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Jue, Abr

José Carlos Mariátegui un peruano del siglo XX

Miguel Arturo Seminario Ojeda
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ERP. El domingo pasado se vivió en el Perú una jornada que motivó a toda la ciudadanía, a depositar su confianza en los candidatos de su preferencia, varones y mujeres de todas las regiones acudieron a cumplir con su deber ciudadano, participando, como se hace en cada proceso electoral, con la mayor responsabilidad para emitir un voto informado.

Por Miguel Arturo Seminario Ojeda

Responsable del Museo Electoral y de la Democracia de la DNEF del Jurado Nacional de Elecciones

El siglo XX en el Perú ha sido un tiempo en el que notables figuras del pensamiento social y político se destacaron desde el comienzo de la vigésima centuria; en este tiempo nacieron, y, por otro lado, actuaren, peruanos y peruanas relevantes en todos los campos del pensamiento y de la creatividad. Otros que nacieron en la segunda mitad del siglo XX, aún siguen siendo parte del escenario de la política y de la práctica de la democracia.

José Carlos Mariátegui

Es uno de los peruanos de proyección nacional, conocido fuera de los linderos de su patria, no solo por gente de izquierda, sino por quienes dominan historia del pensamiento político, tal como se estudia en historia de las ideas políticas en América, en las facultades de Ciencia Política, principalmente.

El siglo XX ha sido desde una mirada socioeconómica, el más corto de la historia, y aunque cronológicamente comenzó en 1901, y terminó el 2000, lo cierto es que los cambios sociales no se advirtieron en los años de su comienzo, sino a finales de la primera guerra mundial. Su final, por otra parte, concluyó en la década del 80, con la obsolescencia de los partidos políticos tradicionales, la desintegración de la URSS, y la caída del Muro de Berlín, por mencionar algunos hitos.

Pese a todas estas características, el siglo XX estuvo cargado de luz intelectual, y quizá las nuevas tecnologías aceleraron cambios a este nivel, sacudiéndose sus creadores no solo de las tradiciones que marcaban el derrotero de la investigación científica, sino también de las ataduras que les impedían interpretar la realidad social, tal como era.

En medio de este siglo corto, hay figuras que brillaron como José Carlos Mariátegui La Chira, nacido el 14 de junio de 1894 en Moquegua, a fines del siglo XIX, dueño de un gran protagonismo en el siglo XX, al punto de dejar una huella perdurable que lo mantiene presente, para aceptarlo, por unos, y para cuestionarlo por otros, lo cierto es que es uno de los íconos nacionales, pese a que varias de sus propuestas ya no tienen vigencia, ni la realidad social es la misma, en su momento se perfiló como un hombre que ganaba espacios en la memoria colectiva de los peruanos.

Trascendencia temprana

Y no es que se le recuerda por su temprana muerte, igual que a Valdelomar, ambos ya habían escrito y actuado lo suficiente como para trascender, el pináculo de la gloria les esperaba, y así trascendieron hasta quedarse para siempre entre todos los peruanos, al punto de estar entre las memorias visibles colectivas, sin necesidad de monumentos, calles y avenidas con sus nombres.

Después de permanecer en Europa José Carlos Mariátegui retornó al Perú, en marzo de 1923, tras haber salido a destierro desde 1919, en ese continente, asimiló el marxismo para la interpretación de la realidad nacional. Eran años de la incomprensión para varios intelectuales, qué por discrepancias políticas con el régimen de gobierno, tuvieron que dejar el país a la fuerza, o voluntariamente.

Había salido desde el 8 de octubre de 1919, y fiel a sus convicciones, interpretó la realidad nacional, tal como la percibía, inspirado en la visión marxista, pese a que esto generó un rechazo de los intelectuales de la época, como José de la Riva Agüero, que quizá no hubiesen reaccionado del mismo modo, si para entonces, los comportamientos sociales hubiesen sido motivados por valores de igualdad, respeto y tolerancia, como ocurre ahora.

