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Vie, Abr

Arzobispo de Piura y Tumbes José Antonio Eguren celebró Santa Misa de la Cena del Señor

Piura
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ERP. En un ambiente de fervor religioso, el arzobispo de Piura y Tumbes, monseñor José Antonio Eguren Anselmi, realizó la Santa Misa Vespertina de la Cena del Señor, en el tradicional Jueves Santo, donde se recuerda la institución de los sacramentos de la Eucaristía y del Sacerdocio. Este acto litúrgico, se realizó en la ciudad de Piura y que comprendió el lavatorio de pies que perennizó Jesus en sus últimos días. 

Cabe resaltar que durante la celebración se realizó el tradicional rito del lavatorio de los pies que expresa plenamente el significado del gesto de amor, servicio y humildad efectuado por Jesús en el Cenáculo. Monseñor Eguren lavó los pies a un grupo de 12 hermanos, siguiendo las enseñanzas del Papa Francisco, para salvarnos de convertirnos en una sociedad desarraigada. Se eligió a niños, jóvenes y ancianos, con la finalidad de dar un claro ejemplo del urgente diálogo intergeneracional, porque son los abuelos y personas mayores, los que ofrecen a los jóvenes aquellas raíces, tradiciones, sueños, sabiduría y fe, que éstos requieren para vivir su profetismo.

Antes de finalizar la Santa Misa el Arzobispo llevo en procesión el Santísimo Sacramento para reservarlo en el monumento especialmente preparado, donde ha quedado expuesto para la adoración de los fieles durante toda la noche.

La liturgia de hoy, Jueves Santo, nos transporta al Cenáculo de Jerusalén, a esa habitación de arriba, donde el Señor Jesús celebró la Cena Pascual con los suyos antes de padecer, morir y resucitar. Según el evangelista San Lucas, el Señor Jesús comenzó la Última Cena con estas palabras: “Con ansia he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer” (Lc 22, 15), indicó en la Homilía monseñor Eguren Anselmi. 

"Qué hermoso sería que cada domingo cuando vengamos a la Santa Misa, le manifestemos a Jesús esa ansia, ese ardor, y esa piedad de encontrarnos con Él, con nuestra oración devota, entonando nuestros cantos litúrgicos con alegría y entusiasmo, respondiendo con voz firme a las aclamaciones del rito de la Misa, asumiendo las posiciones corporales exigidas en cada parte de la Eucaristía, escuchando con atención la Palabra de Dios, teniendo la disposición espiritual adecuada de ofrecemos con Cristo al Padre en el Espíritu, recibiendo con fe y amor, y con un corazón limpio de pecado, la sagrada comunión, viviendo entre nosotros el amor fraterno" indicó en su aloución. 

El lavatorio de los pies

El Evangelio de hoy, nos relata que lo primero que hizo Jesús en el Cenáculo, fue lavarle los pies a sus Apóstoles (ver Jn 13, 4-17). Estos se sorprendieron de ver a su Señor quitarse el manto para hacer lo que hacían los sirvientes y los esclavos: ¡Lavar los pies! Él, el Maestro y el Señor, les lavaba los pies a ellos, y de esta manera les daba lección de amor, de servicio, y de humildad, explicó Monseñor. 

El lavatorio de los pies, por parte del Señor, es un símbolo expresivo del misterio de su Encarnación, de su anonadamiento, de su kénosis (del griego κένωσις: «vaciamiento»), que llegaría hasta el extremo de la Cruz. Así lo afirma San Pablo, agregó.

“El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz.” (Flp 2, 6-8), anotó. 

Además de lo mencionado, monseñor Eguren destacó los otros valores que tienen como fecha central este Jueves Santo y que considera la Eucaristía y de igual manera el rol del sacerdocio. 

Diario El Regional de Piura
 

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