ERP. El Sodalicio de Vida Cristiana, organiización católica que fue disuelta por el Vaticano, reparará a las víctimas en diversos hechos que motivaron la decisión del Papa Francisco en una primera oportunidad y conocida a plenitud por el ahora Papa León XIV; la mayoría se centra en abusos sexuales; sin embargo, en la región Piura,otros presuntos hechos marcaron su final.
"Se exhorta, finalmente, a las personas físicas, jurídicas o cualquier otra instancia que pretendan interferir nuevamente en el procedimiento en curso —incluidos los inadmisibles intentos de obstrucción de carácter mediático o judicial, por otra parte infructuosos, promovidos ante órganos estatales y de la Santa Sede, sin perjuicio del legítimo ejercicio de los medios procesales previstos para la defensa de derechos e intereses legítimos—, a abstenerse de incurrir de nuevo en cualquier conducta que pueda interferir en el adecuado desarrollo de unas actuaciones que tienen como único objetivo ofrecer una justa reparación del daño causado a las víctimas" indica en la parte final el Comunicado firmado por MONS. JORDI BERTOMEU FARNÓS Comisario Apostólico
Justamente la Presidencia de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP) dio a conocer el Comunicado del Comisario Apostólico a cargo del proceso de liquidación de las sociedades de vida apostólica Sodalitium Christianae Vitae y Fraternidad Mariana de la Reconciliación, y de las asociaciones de fieles Siervas del Plan de Dios y Movimiento de Vida Cristiana, destacando que este pronunciamiento se entiende como un acto concreto orientado a la atención efectiva de las víctimas.
Para quienes han sufrido directamente los abusos, este anuncio abre una oportunidad real para seguir avanzando hacia una justa reparación, largamente esperada: reconocimiento pleno del daño causado, acompañamiento integral, reparación adecuada y garantías firmes de no repetición.
El comunicado del Comisario Apostólico revela decisión, transparencia y responsabilidad. Las heridas provocadas siguen siendo profundas y las fracturas generadas no solo afectan a las víctimas, sino también a toda la comunidad eclesial. Por ello, este comunicado consolida un proceso auténtico de justicia y sanación.
A la luz del mensaje redentor de Cristo, Señor de la Historia, se reafirma que no hay reconciliación sin verdad, ni restauración sin justicia. La Iglesia está llamada hoy a encarnar ese mensaje, colocando en el centro a quienes han sufrido y respondiendo con hechos concretos a su clamor.
"El escrito de denuncia y pedido de indemnización o compensación debería contener, en lo posible, los siguientes particulares: nombre completo y principales datos biográficos de la presunta víctima; nombre completo de la persona agresora; descripción lo más completa posible de los ilícitos y otros hechos problemáticos, con las correspondientes fechas y lugares; nombres completos de las personas que pudieran corroborar tales hechos, si las hubiera; fotocopia de los documentos que puedan apoyar, al menos indiciariamente, los hechos denunciados; información de todas y cada una de las indemnizaciones o compensaciones que, de ser el caso, se hubiera ya recibido de cualquiera de las instituciones suprimidas" se indica en uno de los numerales de monseñor Jordi Bertomeu Farnos,
Diario El Regional de Piura

