiamiento, de tal modo que sea tan concurrida como las de Lima.

Espero que no sea una combinación de ambas, sino este tipo de actividades se deslucirá más, especialmente en una comunidad donde es urgente remontar los bajos niveles de comprensión lectora (apenas 1 por cada 5 según la estadística oficial).

Y a ver si las autoridades se quitan de la cabeza aquello de que ahora la cultura está de moda. La cultura no es una moda, sino la forma cómo en el futuro nos recordarán… o nos olvidarán cual libro empolvado.

(Opina al autor. Síguelo en Twitter como @nelsonsullana)

Pristina 255