ERP. A los 87 años de edad, el reconocido músico y compositor cataquense Jesús Alfonso Alzamora Espinoza falleció en Baltimore, Estados Unidos, dejando profunda tristeza en su familia, amigos y en la guardia vieja de Catacaos. El autor de la emblemática canción “Mi pueblito” partió al encuentro del Señor al día siguiente del Domingo de Resurrección, cerrando una vida dedicada a la música y al amor por su tierra.
“Esta es la Heroica, Heroica Villa, mi Catacaos”, reza el estribillo de Mi pueblito, tema infaltable en reuniones y celebraciones del distrito, que se convirtió en un símbolo de identidad y orgullo para generaciones de cataquenses.
Alfonso Alzamora Espinoza, quien desde su juventud hizo de la música su forma de expresión y agradecimiento a la vida, integró la afamada banda Santa Cecilia, dirigida por don Eucarpio Oliva, donde empezó a consolidar su talento artístico.
Hijo de don Juan Alzamora y doña Rafaela Espinoza, nació el 15 de enero de 1939 en la Heroica Villa de Catacaos, tierra que lo inspiró a crear diversas composiciones, siendo Mi pueblito una verdadera oda a la ciudad que amaba y que le otorgó reconocimiento y respeto entre sus colegas.
Músico y compositor de profesión, estudió en el Conservatorio Nacional de Música, lo que le permitió integrar conocidas bandas y orquestas nacionales, desarrollando una destacada trayectoria artística.
Estuvo casado con doña Carmen León, con quien tuvo tres hijos: Cathy, Juan y Solange. Posteriormente, en busca de nuevas oportunidades y ante los difíciles años que vivía el país por el terrorismo, decidió viajar a Estados Unidos, donde residió junto a su familia hasta sus últimos días.
A pesar de la distancia, nunca dejó de amar su tierra. Cada vez que las condiciones lo permitían, regresaba a Catacaos para vivir con profunda fe la Semana Santa, una de las tradiciones que más valoraba. Su amor por el pueblo lo llevó a componer Mi pueblito, canción incluida en su disco, donde plasmó sus sentimientos por la Heroica Villa, sus tradiciones y su rica historia.
Hoy, la música y Catacaos lloran su partida. Su voz hecha canción vuelve a entonarse con fuerza y orgullo, recordando el legado de un compositor que convirtió el amor por su tierra en melodía eterna.