Mariátegui y César Falcón viajaron a Europa gozando de una beca concedida por el gobierno del presidente Leguía, que realmente fue una deportación disimulada, pues no convenía al gobierno cuestionadores como ellos, asegurándose por otro lado, que fueron destinados a trabajar en consulados peruanos en Europa, continente en el que se vinculó a los intelectuales destacados de ese momento.

José Carlos Mariátegui regresó a Lima, junto a su esposa y su primogénito, iniciando una serie de publicaciones, que lo proyectarían como un autor prolífico, aunque la mayoría solo lo recuerde por los 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana.

Por invitación de Haya de la Torre dictó conferencias en la Universidad Popular González Prada, siendo director de la revista Claridad cuando Haya fue expulsado a México. Fundó el Partido Socialista Peruano en 1928, nominado Partido Comunista Peruano, después de su muerte.

Las ideologías en el Perú

Si bien, desde el protagonismo del inicio de la democracia en el Perú, ya se advertía la existencia de bandos en disputa, con la elección de diputados que representaron al virreinato en las Cortes de Cádiz, no fue hasta la actuación de los representantes en el primer Congreso Constituyente, que se protagoniza el primer gran debate doctrinario, entre los pensadores de ese momento, para definir la forma de gobierno del renaciente Estado, triunfando los liberales republicanos, liderados por José Faustino Sánchez Carrión.

Previamente, antes de la guerra de Independencia, un conjunto peruanos, mediante su doctrina y manera de pensar y de actuar, justificaron la separación e independencia de la Corona de Castilla, entre ellos, el jesuita Juan Pablo Viscardo y Guzmán, Hipólito Unanue, Manuel Lorenzo de Vidaurre y Encalada, José Baquíjano y Carrillo; y el cacique Túpac Amaru II, mientras estudió año y medio en el Real Convictorio de San Carlos.

En la primera mitad del siglo XIX, hay diversos debates entre pensadores del Perú, siendo quizá el más notable, el protagonizado, entre Francisco Javier de Luna Pizarro, y Bartolomé Herrera. Herrera fue un pensador dentro del clero peruano en la décimo novena centuria, educado en el Real Convictorio de San Carlos, que fue ganado por las doctrinas del republicanismo, y, posteriormente se le ubica pensando en contra del liberalismo con notoria claridad de su tendencia conservadora.

Herrera, propuso que un grupo reducido debería estar al frente de la nación, gente con capacidades para gobernar, y de moral intachable, equivalente a “la soberanía de la inteligencia", aparentemente opuesta a la "soberanía popular" de la que fueron partidarios Francisco Javier de Luna Pizarro y José Gálvez Egúsquiza. El 6 de noviembre de 1843, se protagonizó un debate en el Congreso entre Herrera y Gálvez sobre el sufragio indígena, al que de acuerdo a la propuesta de Herrera, primero debería instruírsele.

En la segunda mitad del siglo XIX, nuevos pensadores se asomaron en el escenario de describir y proponer soluciones a los problemas del Perú, apareciendo no pocas veces como cuestionadores de la realidad social de su época. Manuel González Prada fue uno de ellos, enmarcado dentro del anarquismo, es con toda seguridad, uno de los más polémicos en sus propuestas, quedándose en la memoria colectiva de los peruanos.

La escritora Clorinda Matto de Turner, cusqueña de memoria nacional, refleja a través de sus escritos, una manifiesta crítica sobre la realidad social, mientras pensaba en la igualdad de la mujer, haciendo empatía con la mayoría de la población, constituida por indios y mestizos.

A fines del siglo XIX nació en el Perú un conjunto de hombres y de mujeres que, tras analizar la realidad de comienzos de la vigésima centuria, harían denuncias sobre la realidad social, y propuestas procurando cambiar su curso. Entre ellos se puede contar a Vicente Villarán, Victor Raúl Haya de la Torre, José Carlos Mariátegui, Víctor Andrés Belaunde, Hildebrando Castro Pozo, José Joaquín Capelo, y otros no menos trascendentes.

Mariátegui falleció el 16 de abril de 1930. En Lima un museo del Ministerio de Cultura lleva su nombre; y sus ideas han generado miles de artículos y cientos de libros, que lo evocan.

Diario El Regional de Piura
 

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