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Mar, Abr

La experiencia Talento Perú: entusiasmo frustrado por cada click sin respuesta

Sullana
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ERP/Nelson Peñaherrera Castillo | @nelsonsullana. El Concurso CAS Nº 01-2026 del Hospital de Apoyo II-2 Sullana nació bajo la promesa de transparencia y meritocracia. La Resolución Directoral que lo aprobó hablaba de predictibilidad y acceso igualitario. Sin embargo, lo que hemos visto en la práctica es otra historia: una plataforma oficial que, en lugar de facilitar la postulación, la entorpece.

Talento Perú debería ser un puente entre los ciudadanos y el Estado. Pero sus fallas técnicas —duplicación de convocatorias, navegación confusa, enlaces acortados poco confiables, archivos descargables inseguros— la convierten en un obstáculo. La experiencia digital del postulante se vuelve frustrante, lenta y poco clara. En términos de calidad de software, la plataforma falla en usabilidad, eficiencia y compatibilidad.

No sorprende que mis seguidores en redes sociales hayan expresado desconfianza. Algunos dijeron que la herramienta no les servía; otros sospecharon que los ganadores ya estaban predestinados. El comunicado oficial del hospital, el 20 de abril, al reconocer la necesidad de reprogramar el cronograma, valida esas percepciones: la transparencia no se mide por discursos, sino por la utilidad real de la plataforma. Cuando la tecnología falla, la meritocracia se pone en duda.

Aquí surge un tercer ángulo: ¿hasta qué punto nuestros profesionales de salud están alfabetizados digitalmente? Muchos de ellos (en teoría) dominan la práctica clínica, pero no necesariamente las herramientas digitales. Si la plataforma es confusa y poco amigable, la brecha tecnológica se amplía: quienes tienen menos habilidades digitales quedan en desventaja frente a un sistema que debería ser inclusivo. La meritocracia se ve afectada no por la capacidad profesional, sino por la capacidad de navegar una web mal diseñada.

Lo que advertimos públicamente se confirma: la plataforma Talento Perú no resultó útil en la práctica y terminó obligando a reprogramar el concurso. La lección es clara: la transparencia no se garantiza con comunicados, sino con tecnología confiable, accesible y pensada para todos los ciudadanos, incluidos los profesionales de salud que hoy enfrentan una doble barrera: la del concurso y la de la alfabetización digital.

Diario El Regional de Piura
 

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